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Lao Zi y Confucio, los dos sabios más famosos de la historia china aparecieron en la misma época hace 2.500 años durante el Período de Primavera y Otoño en China.

Según “Shiji”, o “Los Registros del Gran Historiador”, Confucio fue a Luo Yang, la ciudad capital, para encontrarse con Lao Zi y consultarle sobre la propiedad (el orden de los rituales y las cortesías – más superficialmente llamado ‘etiqueta’ en español).

Cuando regresó, se mantuvo en silencio por tres días. Sus estudiantes estaban curiosos y le preguntaron a su maestro qué había pasado.

Confucio dijo: “Sé cómo puede volar un pájaro. Sé cómo puede nadar un pez. Pero no sé cómo Lao Zi podría ascender y volar como un sublime dragón montando nubes en el cielo”.

En “Zhuangzi”, un antiguo texto daoísta chino, hay una historia sobre Shu Shan Pies sin dedos reuniéndose con Confucio y Lao Zi.

Como Confucio, Shu Shan vivía en el estado de Lu. Los dedos de sus pies habían sido amputados como castigo por un crimen que cometió cuando era joven.

Cuando Shu Shan se enteró de que Confucio era un hombre sabio y que tenía muchos estudiantes, caminó todo el camino sobre sus talones, con gran dificultad, para ver a Confucio. Con la esperanza de que sería aceptado como estudiante.

Confucio le dijo a Shu Shan cuando llegó, “Eres un hombre indiscreto. Rompiste la ley y tus dedos de los pies fueron amputados. Ahora vienes a pedir ayuda, ya es demasiado tarde”.

Pintura de la Dinastía Ming que representa a Confucio encontrándose con Lao Zi para consultarle sobre propiedad. (Dominio Público)

“Era imprudente cuando estaba joven”, respondió Shu Shan. “No me atesoraba lo suficiente a mí mismo, rompí la ley y perdí mis dedos de los pies. Pero siento que aún tengo cualidades internas más preciosas que mis dedos de los pies. Vengo a pedirle un consejo, para preservar mis preciosas cualidades internas, mientras pueda cultivar mi moral hasta la perfección ¿qué gran cosa es no tener dedos de los pies?”.

Agregó, “Escuché que el Cielo abarca todo sin selección, la Tierra alberga todo sin prejuicio. Yo lo consideraba a usted un sabio sagrado, muy similar al cielo y a la tierra; no esperaba que usted fuera tan secular”.

Al escuchar ésto, Confucio hizo una reverencia y lo saludó, diciendo “Sr. Shu Shan, soy en verdad muy superficial ¡Por favor entre y enséñele a mis estudiantes y a mí mismo!” Pero Shu Shan se fue sin responder.

Shu Shan entonces fue a ver a Lao Zi. Le preguntó, “Como un hombre moralmente sabio ¿por qué sigue viniendo Confucio a pedirle consejos? Temo que no pueda romper el límite de sus propios preconceptos y convertirse en alguien que ha obtenido el Dao”.

Lao Zi respondió: “Confucio no ha roto el límite de mundanalidad. Si pudiera ver la vida y la muerte como la misma cosa, poner el mismo peso en lo que puede hacer y lo que no, entonces estaría libre de sus impedimentos”.

Confucio pasó toda su vida enseñando a la gente cómo vivir decentemente –con moderación y conformándose a la ley de la moral que guía la conducta del hombre: benevolencia, rectitud, propiedad, sabiduría y fe.

El Dao, el Camino de Lao Zi, es la enseñanza de lo Divino. Lao Zi vino a transmitir el mensaje de que el propósito del recorrido del hombre en la tierra es volver al origen, retornar al verdadero ser.

Para conocer más sobre este encuentro de sabios no dejes de ver el siguiente video:

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El día que Confucio conoció a Lao Zi
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Categorías: Cultura Legado divino

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