La vida no es un lecho de rosas. Por momentos, disfrutamos de instantes de felicidad, pero en otras ocasiones atravesamos sufrimientos. Algunas personas suelen sentirse abrumadas ante el sufrimiento, mientras que el resto intenta superar las dificultades para encontrar un final feliz. Esta es la historia de Nguyen Huu Chinh, un veterano de guerra de Vietnam, que soportó enormes dificultades como parte de la guerra, pero aun así logró graduarse como médico. En su anhelo por encontrar la verdad de la vida, finalmente encontró el camino que tocaría su vida con inmensa gracia. 

Una infancia difícil

La década de los setenta fue un momento muy duro para el pueblo vietnamita. En mi ciudad natal, la gente vivía en la pobreza. Mis padres eran campesinos, ni siquiera tuvieron un casamiento legal porque todos en ese momento estaban pasando hambre, así que solo decidieron irse a vivir juntos cuando se conocieron. Nací en una familia con siete hijos, y yo era el tercero.

La responsabilidad del cuidado de mis hermanos menores cayó sobre mis hombros. (Crédito: Google)

Cuando nací, mi madre sufrió de gripe severa y neumonía, estaba débil y enferma todo el tiempo. Era un niño delgado y enfermizo. Mi padre también tenía sus extremidades débiles y estaba casi paralizado. Pero luego recibió tratamiento médico y volvió a caminar. Sin embargo, estaba muy débil y no podía soportar completamente el peso de su trabajo.

Crecer en una familia que padecía un sufrimiento tan grande era desgarrador. Soñaba con encontrar un camino que pudiera ofrecer salvación a todos mis seres queridos.

Perdí mi brazo en la guerra

Me alisté en el ejército en la década de los ochenta. Aunque era pequeño y frágil, logré pasar las pruebas de combate militar fácilmente. Creo que pude hacerlo porque tuve una infancia difícil. Estuve unos pocos años en el campo de batalla, pero no me arrepiento de haber pasado mi juventud allí. El campo de batalla es un lugar espantoso, en medio de todo el derramamiento de sangre, regresé a mi casa como un veterano de guerra. Mi certificado de salud decía: daño cerebral, herida de metralla en el cráneo, pérdida del antebrazo derecho, dos dedos quebrados de la mano izquierda, lesión en la nuca y otras lesiones menores en todo el cuerpo.

Regresé como un discapacitado, sin nada. Pero el destino se hizo cargo y jugó el papel más importante cuando conocí a mi esposa. Aceptó mi discapacidad y encontré dicha y confort a su lado. También me alentó a superar mis desafíos y a dar el paso para seguir adelante con mi vida. En los noventa aprendí a coser, y así me convertí en sastre.

Pero las cosas no eran fáciles, la compensación que recibí de las fuerzas armadas era menor en comparación con los gastos familiares. Para llegar a fin de mes, mi esposa comenzó a tejer cestas de madera en casa. La ayudaba trayéndole el material. Por eso la gente comenzó a llamarme ‘chino-uno-armado’, un sobrenombre que aún usan. Pero para tener una vida equilibrada también tuvimos que trabajar en apicultura y agricultura.

Con todo el sufrimiento que padecía, entonces entendí que nadie tiene una vida perfecta y que era normal que haya altibajos. Pero lo que me resultaba sorprendente era que la vida siempre arrastraba a mi familia hacia abajo. Mi esposa enfermó gravemente, y las enfermedades asintomáticas regresaron como una explosión de bomba en la guerra. Numerosas dolencias como bocio maligno, tumor de mama, fibrosis uterina, cálculos renales y hemorroides deterioraron su salud. Para salvar su vida, y evitar tratamientos caros que no podíamos costear, intenté probar con medicina tradicional china y comencé a estudiarla.

La enfermedad no es el único tipo de sufrimiento, y es imposible para un médico curar todas las enfermedades

Cuando empecé a estudiar medicina tradicional china, me preguntaba cómo podía liberarme de todo el sufrimiento. Entonces me di cuenta de que la enfermedad no era la única forma de sufrimiento y que era imposible para un médico curar todas las enfermedades. Mi corazón anhelaba encontrar un camino hacia la iluminación, y pasé diez años buscando un camino que pudiera salvarme.

