Este artículo es continuación de : 6 formas de arte de la antigua China (Parte 2).

Arte de la Conducción de Carros (YU)

“Auriga”, una de las seis artes:

El arte de las carreras de carros era otra forma noble de promover diversión y proveer al mismo tiempo alivio necesario a las intensas jornadas de estudio de los discípulos. Esta forma de deporte también familiarizaba a los futuros aurigas con las posturas, movimientos, y actitudes adecuadas para poder conducir un caballo velozmente en situaciones y prácticas que simulaban con gran realismo la posición que habrían de ocupar los carros de combate en una verdadera contienda bélica. Así que llegado el momento real de defender el estado, los fundamentos necesarios ya habían sido enseñados a los soldados.

“Los carros chinos normalmente cargaban tres soldados. El comandante ocupaba el flanco izquierdo, el guerrero ocupaba el derecho y el auriga iba en el centro. Los antiguos aurigas debían pasar por una capacitación especializada en el yu, el arte de conducir carros. El yu es considerado una de las seis artes que debía dominar un verdadero caballero como parte de la educación confuciana”. (Web de Shen Yun Performing Arts.)

Para referirse a la conducta recta de un caballero dentro del carro Confucio indicó, Capítulo 10, verso 17, LunYu:

Al subirse al carro, siempre paraos correctamente y sujetaos a las riendas. Dentro del carruaje, no miréis hacia atrás, no habléis alto, y no señales con la mano.

Caligrafía (WEN)

Mucho antes de que pudiésemos hablar de un arte de escritura consolidado, el cuerpo de tradiciones y leyendas que poseía el pueblo chino era vastísimo, por esta razón la tradición constituía el único instrumento real para el aprendizaje. Generaciones tras generaciones quedaron, a través del tiempo, definitivamente entrelazadas unas con otras, por medio de esa fértil continuidad de cultura.

Luego la escritura heredó parte de esta responsabilidad. Cuando a instancias de Confucio fueron instaurados tanto el famoso examen imperial (chin-shih) como el provincial (chü-yen), quienes se preparaban para ocupar puestos de funcionarios públicos tenían que saber, dentro del arte de la escritura, escribir poesía. La caligrafía llegó a convertirse, en la antigua china, en un arte mayor, y en el arte de las letras por excelencia. Durante estos exámenes se evaluaba, además de los aspectos relacionados con la calidad literaria y filosófica de la redacción, la calidad estética de la caligrafía.

El trasfondo profundamente espiritual y formativo que llegó a tener el dominio de este arte entre los caballeros puede inferirse de estas palabras del El Maestro Confucio: “Si no estudiáis poesía, seréis incapaces de hablar.” Justo por esta razón este filósofo-pedagogo se encargó de recopilar poesía antigua escrita entre los años 1100 y 600 a. C. para editar el clásico volumen titulado Shih King, o El Libro de Las Odas.

Heredera de otras artes antiguas como las artes marciales o el dominio de la espada, la caligrafía habría de acentuar virtudes de precisión y control absoluto, para ello el practicante debía aplicarse a la repetición de los movimientos hasta que una vez perfeccionados debían superar el acto puramente técnico, abriendo así la puerta a la expresión más perfecta y armoniosa, y con ello alcanzando a imprimir en la escritura la energía de la idea que contendrían los caracteres. Sería entonces la escritura un resultado de precisión y habilidad extrema, dosis equilibrada entre flexibilidad y firmeza de la espada o el pincel.

La Caligrafía china como el resto de las artes antiguas nobles, también se dirigía a disciplinar el autocontrol y alentar la perfección personal. Las personas chinas de ese entonces veían a la caligrafía como el segundo rostro del hombre, y  pensaban que se podía reconocer las características personales a través de la habilidad caligráfica. La propia caligrafía era un espejo de la personalidad y del alma.

El poeta y filósofo Yang Hsiung  1 apuntó que: “la caligrafía es la imagen del corazón. A través de esta imagen se puede distinguir al hombre de bien del mal hombre”.

Wang Xizhi (Wang Hsi-chih), arte del pincel

Wang Xizhi era un calígrafo tradicionalmente conocido como el Sabio de la Caligrafía, vivió durante la dinastía Qin (265-420), y es considerado por muchos como el más grande de los calígrafos chinos de todos los tiempos. Desafortunadamente, ninguna de sus obras originales llegó hasta nuestros días. Su trabajo más famoso es “el prefacio de los poemas compuestos en el Pabellón de las Orquídeas” (Lan-ting xu, ver reproducción del más abajo). Reconocido como el texto caligráfico más célebre fue realizado como introducción a una colección de poemas escritos por poetas amigos durante una reunión en Lanting cerca de la ciudad de Shaoxing, mientras se celebraba el Festival de Purificación de la Primavera 2.

Aunque el original de este texto se extravió, se han logrado conservar hasta la actualidad numerosas copias del mismo. Fue escrito en el estilo conocido como Xing Shu (Hsing shu) o “escritura corriente”, y se convirtió en el modelo de este particular estilo de escritura. Expertos y exigentes estudiantes del arte caligráfico, a lo largo de los tiempos, han reproducido los caracteres de Wang Xixhi, preservando así los trazos más fieles de su estilo.

Pie de foto: Una sección parcial de la copia de la dinastía Tang del Lan-ting xu, Lantingji, por Feng Chengsu (冯承素), fechado entre 627-650, colección del Museo del Palacio en Beijing. (Nota: Este está destinado a ser leído de derecha a izquierda).

Un Fragmento del “Prefacio de los poemas compuestos en el Pabellón de las Orquídeas”, de una traducción del chino al inglés, y luego al español, dice así:

Hemos recorrido someramente las artes más antiguas de china, con pretensiones de elogio y respeto, no obstante solo un maestro como Confucio puede finalmente acercarnos una última reflexión:

“cuando usted llega a cualquier Estado puede saber qué asuntos han sido enseñados a sus gentes. Si ellos se muestran como hombres delicados y apacibles, sinceros y buenos, es que se les ha enseñado a través del Libro de la Poesía. Si tienen una amplia comprensión de las cosas y conocen lo antiguo y lo viejo, es que se les ha enseñado por medio del Libro de la Historia. Si son magnánimos y generosos, sencillos y honestos, es que se les ha enseñado a través del Libro de la Música. Si son puros y serios, refinados y sutiles, es que se les ha enseñado desde el Yijing. Si son corteses y modestos, graves y respetosos, les han enseñado del Libro de los Ritos y las Ceremonias. Si ellos adaptan convenientemente su lenguaje a lo que dicen, les han enseñado del Chunqiu”.

Cuando el hombre cumple con todos sus deberes (completa y natural finalización de todos los deberes) ha alcanzado la perfección, la bendición (diferente a la noción occidental). Es decir, cuando nada se ha dejado incompleto ni se completa de modo incorrecto se es perfecto, ello implica completar todo lo que se debe hacer internamente en uno mismo y externamente; existen en este orden, deberes con el gobierno, con los parientes, con la esfera celestial, y conformarse a estos deberes significa bendición, perfección. Solamente el hombre capaz y virtuoso puede lograr esta perfección. Sirvan estas artes antiguas, y muy nobles, para dirigirnos hacia una perfección posible, en un momento tan especial y único en la historia de los dioses, y de los hombres con fe.

 


  1. Pinyin Yang Xiong, poeta chino y filósofo, famoso por su poesía escrita en la forma poética conocida como fu. ( 53 a.C.- 18 d.C)
  2. Animación (online),caligrafía de Wang,  http://www.taichicard.net/flash/loss_confusion.swf
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Categorías: Cultura Legado divino

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