Redacción BLes – Los animales tienen “células temporizadoras” en el cerebro que pueden ser la base de una especie de ‘reloj interno’, asegura un nuevo estudio publicado el lunes en la revista Nature Neuroscience. 

La investigación de la Northwestern University ha encontrado algunas de las pruebas más claras hasta ahora de que los animales pueden sentir el paso del tiempo.

Al examinar la corteza entorrinal medial del cerebro, los investigadores descubrieron un conjunto de neuronas, previamente desconocidas, que se encienden como un cronómetro cuando un animal está esperando.

La corteza entorrinal es un área ubicada en el lóbulo temporal del cerebro que se asocia con la memoria y la navegación. Debido a que esa parte del cerebro codifica información espacial en memorias episódicas, Dombeck planteó la hipótesis de que el área también podría ser responsable de la codificación del tiempo.

“Cada recuerdo es un poco diferente”, explica James Heys, un estudiante postdoctoral en el laboratorio de Dombeck.

“Pero hay dos características centrales para todos los recuerdos episódicos: espacio y tiempo. Siempre suceden en un entorno particular y siempre están estructurados en el tiempo”, aseguró. 

Para probar su hipótesis, Dombeck y Hays experimentaron con ratones a los que sometieron a tareas que únicamente podían completar usando el sentido interno del tiempo de su cerebro. Los resultados fueron sorprendentes. 

Pero los científicos quisieron visualizar la actividad cerebral durante la resolución de la tarea.

Encontraron que mientras el animal estaba en movimiento se activaban una serie de células, en cambio, cuando el animal se detenía a esperar, estas se apagaban y se encendían otras, las responsables del sentido del tiempo. 

Por tanto, cuando el animal está esperando por su paseo, por ejemplo, es perfectamente consciente del tiempo.
Por tanto, cuando el animal está esperando por su paseo, por ejemplo, es perfectamente consciente del tiempo.

Este descubrimiento les sorprendió aún más. 

Dombeck notó que estas “células de tiempo” no se activaron durante la ejecución activa, solo durante el descanso. “No solo las células están activas durante el reposo”, dijo, “sino que realmente codifican el tiempo que el animal ha estado descansando”, aseguró.

Las implicaciones de este descubrimiento son muy amplias ya que arrojan una nueva luz a cómo afectan las enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer, a estas células cerebrales. 

“Los pacientes con enfermedad de Alzheimer normalmente olvidan cuándo sucedieron las cosas”, dijo Heys.

Los científicos ahora se plantean si es posible que esto se deba a que están perdiendo algunas de las funciones básicas de la corteza entorrinal, que es una de las primeras regiones del cerebro afectadas por la enfermedad.

“Entonces, esto podría llevar a nuevas pruebas de detección precoz para el Alzheimer”, agregó Dombeck. 

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