Redacción BLes – Hoy en día, muchos ateos creen sólo en la ciencia y se oponen a la existencia de Dios. Sin embargo, los famosos científicos, los “padres de la ciencia moderna”, afirman creer en Dios. Los verdaderos científicos no harán conclusiones arbitrariamente, no usarán limitados “insights” para negar lo infinitamente “desconocido”.

Porque, como admitió el genio Einstein, “No sabemos nada de [Dios, ni del mundo] en absoluto. Todo nuestro conocimiento no es más que el conocimiento de un niño de escuela. Posiblemente llegaremos a saber un poco más de lo que sabemos ahora. Pero la verdadera naturaleza de las cosas, nunca la sabremos, nunca”.

Muchos científicos occidentales crecieron en familias religiosas. Aunque crecieron apasionados por la ciencia, tampoco renunciaron a la fe en Dios. Para ellos, buscar nuevas cosas a través de la ciencia parece ser sólo para encontrar las reglas que Dios esconde.

Científicos “gigantes” como Nicolás Copérnico, Galileo Galilei, Isaac Newton, James Clerk Maxwell, Albert Einstein, entre otros, pensaron que este mundo es la obra maestra de Dios y se reconocieron como devotos creyentes del Creador.

El punto de vista de la ciencia y la teología de un verdadero científico es evidente en la declaración del Premio Nobel de Física de 1932, el padre de la mecánica cuántica, Werner Heisenberg: “El primer sorbo de un vaso de ciencia natural te hará ateo, pero en el fondo del vaso, Dios te espera. ¿Seremos capaces de llegar al fondo del vaso?”.

Un gran científico, la visión de Louis Pasteur es similar a la de Heisenberg, dijo: “Cuanto más estudio la naturaleza, más me asombro de la obra del Creador. La ciencia acerca a los hombres a Dios”.

Cuando Einstein era joven, no tenía una firme creencia en Dios, pero después de una vida de investigación científica, finalmente concluyó: “Cuanto más estudio la ciencia, más creo en Dios”.

El padre del relativismo también expresó: “Todo aquel que se involucra seriamente en la búsqueda de la ciencia se convence de que un espíritu se manifiesta en las leyes del Universo, un espíritu muy superior al del hombre, y ante el cual nosotros, con nuestros modestos poderes, debemos sentirnos humildes”.

Einstein concluyó que el punto de vista ateo incluso frenará la ciencia porque los ateos tienden a no creer lo que está más allá de su entendimiento. Es difícil para ellos aceptar las cosas nuevas, mientras que el propósito de la ciencia es encontrar lo que aún no existe. Hace miles de años no podíamos probar la existencia del núcleo atómico, si en ese momento, arbitrariamente concluimos que el núcleo atómico no existía, entonces ¿hubiésemos cometido un gran error?

Isaac Newton, un cristiano devoto, también demostró que tenía una fe absoluta en Dios, y afirmó: “Este hermoso Sistema del Sol, Planetas y Cometas, sólo podía proceder del consejo y dominio de un ser inteligente y poderoso”.

La creencia de Newton en Dios también es evidente en la declaración: “El pensador a medias no creerá en Dios, pero la gente que piensa cuidadosamente con todo su corazón tendrá que creer en Dios”.

Según las estadísticas de un libro llamado Baruj A. Shalev, 100 años de Premios Nobel publicado en 2003: entre 1901 y 2000 revela que 654 laureados pertenecen a 28 religiones diferentes. La mayoría del 65,4% ha identificado el cristianismo en sus diversas formas como su preferencia religiosa. En general, los cristianos han ganado un total del 78,3% de todos los Premios Nobel de la Paz, 72,5% en Química, 65,3% en Física, 62% en Medicina, 54% en Economía y 49,5% en Literatura. Según las estadísticas de la ONU, en los últimos tres siglos, entre 300 científicos destacados del mundo, 242 creen en Dios.

Por lo tanto, la creencia en Dios no interfiere con la investigación científica. Una creencia en Dios incluso ayudará a los científicos a hacer mayores esfuerzos en la investigación porque hay algo que los motiva a “buscar cosas creadas por Dios”.

“Si estudias la ciencia lo suficientemente a fondo y durante el tiempo suficiente, te forzará a creer en Dios”, describió Lord William Kelvin, que se destacó por su trabajo teórico sobre la termodinámica, el concepto de cero absoluto y la escala de temperatura Kelvin basada en él. Kelvin también era un cristiano devoto.

Por Oshea Covadonga.

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Temas: Categorías: Ciencia

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