Redacción BLes – Las uvas se comportan de una manera muy curiosa cuando se meten en el microondas: sueltan chispas, aparece una llama y se produce plasma, un nuevo estudio ahora explica por qué. 

Ya en 1995, Aaron Slepkov, físico de la Universidad de Trent, sintió curiosidad por este fenómeno lo que le llevó, 25 años después, a participar en el primer estudio académico que explora en profundidad este ‘truco’, explica Smithsonian. 

La mayoría de las versiones del experimento que se encuentran en YouTube comienzan haciendo estallar uvas cortadas casi a la mitad, pero aún conectadas por una tira de piel, al microondas.

Después de unos segundos las uvas se encienden, enviando chispas de plasma al aire.

 

Hasta ahora se creía que esta chispa generaba plasma, un estado similar a un gas formado por átomos cargados, señala Katherine J. Wu, para NOVA Next.

El plasma, que se encuentra naturalmente en los rayos y en la corona solar, puede producirse artificialmente con la ayuda de intensos estallidos de energía que desplazan los electrones cargados negativamente de los átomos.

Pablo Bianucci, de la Universidad Concordia de Montreal y coautor del estudio y sus compañeros Slepkov y Hamza Khattak, un estudiante de pregrado de la Universidad de Trent, encontraron que el efecto puede replicarse con casi cualquier esfera del tamaño de una uva, a base de agua, incluidas las moras grandes, las grosellas, los huevos de codorniz e incluso las perlas de agua de hidrogel.

La clave, según Wu explica a NOVA, es asegurar que haya al menos dos objetos colocados en contacto directo entre sí. Cuando las microondas que alimentan su electrodoméstico golpean las uvas conectadas o un par esférico de tamaño similar, concentran la energía en un espacio más pequeño que el promedio, es decir, el punto de milímetros de ancho donde se encuentran los objetos, y producen las chispas eléctricas en cuestión.

“Esto crea un campo eléctrico muy fuerte y muy condensado en su interfaz: un bolsillo de munición lo suficientemente poderoso como para liberar electrones cargados negativamente, por ejemplo, de las sales presentes de forma natural en las uvas y otras frutas”, explica Wu.

“Y los resultados son explosivos”, agrega. 

Según el autor del estudio, las uvas tienen el diámetro ideal, con un tomate no se concentra la energía en un espacio lo suficientemente pequeño. 

“Esto realmente muestra que hay una explicación para todo”, dice Lydia Kisley, física y experta en nanociencia en la Universidad Case Western que no participó en el estudio a NOVA.

“La física puede ser usada y aplicada a los fenómenos cotidianos. Todas estas teorías que se desarrollaron con lápiz y papel pueden aplicarse a algo que se lanza a su microondas”, añadió. 

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Temas: Categorías: Ciencia

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