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Desde hace siglos, la gente viene reflexionando sobre la relación entre la mente o conciencia y el cerebro, sin llegar a una conclusión. Algunos piensan que el cerebro es la mente, mientras que otros sostienen que son dos entidades separadas.

En los últimos 50 años, un fenómeno frecuente denominado ‘experiencia cercana a la muerte’ (ECM) comenzó a ganar la atención de científicos en todo el mundo. El concepto de las ECM comenzó a formalizarse a partir de los numerosos casos de personas que fueron declaradas muertas o que estuvieron muy cerca de la muerte, que dieron testimonios similares. Hablan de experiencias como haber dejado sus cuerpos, viajado a otros reinos o haberse encontrado con personas fallecidas. Entre los estudiosos de dichos testimonios ha comenzado a hacerse espacio la idea de que la mente es independiente del cerebro.

En artículos anteriores hemos explorado diferentes aspectos de las experiencias cercanas a la muerte. Después de más de 30 años de investigación, la comunidad de investigadores concluye por unanimidad que las ECM son experiencias reales que van más allá de la comprensión de la ciencia actual. Entonces, ¿qué nos revelan las ECM? ¿Qué podemos aprender de ellas?

Robert y Suzanne Mays, investigadores de las ECM, han desarrollado una teoría que presentaron el año pasado en la Asociación Internacional de Estudios Cercanos a la Muerte (IANDS por sus siglas en inglés).
Tras analizar las características de las ECM, Robert y Suzanne propusieron que la mente es una entidad independiente del cerebro, que podría existir como un campo de energía capaz de interactuar con las neuronas de la corteza cerebral a través de intercambios eléctricos.

Robert y Suzanne Mays creen que durante las ECM la mente abandona el cerebro, y cuando el experimentador vuelve a la vida otra vez, la mente vuelve a unirse con el cerebro, pero la conexión ya no es tan fuerte como antes.

En base a los estudios sobre las ECM y en consistencia con la investigación moderna sobre el cerebro, ellos sugieren que la mente es el lugar de la conciencia, pero que para la conexión con el cuerpo se necesita la actividad eléctrica del cerebro.

Entonces, para explicar por qué la gente puede verse a sí misma con un cuerpo separado del cuerpo material mientras éste se encuentra acostado en la cama, se propuso que la mente también asume la forma de un cuerpo. Esta versión explicaría también el fenómeno de los “miembros fantasma”, en referencia a los casos en los que personas que les falta un miembro aún pueden sentir la existencia del mismo.

En apoyo a la teoría de Robert y Suzanne, investigadores han reportado el caso de MG, quien nació sin algunos dedos de su mano izquierda, y sin embargo aún sentía esos dedos faltantes. Cuando “tocaba” a otras personas con sus ‘dedos fantasmas’, los sujetos tocados podían sentir el tacto. Cuando tocaba la nuca de otra persona, incluso podía observar imágenes que había en sus mentes.

Imagen ilustrativa

En otro caso, un niño que experimentó una ECM dejó su cuerpo y permaneció cerca de un perro en un parque infantil; el perro, al verlo, movía la cola, se levantaba y le ladraba. Robert propuso que el “cuerpo-mente” de las personas podría ser visible a los perros, porque el espectro visual que tienen los perros es diferente al nuestro.

El niño también reportó que había cosquilleado la nariz de otro paciente y que este estornudó en tres ocasiones.

Robert contó también casos de experimentadores de ECM que entraron en los cuerpos físicos de otras personas.

Según Robert, esta teoría puede explicar los efectos secundarios de las ECM, como el campo magnético y la afección de equipos electrónicos circundantes. Si la mente es, en efecto, un campo de energía y después de una ECM ya no está tan unida al cerebro como antes, es posible que su campo pudiera afectar a los dispositivos electrónicos fuera del cuerpo; del mismo modo se explicaría la percepción de pensamientos de otros (telepatía) u otras habilidades paranormales.

Como las actividades neuronales asociadas con la conciencia se localizan, en su mayoría, en la materia gris de la corteza cerebral, Robert y Suzanne propusieron que existe allí una interfaz para la interacción entre la mente y el cuerpo físico, especialmente en las dendritas apicales de las células piramidales.

Esto, al igual que la teoría propuesta por David LaBerge y Ray Kasewich, del Simon’s Rock y Stanley Laboratory of Electrical Physics, publicada en la revista Neural Networks en el año 2007, señala que la elevada actividad de la dendrita apical subyace en las bases neurales de la conciencia.

Hasta el presente no se ha encontrado ninguna forma de demostrar esta teoría; no obstante, es consistente con los hallazgos actuales y sirve como un punto de partida de nuevos estudios basados en la interpretación científica del fenómeno de las ECM, un fenómeno del que, como dijo el Dr. Bruce Greyson en la conferencia de IANDS, sólo “hemos arañado la superficie”.

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Experiencias cercanas a la muerte: ¿Son la mente y el cerebro entidades distintas?
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Temas: Categorías: Ciencia

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