Bai Juyi (772-846), también conocido como Po Chu-I y por su nombre de cortesía Bai Letian, fue un renombrado poeta de la Dinastía Tang de la época media y un practicante del budismo en el mundo secular.

Cuando tenía 6 o 7 meses de edad, su niñera señaló a dos caracteres (ideogramas) chinos en una pantalla plegable y dijo: “Eso es ‘zhi’ y este es ‘wu’”.

Un día, alguien preguntó casualmente al pequeño Bai Juyi dónde estaban los caracteres “zhi” y “wu”, y él señalaba a los caracteres. Fue probado muchas veces, y cada vez señalaba los caracteres correctamente. Todo el mundo estaba sorprendido. Bai Juyi recordaba a los caracteres aunque sólo era un bebé.

La ‘Canción del dolor sin fin’ se convirtió en una leyenda

En el 809, el cuarto año de Yuan He, Bai Juyi pasó los exámenes imperiales de Jinshi. En aquel entonces había dos escuelas en el mundo literario: una dirigida por Han Yu y la otra por Bai Juyi. El primero promovió la prosa antigua, mientras que el segundo trabajó en la poesía.

Bai Juyi afirmaba que el sabio podría traer paz al mundo porque podía tocar el corazón de una persona; y para tocar el corazón de una persona, uno debe preocuparse por la gente y sus problemas. Siempre que hablaba con alguien, le descubría a la persona las opiniones que tenía sobre asuntos de aquella época y asuntos sociales. Cada vez que leía un libro, le gustaba aprender filosofías sobre la vida.

Lamentando el hecho de que el arte de la poesía se estaba deteriorando, Bai Juyi decidió reformar ese arte. Él puso su corazón y alma en ello, enfatizando que los ensayos y poemas deben representar y reflejar la situación de los tiempos para atraer a las masas. (De la “Carta a Yuan Jiu” de Bai)

Bai Juyi no estaba evocando un estilo artístico pretencioso, sino la composición de poemas didácticos para exponer la injusticia social y reflejar los sentimientos del pueblo. Sus versos simples y su personalidad inalterable proporcionaron una salida para los reclamos del pueblo. La poesía se hizo popular, y cumplió con el propósito de reflejar las situaciones políticas y sociales.

Cuando él y Chen Hong visitaron Maweipo, el lugar donde el emperador Xuanzong de Tang (Li Longji) había ordenado a la Consorte Imperial Yang que se ahorcara a sí misma, Chen Hong produjo la novela conocida como la “Leyenda del Dolor Sin Fin”, mientras que Bai Juyi escribió el “Canto del Dolor Sin Fin” de una sola vez. Este poema sobre el emperador Xuanzong y la consorte imperial Yang fue toda una sensación en ese momento.

Un oficial del ejército llamado Gao Xiayu quería contratar a una cantante en particular, pero la chica exigía que le pagaran un extra. Con orgullo ella declaró: “Puedo recitar la canción de Bai Juyi ‘Canto del Dolor Sin Fin’. No soy una chica común y corriente”. (El “Libro Histórico del Viejo Tang”, tomo 166)

Cuando Bai Juyi viajó de Chang’ an a Jiangsi, que estaba a unos 3.000 a 4.000 li (a unos 1.500 a 2.000 km de distancia), constató que sus poemas se podían ver en todas partes: en las escuelas rurales, monasterios, hosterías y muelles. Todos, incluidos los nobles, monjes, sacerdotes y ancianas y jóvenes, podían recitar algunos de sus poemas. Bai Juyi se convirtió en una tendencia y en un estilo muy solicitado.

Cuando los nobles e influyentes oyeron las “Canciones de Qin” escritas por Bai Juyi, sus caras cambiaron de color. El emperador también se molestó cuando las escuchó. Los generales crujieron sus dientes de rabia cuando leyeron “Una noche en la aldea debajo del Pabellón Púrpura”. Todo esto se debió a que Bai Juyi pudo expresar sus preocupaciones sobre la situación de aquel tiempo y relacionarse con la gente.

