El primer ¡Goool! se gritó hace 3.000 años

“2679 a.C., en el período llamado “Era del Emperador Amarillo” ya existía un juego denominado ‘Qiuju’ o ‘Cuju’ (‘Cu’: patear, lanzar; ‘Ju’: pelota)”.

La hinchada vibra. Un sol inclemente quema la cara, el cuello y los brazos, pero los jugadores y el público parecen más preocupados por el destino de aquel balón de cuero, que rebota sobre la cancha en forma endiablada. Todos hacen fuerza desde su interior. Casi pareciera que quieren mover el esférico con el poder de la mente; o con los gritos de aliento, que cada vez se oyen más fuerte. Pero el árbitro indica el final del primer tiempo y ahora la pelota descansa bajo su brazo.

No, no es el Campeonato Mundial de Fútbol; tampoco un partido por la Eurocopa; ni por lejos, la final de la Copa América. Es China, en la época de la Dinastía Shang, 1.500 años antes de nuestra era.

¿Fútbol? ¿Antigua China? Si, leyó bien. Los primeros goles se gritaron mucho más al este que Inglaterra, donde popularmente se cree que nació el deporte rey. Mal que le pese a muchos, la pasión de multitudes tuvo su origen en la tierra del dragón.

“Cada equipo tenía doce jugadores y dos árbitros; y en cada lado del campo había seis portones en forma de luna que funcionaban como los arcos modernos”.

Bastante se conoce acerca de la creatividad de los antiguos chinos y de cuantas invenciones les debe la historia: el papel, la porcelana, la seda, la laca, la rueda, la pólvora, la brújula, la imprenta, el sismógrafo, el helado, los fuegos artificiales, el paraguas plegable, los barriletes, el papel moneda, el ábaco, el sistema decimal, la medicina natural, el reloj solar, la astronomía… y un largo etcétera. Pero pocos imaginaron que un deporte tan popular como el llamado “balompié” también haya venido del otro lado de la Gran Muralla. Claro, en aquella época, las reglas del juego eran distintas, y la forma en que lo conocemos ahora fue diseñada y perfeccionada a lo largo de la historia en distintas partes de Europa. Como consecuencia, el antiguo fútbol chino desapareció completamente de su nación de origen, y la forma europea nunca hizo furor en los países de Asia hasta hace unos pocos años.

Los chinos eran probablemente la primera civilización para jugar una forma organizada de fútbol bajo la dinastía Han (206 aC – 221 dC).

“Goooooooolll”… como cada domingo, un coro de gritos apasionados inunda las canchas de las grandes y pequeñas ciudades argentinas. Tanto dentro como fuera del país es indiscutible que hoy, el fútbol se ha vuelto uno de los deportes que más corazones cautiva en el mundo. Incluso Asia y los Estados Unidos, que hasta hace pocos años permanecían indiferentes, empiezan a sucumbir ante el gusto de lo que ellos denominan “Soccer”. En Europa y América del Sur, la pregunta directa ya no es si te gusta el fútbol, sino a qué cuadro perteneces. Y si hablamos específicamente de Argentina y Brasil, los dueños de la pelota en el nuevo mundo, es mejor ir pensando en ser “hincha” de un buen equipo local a tener que aguantar las burlas de los compañeros de trabajo o de la escuela por el resto de la semana.

Pero, ¿de dónde viene esa atracción casi mágica que muchos sienten por el “deporte rey”? ¿Cómo y dónde nacieron las ansias de llevar el balón al campo contrario?

La primera liga profesional se fundó en Inglaterra, donde nació también el fútbol moderno a mitad del siglo XIX. Sin embargo, el antepasado del juego había recibido el nombre de “football” (foot=pie, ball=pelota) ya en el siglo XIII. En aquel tiempo, la competencia tenía dos formas: una era embocar la pelota en la portería contraria; otra era el lanzamiento al campo (“Hurling over Country”). En la primera forma podían jugar entre 30 a 60 personas y se ganaba cuando se entraba al campo del oponente con la gran pelota de cuero. El segundo método también consistía en dos equipos y un par de arcos, que podían ser árboles, casas o cualquier referente situado a pocos kilómetros de distancia. Al igual que en la primer forma, la meta era alcanzar los objetivos contrarios con la pelota. Debido a que estos “abuelitos” del fútbol carecían de toda regla, era frecuente que por la intensidad del juego hubiera víctimas fatales. Como en aquella oportunidad en que el equipo atacante debía cruzar un río para alcanzar la meta, y decenas de jugadores resultaron muertos por ahogamiento.

En este “fútbol de carnaval”, como se lo conocía en aquel tiempo, los partidos eran muy duros y violentos; se podían utilizar las manos y los pies, y al no haber reglas en absoluto el juego terminaba pareciéndose un poco más al rugby que al fútbol actual. De hecho, el juego fue evolucionando para dar lugar a muchos de los deportes más conocidos en la actualidad: soccer, rugby, fútbol americano, fútbol australiano, fútbol canadiense, etc.

Debido a que generalmente no había un número fijo de jugadores y el espectáculo terminaba en monumentales peleas, el fútbol de carnaval fue prohibido por el Rey Eduardo II y sus sucesores desde 1314. Pero entre el pueblo era tan popular, que la prohibición parecía no tener efecto; a la larga, todas las prohibiciones fallaron. La veda duró hasta 1603, cuando el Rey Jacobo I aprobó de nuevo esta actividad.

