Quienes vivían en China el 20 de julio de 1999, fueron testigos de una campaña de supresión que parecía nacer de un tiempo anterior, más oscuro.

Camiones circulaban por las calles de Beijing, con fuertes altavoces advirtiendo a los ciudadanos no practicar Falun Gong o Falun Dafa, una práctica espiritual tradicional china de la Escuela Buda.

Los canales de televisión estatales mostraban a presentadores de noticias serios, sin parar durante días, repitiendo las difamaciones del régimen sobre la disciplina que repentinamente se había vuelto “ilegal”.

A los estudiantes y maestros les hicieron involucrarse en “sesiones de lucha” contra Falun Gong, para adoptar la actitud “correcta” sobre la “religión desviada”. Si no lo hacían eran expulsados de sus clases o echados de sus trabajos.

Y a los practicantes de la pacífica disciplina, que peticionaron a las autoridades chinas para que detengan la erradicación de su fe, se los arrestó y detuvo en campos de trabajo y cárceles. Allí les lavaron el cerebro y los torturaron, y en algunos casos incluso fueron asesinados por rehusarse a renunciar a sus creencias.

Fue una atmósfera política diseñada para aterrorizar y silenciar.

“El Partido Comunista Chino pensó que los practicantes de Falun Gong no se atreverían a resistirse o hablar contra ellos”, dijo en una entrevista reciente Zhu Deming, un diseñador de interiores millonario que comenzó a practicar Falun Gong en 1998.

Por supuesto, eso fue lo que él hizo.

Wang Jie, quien falleció de las heridas provocadas bajo tortura. (Minghui.org)

Zhu, su esposa y su sobrino fueron consumidos por la injusticia de la persecución, un intento explícito de destruir toda su fe, y presentaron un recurso legal en las propias cortes de China. El 25 de agosto de 2000, Zhu y su sobrino (el nombre de su esposa fue retirado a último minuto) presentaron una querella penal contra el entonces líder del partido, Jiang Zemin, por su rol al ordenar la persecución.

Su atrevimiento terminó en el arresto de Zhu Keming y Wang Jie, su sobrino, a lo que le siguió un largo encarcelamiento, horrendos abusos bajo custodia, y luego finalmente la muerte de Wang. Wang fue liberado luego de sufrir extrema tortura en detención y sucumbió por las heridas seis meses más tarde. Zhu salió de prisión cinco años después, raquítico, sin cabello y con nueve dientes menos.

De estricto supervisor a abstemio

Practicantes de Falun Gong en Chengdu, provincia de Sichuan, antes de que comenzara la persecución en 1999. (Minghui.org)

Las prácticas de energía interna, conocidas como qigong, se hicieron muy populares en China durante los ’80 y los ’90, debido principalmente a los beneficios para la salud que sentían sus practicantes. A pesar de las influencias espirituales embebidas en el qigong, los dirigentes ateos comunistas de China apoyaban la llamada “fiebre del qigong” y establecieron institutos de investigación que publicaron estudios serios sobre el fenómeno.

Falun Gong fue la práctica estrella de qigong durante los años ’90. En 1992, el fundador de Falun Gong, el Sr. Li Hongzhi, presentó los ejercicios al público y no cobró la acostumbrada cuota de membresía. Siete años más tarde, una encuesta oficial del Partido Comunista Chino estimó que 70 millones de personas en China, de un amplio segmento de la población, desde cocineros y personal de limpieza hasta soldados y secretarios de líderes de la élite del partido, practicaban Falun Gong.

Duan Wei, la esposa del diseñador Zhu Keming, dijo que ella comenzó a cultivarse en Falun Gong luego de ser testigo con sus propios ojos de su eficacia curadora.

En un parque de Beijing, Duan se encontró con un practicante al que se le había diagnosticado cancer de hígado en etapa 4, pero que se veía perfectamente sano. “Como médica, yo puedo saber si alguien tiene problemas del hígado, corazón o riñones con solo verle la cara. Pero su rostro no concordaba con los diagnósticos médicos”, dijo Duan, una reconocida médica que contaba entre sus pacientes a generales del partido y funcionarios veteranos del gobierno en el sudeste asiático. Ella habló en Taiwán en una entrevista con New Tang Dynasty Television (NTD), una televisora china independiente que junto con La Gran Época, es parte del Epoch Media Group de Nueva York.

Practicantes de Falun Gong junto con sus hijos en Beijing antes de que comenzara la persecución en 1999. (Minghui.org)

Duan le hizo conocer Falun Gong a Zhu Keming luego de que comenzaron a salir en 1998. Para Zhu, que por años estuvo ocupado en amasar su fortuna, el principal atractivo de Falun Gong era el aspecto de la autocultivación. El mejoramiento del propio ser viviendo según los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia.

