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Los relatos sobre conducta filial ejemplar abundan en la historia china. Muchos de estos fueron escogidos y compilados durante la dinastía Yuan (1280-1368 di.) por Guo Juking, un ciudadano de la provincia de Fujian, inspirado tras el duelo por la muerte de su padre. Él recolectó proezas filiales de hijos hacia sus padres desde la era del Emperador Shun primordial. Incluso hoy en día, estas historias forman parte importante de las virtudes ortodoxas chinas.

Wen era el tercer hijo de Liu Bang, el fundador de la Dinastía Han del Oeste. Fue nombrado Príncipe de Dai en la provincia Shanxi y luego se convirtió en Emperador de aquella dinastía. Cuando su madre se enfermó, él la cuidó personalmente día y noche. Durante los tres años de padecimiento que duró la afección, Wen nunca durmió en una cama, hasta el punto de ni siquiera desajustarse el cinturón de su bata. Siempre probaba la medicina de su madre antes de dársela, para asegurarse de que tuviera la temperatura apropiada. Su benevolencia y piedad se conocían en todo el  reino. Los versos que lo alababan decían:

La benevolencia y la piedad se comentan por todo el reino;
Noble y eminente, es superior a cien reyes;
Por tres años la Reina Madre ha estado enferma,
y él siempre su medicina antes prueba.

¿Harías esto por tus padres?, conoce la historia de Wen
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Categorías: Cultura

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