Venerando a Buda y practicando el budismo

Bai Juyi veneraba a dioses y deidades y practicaba el budismo. Pasó sus últimos años en el Monasterio Xiangshan de Luoyang y se dio a sí mismo el nombre literario Xiangshan Jushi. Ayudó con una donación para construir el Monasterio de Xiangshan y compiló los 800 poemas que escribió durante los 12 años que pasó en Luoyang en la Colección Luoyang de Bai Juyi. El conjunto de libros se conserva en la biblioteca del Monasterio de Xiangshan.

Cada vez que se enfermaba, pintaba cuadros de Buda. Veía todo lo que le sucedía como resultado del karma. Cuando se encontraba con un contratiempo, se enfermaba o era relegado, estaba tranquilo y concentrado. En “Dos poemas llenos de lamento y dolor”, señaló que todos los sufrimientos en la vida eran el resultado de las propias acciones.

Bai Juyi veneraba a los Budas, especialmente a Maitreya. Su voto lo decía todo. En 816, el noveno año de Dahe, Bai Juyi, a los 63 años de edad, ayunó junto con 60 personas, entre ellas el monje Dao Song y Hui Gong, y más de 80 seguidores, y rezó para nacer en el paraíso de Maitreya en sus próximas vidas.

Contrató a alguien para hacer un retrato de Maitreya y juró, “El discípulo de Maitreya Bai Letian promete seguir al Maitreya al mundo mortal y practicar el budismo para lograr la iluminación”.

Adquiriendo una capacidad sobrenatural a través de la meditación

A través de su práctica del budismo, Bai Juyi adquirió la capacidad sobrenatural de precognición y retrocognición, que es la habilidad de conocer el futuro y el pasado de una persona.

Escribió en el poema ‘Autoexplicación’ que Fang Xuanling* era un monje Zen en su última vida, y Wang Wei* era pintor. Cuando Bai Juyi entró en meditación, vio que era poeta en muchas de sus vidas anteriores. Por eso fue capaz de mostrar su talento poético en esta vida.

En otro poema, habló de su última vida:

Puede que haya escrito hasta mil obras literarias, pero sólo tengo una cosa en mente: practicar el budismo.

Mientras me apoyo en el lecho de ropa, creo que fui un monje poeta en mi última vida.

Su experiencia personal demostró que la capacidad de una persona tiene mucho que ver con su última vida.

Ser practicante le hizo tomar la muerte a su propio ritmo. Sintió que ningún hombre podía escapar de la vejez, la enfermedad y la muerte, aunque hubiera una panacea o fórmula mágica; la única manera de escapar de la tortura de la enfermedad y la reencarnación es practicar el budismo. Bai Juyi era un firme practicante, y su enfermedad no le molestaba.

Así fue como Su Che, un poeta de la dinastía Song, describió a Bai Juyi: “Bai Letian comenzó a leer sutras budistas y a practicar meditación a una edad temprana. A pesar de que se encontró con muchos contratiempos después de entrar en el aparato burocrático, estaba tranquilo y concentrado”.

Bai Juyi se volvió vegetariano y practicó la meditación en su vejez. Revisó sus poemas para ver si había algo inapropiado en ellos. Mientras practicaba el budismo, hablaba de su deseo largamente querido en muchas de sus obras literarias. Él dijo: “Siempre he deseado que mis obras literarias tuvieran el buen karma de ayudar a glorificar al budismo y a girar la rueda del Karma en el tiempo venidero”.

También hizo el voto de practicar budismo cuando Maitreya viniera a este mundo, y ser el primero en Zhuan Fa Lun (girar la Rueda de la Ley). Antes de dar el último respiro, manifestó su deseo de convertir su residencia en monasterio. Tocado por sus virtudes, el emperador Xuanzong de Tang (Li Yi) promovió a su hermano Bai Minzhong convertirse en primer ministro.

El poeta refinado y amable que dirigió la generación de su tiempo fue una leyenda. Hizo un voto hace mil años para seguir a Maitreya en el mundo mortal y practicar el budismo.

*Fang Xuanling fue un escritor que sirvió como canciller bajo el emperador Taizong en los comienzos de la dinastía Tang.

*Wang Wei era poeta, pintor, músico y estadista en la dinastía Tang.

Escrito por Su Lin

Fuente: lagranepoca.com.

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Categorías: Cultura Legado divino

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