Redacción Bles – El científico colombiano Alejandro Rico Guevara logró un gran descubrimiento sobre los colibríes: que su lengua no se comporta pasivamente como se pensaba hasta ahora. Con cámaras de alta resolución y velocidad, y flores artificiales creadas por él, pudo mostrar cómo la lengua de estos pájaros cambia de forma, en varias dimensiones al mismo tiempo, al entrar en contacto con el néctar.

“Se acercó volando como una flecha y revoloteó frente a cada uno de nosotros por fracciones de segundo que parecieron una eternidad”, relató el biólogo en entrevista con BBC Mundo.

Alejandro Rico Guevara usó cámaras de alta resolución y velocidad.

“Allí fue cuando entendí que los colibríes eran diferentes a todos los otros animales salvajes que había visto. Me quedé fascinado con su personalidad y quise aprender todo lo que pudiera sobre ellos”, señaló Rico Guevara.

Desde hace mucho tiempo el gran enigma en torno a los colibríes era cómo lograban extraer el néctar de las flores, pero el biólogo colombiano, siendo aún estudiante de doctorado en el laboratorio dirigido por la científica Margaret Rubega en la Universidad de Connecticut, Estados Unidos, creó una flor de vidrio para filmar a los colibríes y logró develar el enigma.

Colibrí Anthracothorax nigricollis 

Guevara dijo a BBC que por medio de su trabajo habían descubierto que la teoría tradicional sobre cómo beben los colibríes estaba errada, ya que “se pensaba que los colibríes tomaban su alimento por capilaridad, es decir, que el néctar subía por la lengua debido a la atracción de las moléculas de agua a los tejidos y entre ellas” dice Rico y aclara que “este sistema de capilaridad es simple y fácil de modelar con ecuaciones. Y las predicciones de estas ecuaciones contradecían el comportamiento de los colibríes”.

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Esto lo puso a pensar profundamente sobre si realmente la hipótesis de cómo bebían los colibríes era verdadera o no, y lo llevó a diseñar un plan para descubrir el enigma sobre la lengua de estas hermosas aves.

Se propuso a diseñar una flor artificial que fuera de materiales livianos, inofensivos y amigables con la filmación y las interacciones con el néctar.

“Terminé replicando las dimensiones y forma de las flores de las que cada especie tomaba el néctar, yendo al campo y haciendo disecciones de las mismas”, contó Rico. “Luego usé unos pequeños tubos plásticos en los cuales era fácil medir el volumen del líquido, y adapté un lado plano y transparente para poder usar las cámaras y lentes especiales”, agregó.

Para filmar los colibríes utilizó lentes macro y cámaras de alta resolución y velocidad (que toman más de mil cuadros por segundo) para capturar la interacción entre el líquido y la lengua.

“Como quería saber cuál era el comportamiento natural de los colibríes y replicar lo más acertadamente posible lo que sucede en una flor real, entrené aves silvestres para que visitaran voluntariamente mis flores artificiales y se acostumbraran así a los lentes y luces”, afirmó Rico.

La punta de la lengua del colibrí atrapa líquido como un trapero. (Foto: Alejandro Rico-Guevara)

Con este método el investigador descubrió que la lengua no se comporta pasivamente como se pensaba antes, sino que cambia de forma en varias dimensiones al mismo tiempo cuando entra en contacto con el néctar.

“Básicamente son dos procesos simultáneos, pero separados espacialmente. La parte de la lengua que se sumerge en el líquido pierde su configuración bicilíndrica, relajándose y separándose dentro del néctar. Por esta razón se ve bifurcada”, comentó Rico. “Cuando esta parte sumergida sale del néctar se devuelve a ser dos cilindros unidos pero esta vez llenos de néctar, atrapando gotas del fluido a medida que se retira del mismo”, detalló.

La parte de la lengua que se sumerge en el líquido se bifurca (Foto: Alejandro Rico-Guevara)

Rico Guevara dijo que el otro proceso simultáneo ocurre en las partes de la lengua que están afuera del líquido; mientras sale la lengua los cilindros son comprimidos exprimiendo el néctar dentro del pico. Estos cilindros aplastados permanecen así hasta que la punta de la lengua toca el néctar, cuando ésta se relaja bifurcándose.

Aquí vemos una reconstrucción tridimensional de la acción de la lengua. (Foto: cortesía de Alejandro Rico-Guevara)

“En este momento el líquido empieza a moverse dentro de los cilindros aplastados liberando la energía potencial almacenada en su aplastamiento, e iniciando un proceso de bombeo al interior de los mismos que finalmente llena por completo la lengua con néctar”, afirmó Rico.

Según él, la punta de la lengua atrapa líquido como si fuera un “trapero” y la base de la lengua bombea fluido como un “gotero”, ¡todo al mismo tiempo!

Sus estudios fueron publicados en la revista PeerJ y en Proceedings of the Royal Society B, una revista de la Royal Society, la Academia de Ciencias de Reino Unido.

Pero eso no es todo, actualmente el científico colombiano se encuentra estudiando la relación entre la alimentación, la respiración, el metabolismo, y en general, la energética de los colibríes.

Estas son las mallas que utilizan para capturar colibríes.

Por medio de experimentos en el laboratorio con túneles de viento, con máscaras de oxígeno y con aparatos automatizados de entrenamiento, “lo que finalmente queremos es entender mejor el funcionamiento de estos animalitos extremos en muchos aspectos para poder dilucidar los límites del diseño funcional de los vertebrados” afirmó Rico. “También diseñamos cámaras trampa de alta velocidad que nos permiten ver cómo toda la información que obtenemos en el laboratorio puede traducirse al estudio del desempeño de los colibríes en su ambiente natural”, añadió.

Él concuerda con un biólogo evolutivo que afirma que los colibríes van contra la intuición, ya que según Rico, “el estudio de los colibríes nos ha dado muchas sorpresas y ha demostrado que estos animalitos son más increíbles de lo que nadie hubiese pensado” y agrega, “por ejemplo, el vuelo único que han desarrollado los colibríes es la forma de locomoción más costosa que conocemos”.

“Y son esos descubrimientos los que tenemos que compartir con todo el mundo para crear conciencia de cuidar todos los tesoros de los que sabemos y de los que aún no”, puntualizó el científico.

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Temas: Categorías: Ciencia

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