Redacción BLes – El 14 de julio de 2017, la suite Visible Infrared Imaging Radiometer (VIIRS) del satélite Suomi NPP capturó una imagen nocturna del Atlántico Sur, donde se apreciaba un ‘fuego’ a varios cientos de kilómetros de la costa de Brasil. 

De las miles de anomalías térmicas que VIIRS detecta cada noche, la gran mayoría son causadas por incendios. “Pero, obviamente, un incendio no está ardiendo en medio del océano”, dijo Patricia Oliva, científica de la Universidad Mayor en un comunicado emitido por la NASA, por lo que hubo que investigar otras opciones. 

Los expertos valoraron la opción de que se tratara de erupciones de gas natural, que también provocan anomalías térmicas, pero solo se producen en aguas poco profundas cerca de la costa, por lo que esta hipótesis se descartó. 

La actividad volcánica también podría producir un rastro térmico que el satélite pudiera captar, pero no hay volcanes cerca de esta área, descartaron nuevamente los científicos de la NASA. 

Finalmente, la explicación más plausible es que se trate de la Anomalía Magnética del Atlántico Sur (SAMA por sus siglas en inglés), una zona donde el campo magnético de la Tierra es más débil. 

Esta debilidad en el campo magnético de la Tierra, centrada sobre América del Sur y el Atlántico Sur, permite que uno de los cinturones de radiación Van Allen de la Tierra —zonas de partículas energéticas atrapadas por el campo magnético— se hunda más cerca de la atmósfera. Como resultado, gran parte de América del Sur y parte del Océano Atlántico Sur reciben una dosis extra de radiación.

 

Mientras que la atmósfera bloquea la mayoría de las partículas de alta energía y no causan problemas en la superficie, hay suficientes de ellas en el espacio cercano a la Tierra para causar problemas para los sistemas electrónicos de las naves espaciales.

En el caso de VIIRS, hay suficientes partículas energéticas circulando en la atmósfera alrededor de Sudamérica para que el radiómetro altamente sensible detecte algunas de ellas.

“Cada noche, el sensor detectaba varias docenas de anomalías térmicas en el Océano Atlántico en lugares que no tenían sentido”, dijo Wilfrid Schroeder, el principal investigador del producto de fuego activo VIIRS, por lo que construyeron una serie de filtros que eliminara estos ‘falsos fuegos’.

Pero de vez en cuando aún alguna falsa anomalía se desliza a través de los filtros, “aunque estas son bastante raras”, reconoció Schroeder. 

Este esquema inicial de la estructura de Van Allen Belts se creó después de que el primer satélite estadounidense descubriera su existencia en 1958.
Este esquema inicial de la estructura del Cinturón Van Allen se creó después de que el primer satélite estadounidense descubriera su existencia en 1958.

Según Oliva, se pueden usar filtros más potentes para evitar estos falsos incendios, pero se correría el riesgo de dejar de detectar fuegos reales, “no creo que la gente se dé cuenta de que la mayoría de los productos de datos satelitales pasan por una batería completa de pruebas de calibración y validación para abordar este tipo de problemas”, asegura. 

Descubren una extraña ‘anomalía térmica’ en el Océano Atlántico
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Temas: Categorías: Ciencia

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