La publicación de las cifras de 2017 sobre el comercio entre Estados Unidos y China debe haber sido un duro golpe para el presidente Donald Trump. Para evitar dañar a esta presidencia, la administación de Trump necesita acelerar su ritmo y reducir drásticamente el déficit comercial de Estados Unidos con China, e incluso imponer firmes medidas para facilitar relaciones comerciales más sustentables.

Las estadísticas de las aduanas chinas indican que en 2017, el déficit comercial de Estados Unidos con China se incrementó un 10 por ciento, totalizando 275.800 millones de dólares, el más alto de la historia. El año pasado, China incrementó sus exportaciones a Estados Unidos en un 11,5 por ciento, mientras que sus importaciones desde Estados Unidos subieron un 14,5 por ciento. El volumen total de importaciones de China aumentó un 15,9 por ciento en comparación con el año anterior. La cifra del 2017 marcó un nuevo récord comparado con los 261 mil millones de dólares del 2016.

El déficit comercial con China representa el 47 por ciento del déficit comercial total de Estados Unidos. De enero a noviembre de 2017, el déficit comercial de los Estados Unidos con China fue de 344.400 millones de dólares, equivalente al déficit anual total de 2016 y 2014.

Incluso si la cifra del déficit de diciembre se estima de manera moderada en 30.000 millones de dólares, el déficit anual seguiría siendo de 374.000 millones de dólares, lo que supera la cifra récord de 367.000 millones de dólares en 2015. El déficit comercial total de los Estados Unidos es de 737.400 millones de dólares. China representa casi la mitad de esa cifra.

Un hombre pasa por delante de una publicidad que muestra diferentes monedas en Hong Kong el 9 de noviembre de 2016. (Anthony Wallace/AFP/Getty Images)

Cambiar las políticas comerciales de EE.UU. fue la mayor promesa del presidente Donald Trump durante su campaña electoral. Trump criticó continuamente las políticas comerciales de los ex presidentes Bill Clinton y Barack Obama -desde los Tratados de Libre Comercio (TLC) hasta permitir la adhesión de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) – que llevaron a un creciente déficit comercial.

Estados Unidos ha perdido un gran número de empleos en el sector manufacturero por México y China. A medida que los estadounidenses compran productos baratos producidos en el extranjero, al mismo tiempo están perdiendo empleos manufactureros de altos ingresos, así como también su sustento de vida. Obama ingresó en un TLC con Corea del Sur, que condujo a un fuerte aumento de las exportaciones coreanas a EE. UU, produciendo una importante pérdida para la economía estadounidense.

Obama también promovió el acuerdo del Tratado de Asociación Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés). El TPP no sólo no resolvería de manera efectiva el problema del déficit comercial de Estados Unidos, sino que, por el contrario, lo incrementaría en el inmediato futuro con los países de la costa del Pacífico.

A Trump le faltó realmente una postura firme durante su primer año en el cargo y no cumplió con sus promesas de campaña sobre comercio. A su favor tiene, que durante su primer día en el poder, retiró a los Estados Unidos del acuerdo TPP y mantuvo al país fuera del peligro de una posible crisis comercial. Sin embargo, cuando se necesitaban enérgicas conversaciones sobre las negociaciones de las otras relaciones comerciales de EE.UU, el Presidente estadounidense no asumió su papel de halcón.

Debido a que Trump estuvo adoptando una postura blanda, EE. UU. careció de una firme posición en sus negociaciones del TLC con México y Canadá, que rechazaron las demandas de Estados Unidos. Cuando las negociaciones llegaron a un estancamiento, en lugar de enviar una clara señal de dar por terminado el TLC el 31 de diciembre de 2017, el Presidente extendió el acuerdo por tres meses más. A pesar de ello, las negociaciones del TLC todavía siguen sin avanzar y no logran alcanzar sus objetivos.

Canadá presentó múltiples quejas ante la OMC sobre el asunto. Además, Washington no ha propuesto ninguna medida efectiva para frenar los crecientes déficits con otros países como Alemania, Japón y Corea del Sur.

El presidente Donald Trump, la primera dama Melania Trump y su hijo Barron Trump llegan a la Casa Blanca, Washington, el 1 de enero de 2018. (Samira Bouaou/La Gran Época)

En el comercio con China, Trump ha tomado una postura aún más blanda. Durante su campaña electoral, la retórica de Trump sobre el comercio se dirigía principalmente a China. Se comprometió a imponer un arancel de importación del 45 por ciento a China por ser un manipulador de divisas y participar en prácticas comerciales desleales. Sin embargo, después de asumir la presidencia, Trump se alejó gradualmente de esas promesas de campaña esperando convencer a China de adoptar medidas para reducir el déficit comercial.

