Redacción Bles – En 1854 fueron encontradas 24 cajas de 100 toneladas a 19 kilómetros de la Pirámide de Giza y aún sigue sorprendiendo la precisión de sus acoples y el propósito de su construcción.

El egiptólogo Auguste Mariette fue el gestor de este descubrimiento gracias a una misión que le fue otorgada por el Museo del Louvre en 1850 para encontrar manuscritos coptos.

Después de intentar, en vano, descubrir algún manuscrito, Mariette se vio obligado a destinar los recursos a actividades de excavación. En medio de estas búsquedas logró encontrar Serapeum (tipo de templo construido a la diosa Serapis) y numerosas Mastabas (tumbas egipcias antiguas construidas con bloques de adobe o piedra).

El Serapeum es la construcción que albergaba las extrañas cajas cuyo peso y dimensiones sobrepasan por mucho a los demás descubrimientos del mismo tipo.

Caja de 100 toneladas.

Existen varias hipótesis acerca de las cajas elaboradas con granito de Aswan y la calidad de sus cortes en micrómetros.

La primera teoría habla de las cajas como sarcófagos de los toros sagrados de Apis, una deidad considera un dios solar de la fertilidad miembro de la corte de los dioses del antiguo Egipto.

El toro Apis Saqqara. Foto: Louvre.

Otra de las explicaciones que se les da a las cajas de granito es que eran los sarcófagos de los nephilim, quienes ayudaron en la construcción de las pirámides y eran considerados gigantes de 4 metros de altura.

Pero de acuerdo con al diario británico Express, otra de las posibles razones por las que los sarcófagos están en ese lugar, guardando esas peculiares características, es porque fueron traídos por una civilización extraterrestre y los faraones decidieron utilizarlas sin saber el propósito verdadero de ellas.

En este lugar también fueron encontradas numerosas joyas de la dinastía faraónica que fueron expuestas en prestigiosas exposiciones.

En la Exposición Internacional de París de 1867 las Joyas de Ahhotep fueron presentadas y una de las asistentes, la emperatiz Eugenia, quiso apoderarse de ellas a lo que Auguste Mariette se rehusó categóricamente mostrando así que su interés por la historia arqueológica de la humanidad primaba sobre el dinero.

Auguste Mariette. Foto: Bibliothèque nationale de France

Al final el prestigioso egiptólogo no pudo saber con certeza la proveniencia de las cajas del Serapeum, pero lo que sí supo fue proteger con honor estos recursos históricos sin ceder a poderes oscuros.

Las misteriosas y gigantescas cajas ‘extraterrestres’ de Egipto
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Categorías: Ciencia

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