En 1840, el antepasado más cercano al fútbol actual fue introducido en los campus de las universidades. Pero las formas que las instituciones habían adoptado eran diferentes unas de otras. Recién en 1848 la Universidad de Cambridge estableció “Los Reglamentos del Fútbol de la Universidad de Cambridge”, que unificó las formas de manera definitiva. Desde entonces y hasta ahora, el deporte empezó a florecer en los diferentes sectores de la sociedad.

Cuando los chinos tenían el balón

Una pintura que representa Song Taizu jugando cuju (es decir, el fútbol chino) con su primer ministro Zhao Pu (趙普) y otros Ministros, por el artista de la dinastía Yuan Qian Xuan (1235-1305).

La idea más difundida a nivel internacional es que el fútbol tuvo su origen en Inglaterra, que más tarde se convirtió en “pasión de multitudes” en toda Europa –donde hoy al día de hoy se encuentran las mejores ligas–, que luego se transmitió hacia América y después a África y Asia. Pero pese a su gran difusión, nunca llegó a tocar el corazón de los orientales. No es frecuente ver muchos seleccionados asiáticos que lleguen lejos en la copa del mundo. Aún menos frecuente es oír el nombre de China, una nación que solo ha participado una vez en tal competición y con pésimos resultados. Por eso, no es raro sentir risas escépticas cuando alguien oye que el primer fútbol de la historia se jugó en China.

De hecho, cuando en 2001 el vicepresidente de la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado), el coreano Chung Mong-joon, afirmó esta versión ante los medios, muchos consideraron que se trataba de un favor al régimen chino en su intento por tomar posición en el mundo del fútbol. Aquellas sospechas pueden ser muy ciertas, pero, sin perjuicio de ello, la polémica afirmación de Chung Mong-joon efectivamente cuenta con avales históricos.

De acuerdo a los registros que datan de 2679 a.C., en el período llamado “Era del Emperador Amarillo” ya existía un juego denominado ‘Qiuju’ o ‘Cuju’ (‘Cu’: patear, lanzar; ‘Ju’: pelota). En este entretenimiento, el balón consistía en una bola de pelos envuelta en cuero, y se admitía también el uso de puños y manos. Más adelante, fue adaptado para usar solo el pie. La raíz del nombre del deporte se mantiene hasta hoy en Corea y Japón, donde el fútbol es denominado Qiu-Ball.

Otras obras literarias clásicas como “Estrategias de los reinos combatientes” y “Registros históricos” también retratan el juego de pelota en la antigua China, y sitúan su origen en la provincia de Shangdong, hace 2.300 años. Esta es la fecha más antigua que los historiadores tienen en cuenta sobre un juego de pelota, aunque en ese tiempo se lo utilizaba para entrenar y evaluar la capacidad física de los militares.

El Qiuju también aparece en pinturas del Período de Primavera y Otoño de las dinastías Han, Song y Ming, así como en muchas reliquias de la dinastía Qing. Aparentemente, el alto desarrollo de la artesanía y el comercio que se vivió durante ese tiempo dotó de importantes condiciones económicas y técnicas al deporte, que se volvió una actividad popular, incluso entre altos funcionarios y cortesanos.

El juego evolucionó hasta alcanzar un sistema de reglas relativamente complejas: se jugaba en un campo de forma rectangular, orientado de este a oeste y delimitado por un muro. Cada equipo tenía doce jugadores y dos árbitros; y en cada lado del campo había seis portones en forma de luna que funcionaban como los arcos modernos.

El desarrollo del Qiuju tuvo su auge entre las dinastías Han y Tang, cuando tomó la forma de un juego de competencia; y según los hallazgos arqueológicos, las mujeres no estaban excluidas de este entretenimiento, aunque su juego formaba más parte de un show que de una competencia. Incluso el fervor de los fanáticos o“hinchas”fue registrado como testimonio de lo que el Qiuju ocasionaba: peleas, heridos y hasta alguna muerte.

Llegando a la dinastía Tang, la pelota de cabellos forrada en cuero se cambió por una pelota inflada con aire, y los portones disminuyeron a dos. En esta época de esplendor, el juego se difundió hasta Japón. Más tarde, como una llama que se consume, el deporte decayó. Hacia el período final de la dinastía Qing (la última dinastía China), el Qiuju gradualmente despareció.

Aunque el Qiuju haya sido el precursor, es lógico que un juego como el fútbol fuera inventado y reinventado por diferentes pueblos en distintos momentos de la historia. Los mayas, los egipcios, los griegos… es delgada la línea para que un grupo de hombres con una pelota o simplemente disputándose un objeto evolucione en un divertimento hasta llegar a algo similar al fútbol de hoy. Atajar, perseguir o patear un objeto esférico al campo rival se apetece casi como una inspiración universal. Por eso, está claro que el fútbol fue inventado muchas veces durante toda la historia, pero, eso sí, el primer gol se gritó en China.

Share
Categorías: Cultura Legado divino

Video Destacados

Ad will display in 10 seconds