La rama de olivo extendida de Trump no le generó ningún respeto. Al contrario, China lo ve como un signo de debilidad. China está aprovechando la oportunidad para aumentar sus exportaciones a EE.UU, incrementando aún más el déficit comercial estadounidense. El Presidente le había pedido a China que abriera su mercado agrícola, el país asiático respondió de manera superficial comprando simplemente varios cientos de toneladas de una costosa carne vacuna estadounidense.

Durante la visita de Trump a China, los dos países firmaron un paquete comercial valorado en 250.000 millones de dólares, que el Presidente afirmó ser un gran logro a su regreso del viaje. Sin embargo, posteriores análisis mostraron que el paquete comercial consistía en proyectos de adquisiciones que ya habían sido puestos en marcha o en promesas sin sentido a largo plazo.

Ante la creciente presión interna, Trump intentó salvar la cara justificando su estrategia de ser amigo de China. De todas sus promesas, la de una firme postura sobre el comercio con China le valió el mayor apoyo a nivel nacional durante su campaña presidencial. En casi todos los demás asuntos, Estados Unidos en su ámbito político está dividido en líneas partidarias, con la única excepción del comercio con China, que sostiene un apoyo generalizado.

Después de que Trump asumiera la presidencia, miembros del Congreso de ambos partidos instaron repetidamente al Presidente de aplicar medidas comerciales más enérgicas sobre China. La postura de relajamiento de Trump sobre China recibió denuncias de ambos partidos, con una oposición especialmente fuerte proveniente de muchos demócratas.

Además, republicanos conservadores y demócratas expresaron su preocupación de que los intereses comerciales de Ivanka Trump con China son lo que causaron el cambio de postura del presidente. Ante la creciente presión, Trump argumentó que necesita una China amistosa para dominar a Corea del Norte.

Trump habla con el líder chino Xi Jinping, mientras la primera dama Melania Trump y la esposa de Xi, Peng Liyuan observan, en el Gran Salón del Pueblo de Pekín el 9 de noviembre de 2017. (Jim Watson/AFP/Getty Images)

Pero los hechos demostraron ser una bofetada en la cara de Trump. En cuanto a la cuestión norcoreana, a pesar de que el Presidente pidió reiteradamente la cooperación de China, Corea del Norte sigue siendo rebelde. Fotos capturadas por un satélite estadounidense de vigilancia sobre el contrabando de petróleo en Corea del Norte muestran claramente que China está fingiendo que cumple con las sanciones de la ONU. Además, las cifras comerciales con China alcanzaron niveles récord, lo que demuestra que el Presidente no sólo no ha logrado reducir el déficit, sino que China está aumentando sus exportaciones a EE.UU. absorbiendo el dinero y los puestos de trabajo estadounidenses. Ante esta situación resulta evidente afirmar que la mayoría de los estadounidenses creen que las “políticas amistosas” de Trump sobre China enfrentan una aplastante derrota.

Trump debe tomar medidas inmediatas para reducir drásticamente la enorme brecha en el déficit comercial con China y promover enérgicamente una mayor igualdad de condiciones en el comercio. El Presidente sabe muy bien que el comercio exterior es vital y que la solución de sus problemas debe empezar por China. Si Trump no logra adoptar una postura más firme sobre China, se enfrentará a la presión del pueblo estadounidense, el Congreso y el de su propio gabinete. El enorme déficit comercial de EE.UU. pronto debilitará fatalmente su economía, y Trump habrá fracasado en su presidencia. Tras un año de estrategia moderada con Beijing, llegó el momento de que el Presidente estadounidense adopte una postura firme y reduzca el déficit comercial.

Las estrategias para reducir el déficit comercial de Estados Unidos se pueden dividir en cuatro categorías:

En primer lugar, la Estrategia de Seguridad Nacional. La Estrategia de Seguridad Nacional de la administración Trump tiene un impacto directo en el mercado. A medida que se aplique la Estrategia, habrá un listado más detallado de productos con restricciones o limitaciones. Los “productos con restricciones” se refieren a aquellos fabricados en China que el gobierno de los EE. UU. y las grandes empresas no pueden comprar, por cuestiones de seguridad nacional. “Productos con limitaciones” significa que su uso es limitado, y los compradores estadounidenses sólo deben comprar estos productos fabricados en China cuando se hayan agotado todas las demás opciones.

La administración Trump publicará regulaciones claras sobre el listado de productos restringidos fabricados en China. Para aquellos que estuvieron comprando esos productos de China, tendrá que darlo por terminado. La IT y los productos electrónicos constituirán el grueso de ese listado. Por ejemplo, AT&T dará por terminado su potencial asociación con Huawei, impidiendo que este último entre en el mercado móvil estadounidense a través de la red.