Había una tendencia que se estaba popularizando en ese momento, muchas personas comenzaron a adorar los llamados cuatro palacios: el cielo, el bosque, el agua y la Tierra. Yo también tenía un santuario en mi ático y la mayoría de la gente no sabía que también les rendía adoración.

Dos años después, mi vida tomó otro rumbo cuando compré dos escrituras budistas. Comencé a seguir la filosofía del budismo y me convertí hacia el budismo de Tierra Pura ya que se había vuelto popular en mi país. Durante una década, mi búsqueda no terminó. De una práctica a otra, seguí corriendo en círculos intentando encontrar respuestas a mi vida. En este proceso, me sentía completamente exhausto.

Durante este período mi salud se deterioró y continué sufriendo de enfermedades varias como rinitis alérgica, osteofitos, ciática y artrosis en la columna vertebral. Sumado a esto, la condición de mi esposa se deterioraba con el tiempo. Estaba perdido, confundido, desanimado y desesperado.

Encontré paz en un camino espiritual

Entonces mi vida tuvo un giro inesperado. En el Año Nuevo Vietnamita de 2013, uno de mis familiares me regaló un libro llamado ‘Zhuan Falun’ que cambió mi vida por completo. Felizmente, este regalo me cautivó y terminé de leerlo en pocos días. Parecía que no podía dejar de leer el libro, pues cada palabra tocaba mi corazón y abría mis ojos a la Verdad. Todas las respuestas a las preguntas que tanto anhelaba encontrar estaban plasmadas con precisión y claridad. Podría describir al libro como una montaña de oro.

Zhuan Falun, libro principal de la disciplina Falun Dafa
Zhuan Falun, libro principal de la disciplina Falun Dafa

Crédito: Tianti Books.

Sentí lástima por no haber leído el libro antes, ya que mi sobrina me había presentado la práctica previamente. El libro era como el sol que brillaba a través de la oscuridad de mis días amargos y me ayudó a confirmar mi creencia en Falun Dafa.

Junto a mi esposa, leímos el libro Zhuan Faluntodos los días e intentamos asimilarnos a los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Realmente intento vivir bajo estos principios en mi vida cotidiana. Con cada lección de Zhuan Falun, logré purificar mi mente y mi alma. También he encontrado bienestar físico y mental y esto ha sido el milagro más grande de mi vida. Las cargas que colgaban sobre mis hombros y los apegos de mi alma han ido desapareciendo, como si nunca hubieran existido.

Nguyen Huu Chinh leyendo el libro con su esposa. (Crédito: DKN.tv)

También me di cuenta de que antes de leer Zhuan Falun era un médico depresivo que no podía hacer nada por los demás ni por mí mismo. Pero desde entonces, mi esposa y yo hemos adoptado la práctica, las cosas han cambiado y mi esposa es muy feliz.

Nguyen Huu Chinh practicando el segundo ejercicio de Falun Dafa. (Crédito: DKN.tv)

Los milagros no se detuvieron con nosotros, nuestro hijo también se recuperó de la ambliopía y de ser un estudiante de secundaria promedio pasó a ser uno de los mejores en su clase. Mi madre, de 80 años de edad, también se recuperó de una neumonía crónica después de practicar Falun Dafa y ahora está absolutamente sana y saludable. A menudo les dice a sus vecinos: “Esta vida habría sido un desperdicio si no hubiera leído Zhuan Falun”.

La familia de Nguyen Huu Chinh ha recuperado la alegría. (Crédito: DKN.tv)

Zhuan Falun ha sido un milagro que cambió nuestras vidas. Espero que al leer mi historia puedan encontrar la Verdad que han estado anhelando.

Falun Dafa (también conocido como Falun Gong) es un sistema de meditación de autocultivación de la Escuela Buda basado en los principios universales de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Fue presentado al público por el Sr. Li Hongzhi en 1992 en China. Actualmente lo practican más de 100 millones de personas en 114 países. Pero esta práctica pacífica está siendo brutalmente perseguida en China desde 1999. Para más información, por favor visite: falundafa.org y faluninfo.org.

Categorías: Historias de vida

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