El Discovery Institute, con sede en Seatlle, Estados Unidos, que ha mantenido la lista durante más de una década, anunció que pasaron de 1000 los científicos que se oponen a la teoría darwiniana sobre la evolución, provienen de todo el mundo con títulos de universidades prestigiosas como Yale, Princeton y Stanford.

Todos los firmantes acreditan un doctorado en un campo científico o un título como doctores en medicina, siendo a la vez profesores de la misma.

“Somos escépticos de las afirmaciones sobre la capacidad de la mutación aleatoria y la selección natural para explicar la complejidad de la vida”, dice la declaración (pdf). “Debe fomentarse un examen cuidadoso sobre la evidencia de la teoría darwiniana”, cita La Gran Época.

Más de 1000 científicos se oponen abiertamente al darwinismo
Los darwinistas estadounidenses intentan reprimir cualquier oposición.

Si bien muchos científicos no creen en la teoría de la evolución, son pocos los que se atreven a declararlo públicamente, por la persecución de la que suelen ser víctimas por parte de los ortodoxos darwinianos que dominan el campo científico en los Estados Unidos.

“El disentimiento científico del darwinismo” es el documento que registra las firmas de quienes se dan cuenta de la falta de pruebas de esas teoría concebidas por Charles Darwin en 1859, cuando el avance de la ciencia era tan incipiente que la célula era tan solo “un simple globo de una sustancia gelatinosa”, según el Dr. Michael Behe, profesor de ciencias biológicas de la Universidad de Lehigh.

Behe compara la atmósfera del pensamiento científico actual con el del 2001, cuando él mismo firmó la lista.

“Por entonces y todavía hoy es un gran riesgo para la carrera de uno, si eres un científico profesional, decir públicamente que eres escéptico de la teoría de Darwin”.

El “eslabón perdido” de Charles Darwin

Charles Darwin nació en 1809 en Gales, Reino Unido, y teorizó acerca de la evolución de las especies por selección natural y la lucha por la vida, como mecanismos esenciales de la evolución de los seres vivos, y así lo publicó en su libro “El origen de las especies” en 1859, tal como lo reseña National Geographic.

Según su teoría, todas las especies de seres vivos han evolucionado con el tiempo a partir de un antepasado común mediante un proceso denominado selección natural. En este contexto se cree que el ser humano podría descender de los simios, motivo por el cual se ha tratado de encontrar -sin éxito- el “eslabón perdido”.

La genética también difiere

En un estudio, efectuado por Stoeckle M. Y. y Thaler D.S. de la Universidad de Rockefeller y la Universidad de Basilea, Suiza, pone en duda las teorías genéticas generalmente aceptadas durante décadas.

Los resultados muestran que la diversidad genética de las especies no parece aumentar al incrementarse la población, y el 90 por ciento de las especies existentes, incluyendo la humana, aparecieron hace 100.000 o 200.000 años.

Los resultados se basaron sobre 5 millones de secuencias, ordenadas por especies, de ácido desoxirribonucleico (ADN).

José Ignacio Hermosa – BLes

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Temas: Categorías: Ciencia

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