Los trabajadores de Zhu estaban fascinados con los cambios en el comportamiento y hábitos de su jefe: Zhu, el duro supervisor se volvió más comprensivo y cortés, y pasó de tomar docenas de botellas de fuerte vino chino de arroz y cerveza cada noche, a ser abstemio.

Wang Jie, en ese entonces de 36 años, era uno de los trabajadores de Zhu y practicante de Falun Gong. Él le había contado a su tía Duan que su pretendiente no era una persona fácil de llevar, pero cambió su opinión luego de darse cuenta de que Zhu estaba constantemente mejorando su carácter según las enseñanzas de Falun Gong. Zhu y Duan se casaron luego.

El día es la noche

Más de 10.000 practicantes de Falun Gong en una manifestación pacífica cerca de Zhongnanhai en Beijing el 25 de abril de 1999. (Minghui.org)

Luego de que el líder del partido en ese entonces, Jiang Zemin, notara la popularidad de Falun Gong, rápidamente determinó que debía ser “erradicado”, en una apuesta por afianzar su poder dentro del partido, según afirman analistas políticos del Partido Comunista.

“¿Puede ser que nosotros, miembros del partido comunista, armados con el marxismo, el materialismo y el ateísmo, no podamos derrotar esa cosa de Falun Gong?”, escribió Jiang en una carta a los principales miembros del partido luego de que 10.000 practicantes de Falun Gong se manifestaran fuera del complejo de la sede del gobierno, Zhongnanhai, el 25 de abril, pidiendo a las autoridades que dejaran de acosarlos ilegalmente luego de que algunos practicantes fueran arrestados en Tianjin. La situación parecía haber sido resuelta amigablemente por el primer ministro Zhu Rongji.

Pero el 20 de julio de 1999, Jiang lanzó oficialmente la persecución a Falun Gong.

El empresario de Hong Kong, Zhu Keming, inició una querella contra el cabecilla chino Jiang Zemin en el año 2000 y sufrió cinco años de torturas en la cárcel. (La Gran Época)

“Cuando vi la difamatoria propaganda contra Falun Gong en la CCTV… me largué a llorar ahí mismo”, contó Zhu Keming a NTD. “Era como insistir que es de noche cuando era de día. Tanta gente practicando Falun Gong y volviéndose buenas persona con mejoras en la salud, y aun así Falun Gong era acusado de ser ‘malo’ y ‘perverso’”.

Peor aún, practicantes en todos lados estaban siendo acorralados por el aparato de seguridad del régimen y arrestados, enviados a centros de detención, guardias psiquiátricas y campos de trabajo forzado para renunciar a su fe o ser torturados hasta morir.

Zhu, Duan, Wei y Wang Jie enviaron primero cartas al cabecilla del partido Jiang explicándole qué es Falun Gong y pidiéndole que detuviera la persecución, pero nunca recibieron respuesta. Entonces enviaron miles de cartas similares a otros funcionarios del régimen y a los medios de comunicación de China continental y el exterior.

Su pedidos cayeron en oídos sordos. Pronto, historias de practicantes torturados hasta la muerte empezaron a aparecer en Minghui.org, un centro de información de primera mano sobre la persecución.

Destrucción física

En la noche del 6 de septiembre de 2000, Zhu Keming y Wang Jie fueron arrestados en la casa en Beijing de Duan Wei. Duan luego supo por su red personal que Jiang Zemin y el jefe de seguridad Luo Gan enviaron la orden de atrapar a su esposo y sobrino.

Zhu y Wang fueron primero llevados a un centro de detención en el distrito Fangshan en Beijing, luego al centro de detención No. 1 de Beijing, una conocida cárcel que detuvo prisioneros políticos durante la Revolución Cultural y luego de la represión en la Plaza Tiananmen.

Practicantes de Falun Gong de 36 países protestan en la Plaza Tiananmen pidiendo fin a la represión y tortura de los practicantes chinos. Beijing, 2001. (Minghui.org)

Zhu y Duan supusieron que Wang sería tratado mejor en detención porque sus padres eran miembros de alto rango del partido. Pero los guardias que vigilaban a Wang en el centro de detención secreto, y luego en la cárcel, estaban más interesados en obedecer las instrucciones de Jiang de “destruir” físicamente a los practicantes de Falun Gong.

En el centro de detención secreto, los guardias de la prisión le quitaron la ropa y lo ataron bajo un grifo de agua abierto, durante el otoño en la congelante zona montañosa de Fangshan, al oeste de Beijing. Entonces, cuando querían, le pateaban salvajemente la espalda y el pecho. Las heridas internas que recibió en este abuso contribuyeron a su muerte, según Duan, que es médico.

En el centro de detención No. 1 de Beijing, las esposas que pusieron en los tobillos de Wang le quitaron la piel y quedó el hueso expuesto. Wang le dijo luego a Duan que lo hicieron pasar por muchos métodos de tortura para quebrarlo mentalmente, métodos que se utilizan comúnmente con los practicantes de Falun Gong, tal como documentó Minghui en su momento: terribles golpizas, quemaduras con cigarrillos, palillos insertados debajo de las uñas. En un punto, a Wang se lo golpeó tanto que cayó en coma por un mes.

