La tentativa israelí de enviar una sonda a la Luna fracasó en el último momento al sufrir un fallo de motor cuando se disponía a alunizar, estrellándose en la superficie lunar. El módulo espacial israelí Bereshit (‘Génesis’) de la entidad privada SpaceIl y el grupo estatal Industria Aeroespacial de Israel (IAI), pretendía alcanzar este jueves (11.04.2019) el satélite terrestre.

Tras comenzar su maniobra final de aterrizaje a las 22:10 hora local, retransmitida en directo a través de Youtube, la aeronave no tripulada, de 585 kilos de peso y 1,5 metros, que costó alrededor de 100 millones de dólares, inició un proceso calificado por los ingenieros de la IAI como “un camino de no retorno”, pero perdió su motor principal, se encaminó hacia un descenso incontrolado y no consiguió aterrizar. Quince minutos después, a las 22:25 fue abortada la operación.

Los ingenieros de la IAI, que controlaban y contemplaban el proceso de aterrizaje desde su base en Yehud (centro de Israel), comunicaron que la operación había fracasado ante un público expectante. “Si no lo consigues, lo pruebas otra vez”, declaró el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, que se encontraba en la base aeroespacial, donde consoló a los ingenieros, que alegaron, con sentimientos encontrados de decepción y satisfacción, que pese a fracasar en el último momento, era un logro que la aeronave hubiera llegado a estar tan cerca de la Luna.

“Hubo un fallo en la sonda espacial”, reconoció Ofer Doron de la IAI. El módulo lunar no tripulado fue puesta en órbita el pasado 22 de febrero, en la primera misión israelí que se llevaba a cabo, y se trataba del primer viaje espacial de la historia sufragado enteramente por donaciones privadas y dedicado a fines educativos. En caso de haber tocado la superficie del satélite, Israel se hubiera convertido en el cuarto país de la historia en conseguir este hito.

Imagen captada desde la sonda durante su aproximación a la Luna.
Imagen captada desde la sonda durante su aproximación a la Luna.

Si conseguía aterrizar a la superficie lunar, Bereshit se debía encargar de medir el campo magnético del satélite, enviar de manera simultánea imágenes y vídeos, al estar equipado con cámaras, sensores magnéticos y transmisores para enviar la información a la Tierra. “No lo conseguimos, pero definitivamente lo intentamos”, dijo el impulsor del proyecto, Morris Kahn, en un video desde el centro de control cerca de Tel Aviv.

También llevaba una cápsula del tiempo con archivos digitales del tamaño de una moneda que incluía una Torá (Pentateuco, los primeros cinco libros de la Biblia), dibujos hechos por escolares israelíes, una copia del himno nacional y una bandera de Israel, así como literatura, fotos y canciones israelíes

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Categorías: Ciencia

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