No siempre los seres humanos han mantenido el aspecto actual sobre la Tierra; los gigantes llamados Nephilim -que se traduce del hebreo como ‘caído’- habitaron nuestro planeta, según relatan los antiguos documentos hallados en 1947 y 1956 en las Cuevas de Qumran, en el desierto de Cisjordania.

Las famosas cuevas son Patrimonio Nacional de Israel, se encuentran a 35 kilómetros de Jerusalén y en ellas se descubrieron los manuscritos del Mar Muerto, tal como lo describe National Geographic.

Además de los notables Rollos del Mar Muerto, allí se encontraron otros manuscritos, a los que en conjunto se les dio el nombre de Libro de los Gigantes, mucho menos conocido, que se enfoca en los dos hijos de Shemihaza, Ohya y Hahya.

Qumran, en cuyas cuevas se encontraron los manuscritos ocultos por 2.000 años.

Las gigantescas criaturas poseían una estatura descomunal y según los relatos descendieron (de los Cielos) y poblaron el planeta Tierra. Además de ser extraordinariamente corruptos y propensos a actuar con violencia, solían realizar actos antinaturales con animales y seres humanos.

Asimismo, los antiquísimos textos relacionan que los Nephilim viviendo en la Tierra dieron lugar al caos y a la destrucción, pero a partir de un determinado momento de su historia empezaron a soñar con el armagedón, lo cual infundió el miedo en sus corazones.

Fragmentos de los documentos hallados en Qumran: Los Rollos del Mar Muerto y el Libro de los Gigantes.

El armagedón es un término de la Biblia para denominar “la guerra del gran día de Dios el Todopoderoso” – tal como se encuentra en Revelación 16:14-16- contra los reyes de la Tierra.

“Y vi [ … ] a los reyes de la tierra y a sus ejércitos reunidos para hacer la guerra contra el que iba sentado en el caballo y contra su ejército” (Revelación 19:11-16).

Por otro lado, los documentos dan detalles sobre los enormes seres de aquella época diciendo que el primero de ellos en tener esos sueños se llamaba Mahway, el Titán hijo del ángel Barakel.

En su sueño el Titán vio cómo una enorme tableta, en la cual se hallaban inscritos tres nombres, se sumergió en el agua, lo cual es símbolo de la Gran Inundación y la distribución de todos los hijos de Noé, según algunos de los intérpretes de los pliegos hallados en las Cuevas del Mar Muerto.

En otras referencias sobre la Biblia se cita: “Y aconteció que cuando los hombres comenzaron a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran hermosas; y tomaron mujeres para sí, a quienes quisieron”.

“Entonces el Señor dijo: ‘Mi Espíritu no peleará para siempre con el hombre, porque él también es carne; sin embargo, sus días serán ciento veinte años’. Los Nefilim estaban en la tierra en aquellos días, y también después, cuando los hijos de Dios entraron a las hijas de los hombres, y les dieron hijos. Esos eran los hombres poderosos de antaño, hombres de renombre” (Génesis 6:1-4, versión estandar en inglés).

Por otra parte, en otras tradiciones antiguas también se alude a la procreación de seres de origen no terrestre con seres humanos, tal como se consagra en la cultura griega, en cuyas tradiciones se encuentran un gran número de dioses paternos e hijos de dioses “que eran antiguos, hombres de renombre e hijos de dioses”.

Tomando a Zeus, el dios supremo del Olimpo griego, como referencia, se le cuentan 7 esposas entre las diosas y 8 esposas mortales, con todas las cuales tuvo hijos e hijas.  

Esta raza o familia particular es mencionada tanto por Platón como por Plutarco como “las familias más antiguas de Tebas – una gran parte de la aristocracia y los hombres poderosos que eran de antaño, hombres de renombre”.

Asimismo las antiguas tradiciones helénicas relatan que “los poderosos Titanes fueron una raza poderosa que gobernó el mundo antes que los [dioses] olímpicos, en una época de la Edad de Oro de los hombres. Eran gigantes inmortales de increíble fuerza y conocimiento de los antiguos rituales religiosos y de la magia”, comparte la página Greek Gods. org

Representación de Apollo y Artemis, hijos de Zeus.

Qumran es un paraje remoto, ubicado cerca al Mar Muerto, en el cual habitaba la comunidad de los Escenios, grupo religioso al que se le atribuye la recopilación y protección de los manuscritos que recién fueron descubiertos en 1947 y 1956, tal como lo relata National Geographic.

Allí, miles de fragmentos escritos, hechos sobre pergamino y papiro, fueron hallados en once cuevas, la mayoría de ellos en idioma hebreo, y algunos en arameo y griego, frecuentemente protegidos dentro de recipientes de cerámica. No obstante, su deterioro fue significativo, requiriendo de la meticulosa intervención de especialistas para su reconstrucción.

Los escenios fueron reseñados históricamente por personalidades tales como el griego Filón de Alejandría, el judeorromano Flavio Josefo y el romano Plinio el Viejo, y los estudios adelantados en los alrededores de la cuevas revelaron que podrían haber ocupado la región durante unos 150 años, entre el siglo I antes de Cristo y el siglo I después de Cristo.

Por otra parte, se diferencian claramente dos grupos: los que habitaban las ciudades con sus familias y los congregados en las comunidades alrededor del Mar Muerto, mucho más organizados y ascéticos.

Como se contempla en los textos encontrados en Qumran y en la antigua cultura griega, la mezcla de seres no humanos (o divinos) con miembros de la raza humana habría existido en tiempos remotos, dando lugar a los denominados “gigantes”. Evidentemente, la raza humana sigue reconociéndose a sí misma continuamente. 

Jose Ignacio Hermosa – BLes

Share
Categorías: Cultura

Video Destacados

Ad will display in 09 seconds