Cuando Wang fue liberado bajo fianza el 30 de noviembre de 2000, su cuerpo estaba casi destruido. Requería diálisis día por medio y no tenía control sobre su vejiga o esfínteres. El 21 de abril de 2001, algunos amigos sacaron camuflado a Wang de China hacia Indonesia, donde estaba viviendo su tía Duan. Poco más de un mes después, colapsó sobre las frías baldosas del piso del baño y murió.

Duan encontró un hospital en Indonesia para que le realizaran una autopsia al cuerpo de su sobrino a fin de determinar exactamente la causa de su muerte. Luego de realizar la autopsia, pero antes de escribir el informe, el médico le dijo: “el corazón estaba al doble del tamaño normal… una herida como esta no se hace en un día”. El médico le dijo que los riñones también se habían reducido. Sólo quedaba reunir toda la información en el informe oficial al final de la semana.

Pero cuando fueron al hospital, Duan encontró que el médico había viajado inesperadamente al exterior. Fueron varias veces al hospital, hasta que el médico finalmente regresó un mes después. Luego entregó un informe con la inesperada conclusión de que no había nada malo con el cuerpo de Wang Jie. “Así supimos que había sido comprado”, dijo Duan.

Zhu estuvo cinco años en prisión y lo torturaron de manera similar. Los guardias de prisión lo electrocutaron en su cabeza, axilas e ingle con bastones eléctricos, lo golpearon y le prohibieron dormir, forzándolo a sentarse sobre un banquillo de plástico for seis días seguidos. Fue liberado en 2006.

Esperando el cambio

Más de 10.000 practicantes de Falun Gong marchan en el desfile del Día Mundial de Falun Dafa en Nueva York el 13 de mayo de 2016. (Benjamin Chasteen/Epoch Times)

Zhang Zanning, un profesor de leyes en la Universidad del Sudeste en la ciudad de Nanjing y abogado practicante, contó a La Gran Época en una entrevista telefónica que él piensa que los funcionarios de la seguridad pública y el sistema legal están poco a poco reconociendo que la persecución a Falun Gong fue un error, y están esperando ver cómo cambian los vientos políticos.

“Por ejemplo, en mucho de los casos de Falun Gong recientes con los que lidié, las cortes usaron varias excusas para posponer el procesamiento de los practicantes”, dijo Zhang. “Creo que están esperando los cambios políticos de más arriba”.

Desde su llegada al poder, el actual cabecilla Xi Jinping ha purgado muchos de los lugartenientes y aliados de Jiang a medida que fue consolidando su control sobre el régimen. Hombres como el ex miembro del politburó Bo Xilai y el ex zar de seguridad Zhou Yongkang son conocidos por haber estado fuertemente involucrados en perseguir a Falun Gong. Incluso fue purgado Li Dongsheng, jefe de la Oficina 610, la agencia extralegal creada por Jiang para eliminar Falun Gong, una señal inconfundible de que los perseguidores ya no son inmunes.

El líder del Partido Comunista Chino Xi Jinping (izq) con su predecesor Jiang Zemin durante un desfile militar en la Plaza Tiananmen el 3 de septiembre de 2015. (STR/AFP/Getty Images)

Xi ha estado recientemente “haciendo todas estas movidas que son como mínimo ambiguas”, como el “desplazamiento de la facción de Jiang Zemin” y la “remoción de los líderes de la Oficina 610”, dijo en una entrevista previa Andrew Junker, un sociólogo de la Universidad de Chicago que está escribiendo un libro sobre Falun Gong.

“No veo beneficio en que Falun Gong polarice su relación con Xi Jinping; tiene más sentido que abra la puerta lo más posible, para alentarlo a que dé un paso en la dirección correcta”, agregó Junker.

Mientras tanto, se dice que en marzo se le restringieron los movimientos a Jiang Zemin y sus hijos y ahora podrían estar bajo una forma de detención, según fuentes familiares con las circunstancias que pidieron permanecer anónimas por razones de seguridad.

Zheng Enchong, un abogado de derechos humanos que fue puesto bajo arresto domiciliario luego de enfrentarse a los miembros de la “pandilla de Shanghai” de Jiang, le contó recientemente a la emisora radial internacional Sonido de la Esperanza que las fuerzas de seguridad que lo vigilan discuten abiertamente la lastimosa situación de Jiang y sus hijos, y que sus ex compañeros de clase, que tienen buenas conexiones, incluso lo invitaron a celebrar con ellos “el hecho de que Jiang Zemin está acabado”.

A través de La Gran Época.

Un genocidio cuyo fin traerá una nueva era en China
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Categorías: China

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