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[Redacción BLes] En la era digital y tecnológica donde prima la inmediatez y la conexión global, nadie puede negar que la vida se ha simplificado y ha cambiado en muchas formas. Pero esto ha traído también un retroceso para los vínculos humanos fuertes y sanos, y en el diálogo genuino y la comunicación con las personas más cercanas. El acceso ilimitado a la información y las noticias, aunque es importante, no nos ha hecho más sabios.

Una tradición común a todas las culturas era reunirse en torno a narrar y escuchar cuentos. Esta costumbre desplegaba un mundo de maravillas que servían a fin de transmitir de boca en boca hechos históricos, creencias y conocimiento, advertir de los peligros en un entorno seguro, enseñar valores morales y mantener vivas las tradiciones. Era una forma particular de relacionarse y comunicarse entre las diferentes generaciones.

La ciencia ha corroborado este poder de los cuentos e historias descubriendo las neuronas espejo o especulares. Se considera que es uno de los hallazgos de la neurociencia más importantes en los últimos años porque son una variedad de neuronas visuoespaciales que nos indican cómo funciona el cerebro con la interacción social humana.

¿Por qué son tan importantes estas neuronas?

Estas particulares neuronas se descubrieron por casualidad mientras el neurocientífico italiano Giacomo Rizzolatti y su equipo investigaban el sistema motor en la corteza cerebral de los macacos en la década de los 90 en la Universidad de Parma, Italia, y luego estudiaron su funcionamiento en el cerebro humano.

Esencialmente, estas neuronas responden a las acciones que observamos en otros, haciendo que las recreemos como un “espejo” en nosotros mismos, es decir que lo que experimentamos a través de la interacción y la acción impacta en el cerebro como una vivencia, de allí el poder de la narración- cuentos, historias o leyendas- para el desarrollo humano.

Los científicos consideran que estas neuronas han moldeado a nuestra civilización ya que son responsables de una miríada de otros sofisticados comportamientos humanos, procesos de pensamiento y el desarrollo del idioma. Se supone que estas neuronas desempeñan una función importante dentro de las capacidades cognitivas ligadas a la vida social, tales como la emoción, la empatía (capacidad de ponerse en el lugar de otro) y la imitación.

También se ha especulado que pueden proporcionar la base neurológica de la consciencia propia y el autoconocimiento de la persona. Las neuronas espejo no solo pueden ayudar a simular el comportamiento de otras personas, sino que también podrían ser la base neural de la introspección, y de la reciprocidad de la autoconciencia y de la conciencia del otro.

En definitiva, la ciencia ha confirmado lo que ya sabíamos: las buenas historias no solo se escuchan, se sienten.

Las neuronas espejo en nuestro cerebro recrean para nosotros las emociones, sentimos empatía por los personajes de la historia, nos ayudan a desarrollar el lenguaje, nuestra atención está activa y se genera un vínculo emocional que une a todos los participantes, deja recuerdos e impresiones duraderas, y por esto son una herramienta tan poderosa para la enseñanza y la inspiración.

Ahora, ¡a compartir más juntos!

¿Quién contaba cuentos en tu familia?

Con esto en mente, podemos revivir el valor de juntarnos para compartir cuentos, leyendas e historias.

Atrae y cautiva a los más pequeños y jóvenes, y despierta respeto y admiración por los mayores de la familia, generando un ambiente positivo que refuerza los vínculos familiares. Esto es algo que no se puede reemplazar, y que también se puede trasladar al ámbito educativo.

En las culturas ancestrales, como la de Irlanda, los bardos (narradores) ocupaban un lugar de prestigio en la sociedad, precisamente porque ellos guardaban en su memoria, a través de los cuentos, la memoria colectiva: los sucesos, las leyes… pero también las leyendas y la mitología creadora.

La cultura oral de los Dene e Inuit del norte de Canadá deja un testimonio muy interesante de la historia. Los clanes de estas tribus, que llegaban a formar hasta 26 comunidades, afirmaban que se contaba una y otra vez los mismos cuentos a los niños. Así tenían una amplitud y nivel de lenguaje que las generaciones actuales ya no tienen. Tenían un arte muy refinado que integraba lo histórico. Por ejemplo, la tradición oral de los Inuit ha permitido mantener una valiosa información en los últimos años que llevó a encontrar la ubicación exacta del hundimiento del buque de la expedición del explorador John Franklin, a mediados del siglo XIX.

La prestigiosa compañía de artes escénicas Shen Yun Performing Arts es mundialmente reconocida por revivir los valores tradicionales de la humanidad a través de historias, cuentos y leyendas. Aquí, una escena de la literatura tradicional, Viaje al Oeste, donde se puede ver al querido personaje Rey Mono, el cerdito Zhu y al Monje Tang, en una de sus aventuras en búsqueda de las escrituras budistas.

La cultura tradicional oriental, en especial la cultura china, tiene un amplio legado de historias y cuentos que resultan inspiradores y son relevantes aún en la actualidad. Al observar la literatura clásica china, generalmente se pueden encontrar los orígenes históricos de otras leyendas famosas. En el proceso de ser transmitidas de generación en generación, y debido a que hubo novelistas que las pusieron por escrito, estas historias se volvieron más vívidas y encantadoras, reflejando todos los niveles de la sociedad china, héroes valientes, estrategas brillantes, generales intrépidos y monjes inquebrantables. A su vez, son una muestra de la fe en lo divino y en el mandato del Cielo, reflejando la esencia de la cultura tradicional china.

Entonces, ¿cómo y qué narrar? Puedes empezar por leer cuentos populares, fábulas, mitos y leyendas de todo el mundo; tantos como puedas. Observa a los narradores profesionales y aprende de ellos. La narración debe ser algo interactivo, deja que los niños o jóvenes hagan preguntas, busquen juntos lo que no sabes, y usa la narración como tema de conversación e interacción. Con la práctica, saldrá de forma natural, y se convertirá en una rutina magnífica.

La ciencia nos da luz verde

¿Quién quiere escuchar un cuento?

En la historia de la humanidad encontramos culturas milenarias que incluso no tenían todavía la escritura, pero contaban con un tesoro invaluable de historias, culturas y leyendas que transmitían de generación en generación. Incluso con la aparición de la escritura, la gran mayoría de la  población no la utilizaba o ni siquiera la conocía hasta una época relativamente reciente. Esto quiere decir que la cultura, en el sentido de todo lo que da cohesión a un determinado grupo social, se transmitía a través de la palabra.

En nuestra cultura actual la recuperación del arte de crear y contar cuentos puede ser un acto necesario de sanación y de afirmación de todo lo que es válido y poderoso en el ser humano y nuestros vínculos familiares y sociales. Representa una acción en favor de la sabiduría ancestral de nuestros antepasados y de las tradiciones y pondrá un límite al impulso de alienación e indiferencia por el cual muchas personas, grandes y pequeños, sufren en nuestra sociedad actual. La neurociencia ha convalidado sus beneficios e importancia.

¿Recuerdas qué cuentos o historias te narraban cuando eras pequeño? ¿Cuentas tú también historias, leyendas o cuentos hoy? ¡Comparte con nosotros tu experiencia!

Hasta la ciencia lo confirma: los cuentos e historias son fundamentales en la crianza de los niños
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Categorías: Ciencia

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