Hasta no hace mucho tiempo en occidente, el jengibre era una raíz exótica que sólo los eruditos culinarios sabían apreciar. Ahora, desde que los latinoamericanos empezaron a aceptar el sushi y la salsa de soja, el jengibre ganó reconocimiento y prestigio, haciendo notar su aporte único de frescura y aroma en las comidas. Sin embargo, aún es poca la gente que sabe cómo utilizar esta raíz.

Existen recetas tan fáciles para utilizar esta raíz, que es prácticamente un sinsentido perderse del toque de sabor del jengibre en nuestra dieta diaria. Un dato práctico a tener en cuenta para las diversas comidas es que el jengibre redondea una combinación exquisita mezclado con ajo y cebolla de verdeo. Y su aroma adorna con gracia especial a las carnes blancas como el pescado y el pollo. De hecho, en Oriente, normalmente nunca se omite el jengibre para intensificar el sabor de ambas carnes.
Las siguientes son dos recetas facilícimas para cualquier persona, que se realizan en menos de 15 minutos.

Pollo con salsa agridulce:

Ingredientes

  • 2 cebollas de verdeo
  • 2 pechugas de pollo
  • 1 cebolla cortada en rodajas finas
  • Salsa
  • 1 Cucharadas de aceite vegetal
  • 1 ó 2 dientes grandes de ajo
  • 2 Cucharadas de jengibre fresco cortado para licuar
  • 1 Cucharada de salsa de soja.
  • 1 Cucharada de vinagre de vino
  • 2 cucharaditas de miel
  • Guarnición: arroz blanco

Preparación

Este plato se puede preparar con antelación y guardar en un frasco con su salsa.
Para la salsa, ponga todos los ingredientes en una licuadora y procese hasta que se forme una pasta. Si queda muy seca, puede agregar un poco de agua o caldo.

Corte la pechuga en cubitos. Caliente la sartén, colóquele aceite y cocine las rodajas de cebolla hasta que se doren. Agregue los cubitos de pollo (preste atención a que no se pasen). Agregue la salsa y deje que se cocine por apenas 2 minutos. Apague el fuego, agregue arriba las cebollas verdeo y sirva con arroz. Ya está…. ¡No más de 15 minutos!

Salsa con aceite de sésamo cocido:

Esta salsa es muy rica como acompañamiento del pollo y el pescado.
Corte jengibre y cebolla de verdeo en rodajas finas y colóquelas en un recipiente que soporte el aceite caliente. Agregue un poco de sal. Caliente un poco de aceite de sésamo en una sartén y, cuando esté bien caliente al punto que casi humee, viértalo encima de la mezcla de jengibre y cebolla verdeo. Escuchará un ruido de los ingredientes crujiendo, y enseguida sentirá un aroma increíble. Acompañe al pollo o al pescado con esta salsa.

Una variación es poner los trozos de pollo o pescado ya cocidos en el plato. Distribuir encima las rodajas finas de jengibre y cebolla verdeo, y tirar el aceite de sésamo caliente encima. Servir inmediatamente o, mejor aun, hacer este proceso en la mesa para que todos huelan el aroma en el instante en que el aceite de sésamo cocina el jengibre y la cebolla verdeo.

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Categorías: Cultura Gastronomía

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