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Redacción BLes – La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) comunicó que su misión OSIRIS-REx había alcanzado el asteroide Bennu “tras dos años de travesía espacial -y más de una década de planificación y trabajo en equipo-“, y ya se encontraba sobrevolándolo para tomar algunas muestras con la intención de traerlas de vuelta a la Tierra y predecir la dirección del asteroide para saber si se acercará demasiado a la Tierra.

Se estima “que Bennu podría pasar más cerca de la Tierra que la Luna en 2135, y posiblemente incluso más cerca entre 2175 y 2195. Aunque es poco probable que Bennu llegue a la Tierra en ese momento, nuestros descendientes podrán usar los datos de OSIRIS-REx para determinar la mejor manera de desviar cualquier asteroide” que represente una amenaza para la Tierra, describió la NASA. 

“Prueba superada: ‘¡Hemos llegado!’. Nuestra misión OSIRIS-REx llegó al asteroide Bennu, donde pasará casi un año cartografiándolo y estudiándolo hasta encontrar un lugar seguro para recolectar una muestra”, publicó el equipo de la inédita misión en Twitter el lunes.

La nave espacial “Orígenes, Interpretación Espectral, Identificación de Recursos, Explorador de Regolito -tierra y rocas- de Seguridad (OSIRIS-REx) de la NASA” llegó al asteroide Bennu completando su viaje de 2.000 millones de kilómetros.

Una vez alcanzado el objetivo “ejecutó una maniobra que la hizo pasar de volar hacia Bennu a operar alrededor del asteroide” a unos 19 kilómetros de altura, desde la que inspeccionará el objeto, con la intención de definir su masa, velocidad de rotación y su forma, lo que ayudará “a determinar los sitios potenciales para la posterior recolección de la muestra”, describió la NASA.

Comparativa de volumen del asteroide Bennu.

Posible impacto con la Tierra

Los científicos esperan que la misión OSIRIS-REx les ayude “a investigar cómo se formaron los planetas y cómo comenzó la vida, así como a mejorar nuestra comprensión de los asteroides que podrían impactar la Tierra”, como es el caso del propio Bennu que, debido a su órbita, podría hacerlo a finales del siglo 22 y causar una descomunal devastación, según algunas estimaciones. 

“Los asteroides son remanentes de los bloques de construcción que formaron los planetas y permitieron la vida. Aquellos como Bennu contienen recursos naturales, como agua, orgánicos y metales”, lo cual les confiere una gran importancia en el campo de la exploración espacial, añaden. 

“Como exploradores, en la NASA nunca hemos evitado los desafíos más extremos del sistema solar en nuestra búsqueda de conocimiento”, manifestó Lori Glaze, directora en funciones de la División de Ciencias Planetarias de la NASA. 

“Ahora estamos de nuevo, trabajando con nuestros socios en los EE.UU. y Canadá para cumplir la tarea hercúlea de traer de vuelta a la Tierra un pedazo del sistema solar primitivo”, enfatizó precisando que esperan traer de vuelta al menos 60 gramos de regolito de Bennu a la Tierra para su investigación conjunta.

Fase de aproximación a Bennu de la sonda OSIRIS-REx. (cortesía NASA)

La Agencia Espacial norteamericana comunicó que “la nave espacial entrará en órbita alrededor de Bennu el 31 de diciembre”, lo cual también ha convertido a Bennu -que tiene sólo 492 metros de diámetro- en “el objeto más pequeño jamás orbitado por una nave espacial”. 

“Durante nuestro acercamiento a Bennu, hemos tomado observaciones a una resolución mucho mayor que la disponible en la Tierra”, expresó Rich Burns, gerente de proyecto de OSIRIS-REx en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland. 

“Estas observaciones han revelado un asteroide que es a la vez consistente con nuestras expectativas de las mediciones terrestres y un mundo pequeño excepcionalmente interesante. Ahora nos embarcamos en ganar experiencia volando nuestra nave espacial sobre un cuerpo tan pequeño”.  

Esquema orbital de Bennu y la Tierra en el sistema solar, en el que se observa el cruce que propiciaría el impacto.

Cuando la nave entre en la órbita de Bennu según lo planeado, a finales de este mes, lo hará a unos 1,25 kilómetros de su superficie. Más tarde, en febrero, comenzará a confeccionar el mapa para determinar el sitio donde descenderá a recolectar las muestras, lo que realizará mediante una brazo mecánico articulado, a mediados de 2020.

Asimismo los expertos preven que la nave de la misión OSIRIS-REx devuelva las muestras a la Tierra en septiembre de 2023.

 

Una sonda intentará recolectar muestras de un asteroide que podría impactar contra la Tierra
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Categorías: Ciencia

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