El líder chino Xi Jinping envió una misión especial a Corea del Norte el viernes -una semana después de que el presidente estadounidense Donald Trump se fuera de Beijing- lo que ocasionó gran especulación en cuanto al mensaje que el enviado entregará.

Song Tao, jefe del Departamento Internacional de Beijing, se dirigió a Pyongyang en tiempos turbulentos de las relaciones entre el régimen de Kim Jong-un y China. Trump celebró la noticia con entusiasmo en un tuit el jueves por la mañana.

La línea oficial del régimen chino es que Song actualizará al gobierno de Kim sobre los resultados del congreso del Partido Comunista Chino del mes pasado, pero hay otras dos posibilidades muy divergentes.

Foto: Vista general del Gran Salón del Pueblo durante el cierre del 19.° Congreso Nacional en Beijing, China, el 24 de octubre de 2017.  (Lintao Zhang/Getty Images)

Una posibilidad es que Song intentará asegurar al régimen de Corea del Norte que aún tiene el apoyo del Partido Comunista Chino.

Esa posibilidad tiene algunos defensores entre el ámbito académico de China.

“Estados Unidos y sus aliados esperan que China aumente la amenaza de ataques militares e imponga sanciones económicas más severas en contra de Corea del Norte”, dijo a The Telegraph Shi Yinhong, asesor gubernamental y director del Centro de Estudios Americanos en la Universidad Renmin en Beijing.

“Pero China informará a Corea del Norte que se opondrá a tales acciones”.

Si eso es verdad, sería contradictorio con los recientes anuncios públicos de Xi en los que se opone al programa nuclear de Corea del Norte y llama a la desnuclearización de la Península Coreana.

Foto: El presidente de EE. UU. Donald Trump, la primera dama Melania Trump y el líder de China Xi Jinping recorren el Laboratorio Científico de Conservación de la Ciudad Prohibida en Beijing el 8 de noviembre de 2017. (ANDY WONG/AFP/Getty Images)

La otra posibilidad es que Song irá a Pyongyang para comunicar la oposición más firme del régimen chino al programa nuclear de Corea del Norte y para presionar el régimen de Kim para que se siente en la mesa de negociación.

Esa posibilidad está respaldada por la continua implementación por parte de China de las sanciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y por los supuestos cercanos vínculos entre Xi y Trump.

Trump dijo que durante su tiempo en China pasó horas intentando tener detalladas conversaciones con Xi Jinping sobre Corea del Norte y sobre cómo manejar la situación.

Los dos hombres tienen “buena química” según Trump, quien ha sido ampliamente elogiado en los medios de comunicación estatales de Beijing.

El Presidente de Estados Unidos fue a China en una misión con tres objetivos: intentar reequilibrar la balanza comercial; abogar por una región Indo-Pacífica abierta y libre, y presionar al régimen chino para que tome medidas más fuertes en contra de Corea del Norte.

Foto: Esta imagen del 15 de abril de 2017 lanzada el día siguiente por la Agencia Central Coreana de Noticias, medio oficial de Corea el Norte, muestra misiles balísticos siendo exhibidos en la plaza Kim Il-Sung durante un desfile militar en Pyongyang. (STR/AFP/Getty Images)

Según un alto funcionario de la administración de Trump, Estados Unidos cree que China ve a Corea del Norte como una severa carga estratégica.

Si ese es el caso, podría dar a Xi un motivo personal para hacer lo que le solicitó Trump.

Si bien el mandatario estadounidense ofreció elogios a Xi, a menudo en anuncios públicos mientras estuvo en China, también llamó al líder chino a tomar rápida acción sobre Corea del Norte. 

“Debemos actuar rápido y con suerte China actuará más rápido y más efectivamente que cualquier otro sobre este problema”, dijo Trump durante sus observaciones en un evento del 9 de noviembre en Beijing.

La protección histórica de China a Corea del Norte es anterior a la toma comunista de ambos países, pero su relación recientemente dio un tenso giro.

La búsqueda de armas nucleares por el régimen de Kim desestabilizó la creciente influencia de Beijing en la región al elevar la presencia del ejército de EE. UU. allí y acercar a Corea del Sur, Japón y Estados Unidos a una alianza militar trilateral.

Foto: El USS Nimitz CVN 68, un portaaviones nuclear, llega a la base naval en la ciudad portuaria de Corea del Sur, Busan, unos 450 km al sudeste de Seúl, el 28 de febrero de 2008. El Nimitz  y su grupo de ataque asociado completaron ejercicios con otros dos portaaviones en el Pacífico Occidental el 14 de noviembre de 2017, lo que aportó a la postura militar que intenta presionar a Kim Jong-un para que se siente en la mesa de negociaciones. (Kim Jae-Hwan/AFP/Getty Images)

La provocaciones de Kim también dieron a Corea del Sur causa suficiente de preocupación, tal es así que desplegó misiles antibalísticos THAAD y radares provistos por Estados Unidos a pesar de las medidas económicas punitivas de Beijing.

El régimen chino eventualmente cedió en el boicoteo de bienes de Corea del Sur y en las restricciones a los turistas chinos que viajan a ese país, los cuales costaron miles de millones a la economía surcoreana. A cambio, Beijing aseguró promesas de que Corea del Sur no desplegaría más sistemas THAAD, no se uniría a los sistemas de defensa de misiles de EE. UU., ni formaría una alianza trilateral con Japón y Estados Unidos.

Ese escenario ejemplifica el desafío que enfrenta Xi al ser tironeado entre alianzas históricas y realidades actuales.

Xi puede respaldar a Corea del Norte con el costo de perder vínculos cercanos con el Sur y recibir intensas presiones de Estados Unidos, o negar el apoyo para tener mejores vínculos con Seúl y mejores relaciones con Washington.

Hasta ahora, la mayor parte de la evidencia sugiere la última opción. La política interna de China también respalda esa hipótesis.
Xi está en la última etapa de una confrontación entre facciones con el exlíder chino Jiang Zemin y los aliados que Jiang había colocado a lo largo del partido y el gobierno.

Foto: Liu Yunshan, el jefe de propaganda y miembro del Comité Permanente del Politburó, en Beijing, el 5 de marzo de 2016, es uno de los pocos aliados de Jiang Zemin que quedan en una alta posición en el partido y el último alto funcionario chino que visitó Corea del Norte en varios años. (Wang Zhao/AFP/Getty Images)

Mientras que Jiang y sus aliados tenían cercanas relaciones con Corea del Norte, Xi buscó tener vínculos más cercanos con Corea del Sur, incluso al visitar el país sin una visita correspondiente a Pyongyang.

Frente al prospecto de una invasión de EE. UU. en la Península Coreana, Xi tiene incluso más motivos para respaldar la sanciones lideradas por EE. UU. en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas e implementarlas fielmente.

Fuente: lagranepoca.com.

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