Un equipo de científicos ha descubierto, al norte de la Patagonia, los restos de una nueva especie de dinosaurio herbívoro que hace 140 millones de años escapaba de sus depredadores desarrollando un curioso rasgo: unas largas y finas espinas que crecían de su cuello, según informa la agencia SINC.

Este ejemplar medía nueve metros de largo, pero no destacaba por su tamaño, sino por esta desconocida característica anatómica, que crecía de forma inclinada y hacia adelante como continuación de sus vertebras. Pablo Gallina, investigador del CONICET y de la Fundación Azara-Universidad Maimónides, cuenta que “estaban cubiertas con fundas que sostenían largos cuernos con función defensiva”.

Pablo Gallina, investigador del CONICET
Pablo Gallina, investigador del CONICET

El equipo de investigación trabaja desde el año 2010 en una zona conocida como Bajada Colorada, en la provincia de Neuquén. La nueva especie descubierta, con una espina de 60 centímetros de largo y un cuello de dos metros y medio, se conoce como Bajadasaurus pronuspinax. Sus espinas han despertado diversas conjeturas sobre la función que realizaban, desde la regulación de la temperatura corporal, hasta una forma de exhibición para darles atractivo sexual.

Cabeza y cuello de Bajadasaurus pronuspinax con los huesos hallados en blanco
Cabeza y cuello de Bajadasaurus pronuspinax con los huesos hallados en blanco

Los científicos argentinos se inclinan por la hipótesis del mecanismo de defensa. “Pensamos que si solo hubieran sido estructuras de hueso desnudas o con algún recubrimiento de piel, habrían sufrido roturas o fracturas fácilmente con un golpe”, advierte Gallina.

Bajadasaurus se suma ahora a las alrededor de 250 especies de dinosaurios halladas hasta el momento en Argentina.

Pablo Gallina, investigador del CONICET
Pablo Gallina, investigador del CONICET

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Categorías: Ciencia

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