Redacción BLes – El equipo de especialistas que analizó los restos del meteorito que cayó en Cuba a principios de este mes quedó sorprendido al no poder reconocer la extraña composición de los fragmentos.

La ingeniera Martha Rodríguez, directora del Instituto de Geofísica y Astronomía (IGA), detalló que en las muestras observadas no se hallaron cóndrulos (gotas fundidas y súper enfriadas del material original que formó el meteorito), por lo que no se trata de un meteorito convencional, de los denominados “condritos”, que son la mayoría que caen en la Tierra (representan un 85% del total).

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En conversación con la Agencia Cubana de Noticias, la especialista añadió que los científicos identificaron cristales metálicos -probablemente de hierro y níquel- en los restos caídos el 1° de febrero en el Valle de Viñales, situado en la provincia de Pinar del Río (oeste).

Para llevar a cabo las investigaciones se utilizó un microscopio óptico para el examen complementario.

Piedras negras que podrían ser parte del meteorito que cayó en Cuba, en las inmediaciones del Mural de la Prehistoria, en el municipio Viñales, en Pinar del Río, Cuba,  el 1 de febrero de 2019.
Piedras negras que podrían ser parte del meteorito que cayó en Cuba, en las inmediaciones del Mural de la Prehistoria, en el municipio Viñales, en Pinar del Río, Cuba, el 1 de febrero de 2019.

Ante este marco, Rodríguez afirmó que será necesario realizar exámenes químicos y mineralógicos más complejos para precisar cuál es la composición química exacta del objeto y a qué subclase o subtipo pertenece.

El fenómeno ocurrió en el mediodía del viernes 1° de febrero, cuando vecinos de la zona reportaron la caída de varias rocas.

Según reportó la ACN, el meteorito se fragmentó en numerosos clastos a una altura estimada entre 10 y 12 kilómetros en la atmósfera terrestre, provocando un gran estruendo y una posterior vibración que se escuchó en todos los municipios de Pinar del Río.

Hasta el momento, no es posible definir con exactitud el tamaño y peso total que pudo haber tenido el objeto, pero se considera que pudo haber pesado más de tres toneladas, a juzgar por la cantidad de fragmentos encontrados y por los reportes de avistamiento. Se estima que entró a la atmósfera a una velocidad de al menos 40.000 kilómetros por hora.

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Temas: Categorías: Ciencia

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