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Redacción BLes – Un equipo de científicos cree que el genoma de las tortugas gigantes esconde el tan buscado secreto de la juventud eterna y está estudiando a estos ancestrales animales, entre los vertebrados más longevos del planeta, revelaron el 3 de diciembre en la revista Nature. 

El estudio realizado por investigadores de la Universidad de Yale, la Universidad de Oviedo en España, la Conservación de Galápagos y el Servicio de Parques Nacionales de Galápagos, afirma que los genomas de tortugas gigantes proporcionan información sobre la longevidad y las enfermedades relacionadas con la edad. 

El análisis genético del ADN del recientemente fallecido Solitario George, una de las tortugas del Parque Nacional Galápagos en Ecuador, y muestras de otras tortugas gigantes, que pueden vivir más de 100 años en cautiverio, reveló que estos animales poseían una serie de variantes genéticas relacionadas con la reparación del ADN, la respuesta inmune y la supresión del cáncer que no tiene otros vertebrados de vida más corta.

“Solitario George todavía nos está enseñando lecciones”, dijo Adalgisa “Gisella” Caccone, investigadora principal del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de Yale y autora principal del artículo según Eurekalert.

Solitario George
Solitario George

En 2010, Caccone comenzó a secuenciar todo el genoma de Solitario George, el último de la especie Chelonoidis abingdonii, para estudiar la evolución de la población de tortugas en las Galápagos.

Carlos Lopez-Otin, de la Universidad de Oviedo, en España, analizó estos datos y otras especies de tortugas para buscar variantes genéticas asociadas con la longevidad.

“Anteriormente habíamos descrito nueve características del envejecimiento, y después de estudiar 500 genes en base a esta clasificación, encontramos variantes interesantes que podrían afectar a seis de esas características en tortugas gigantes, abriendo nuevas líneas para la investigación del envejecimiento”, dijo López-Otin.

Hasta hace poco se creía que el Solitario George era el último ejemplar de su especie, la Chelonoidis abingdonii, sin embargo datos recientes indican que hay nueve hembras y cinco tortugas jóvenes con genes de esta misma especie, según el medio The Telegraph.

 El solitario George, que se creía que tenía 100 años cuando murió el pasado mes de junio, fue descubierto en la isla de Pinta en 1972, cuando se creía que las tortugas de su tipo se habían extinguido.

 

¿Podría el genoma de las tortugas ser la clave de la eterna juventud?
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Temas: Categorías: Ciencia

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