Durante los ocho años de gobierno de Obama, el ejército estadounidense adquirió un gran número de componentes de China, muchos de los cuales eran imitaciones burdas o de mala calidad. El uso de estos productos en instalaciones militares representa un gran riesgo para el personal militar estadounidense. El reciente escándalo de corrupción de la Marina de los EE.UU. no es más que un caso que indica que hay casos de corrupción más graves. La administración de Trump prohibirá la compra de cualquier componente vinculado con el ejército de China y detendrá la corrupción en el ejército.

El smartphone P9 de Huawei durante el lanzamiento del teléfono en la sede de Battersea Evolution en Londres el 6 de abril de 2016. (Jack Taylor/AFP/Getty Images)

Los productos con limitaciones se refieren a categorías de productos de gama baja, marginales y con un contenido tecnológico limitado. El gobierno de Estados Unidos y las grandes empresas tendrán que comprar productos hechos en EE.UU. Comprar un producto de este tipo en el listado de China sólo estará permitido cuando ni las empresas estadounidenses ni los aliados de Estados Unidos fabriquen un determinado producto.

En segundo lugar, presionar a Beijing para que el valor de su moneda suba frente al dólar. Después de apuntar a China como un manipulador de divisas, Trump no adoptó ninguna medida concreta. Después de que el yuan se apreciara moderadamente, el Presidente revirtió inmediatamente su postura y señaló que China no está manipulando su moneda. Trump esperaba resolver el problema a través de negociaciones personales. Al ver que el déficit comercial del país con China continúa aumentando, señalar a China como un manipulador de divisas volverá a estar en la agenda del presidente. Washington presionará al yuan para que suba contra el dólar.

Tercero, imponer aranceles más altos a todas las importaciones chinas, por ejemplo, elevando los aranceles actuales al 20-45%. Durante las propuestas de reforma tributaria para recortar impuestos, el presidente de la Cámara de Representantes Paul Ryan propuso que el aumento de todos los aranceles de importación podría compensar las pérdidas financieras causadas por la reducción de los impuestos a la renta. Pero la propuesta no fue incluida en el plan impositivo final debido a la abrumadora oposición de los defensores del libre comercio.

Los padres fundadores de Estados Unidos utilizaron los aranceles como el principal medio para proteger a las empresas locales y garantizar la recaudación de impuestos. Así que la propuesta de Trump de imponer un arancel del 45 por ciento a China, hecha durante su campaña para la presidencia, sigue la línea argumental que hicieron los Padres Fundadores de EE.UU. y es totalmente justificada y legal.

En 2017, la administración de Trump estaba dispuesta a imponer aranceles más altos. Washington declaró que se opone al estatus de economía de mercado de China. Posteriormente, las naciones europeas siguieron su ejemplo en apoyo de esa declaración. Washington también inició investigaciones sobre el régimen chino, incluyendo el robo de propiedad intelectual estadounidense.

Sobre la base de la declaración y las investigaciones, la administración Trump podría imponer sanciones a gran escala a China sin infringir las normas de la OMC. Además, la promesa de Estados Unidos de cobrar a China aranceles mínimos debido a su estatus de nación en desarrollo expiró a finales de 2017. En 2018, si Washington optara por imponer aranceles más altos, por ejemplo del 20 al 45 por ciento, a todas las importaciones chinas, no violaría ni el acuerdo multilateral de la OMC y tampoco el acuerdo China-EE.UU.

Una mujer china pasa junto a un cartel publicitario con la membresía de China a la Organización Mundial del Comercio en esta foto de archivo. (Goh Chai Hin/AFP/Getty Images)

En cuarto lugar, elaborar una lista de control de los pasos necesarios a seguir para imponer sanciones comerciales y hacerle un seguimiento. Si los pasos de la lista se pudieran aplicar uno por uno, los déficits comerciales de EE.UU. disminuirían gradualmente, e incluso podrían alcanzar un punto de equilibrio. Las estrategias operativas para implementar la lista de control pueden basarse principalmente en las necesidades de la nación, y probablemente se lleven a cabo por categorías de productos. Las categorías de productos pueden ser el factor principal que determine la forma en que se aplicará la sanción, y puede haber diferentes formas de imponer sanciones, como derechos especiales, cuotas de importación, normas sobre regulaciones, etc.

En el artículo “La ventana para las sanciones comerciales de EE. UU. está llegando a su fin” analicé la forma en que funcionan los mecanismos de comercio estadounidenses. Dado que el comercio afecta a toda la economía de la nación, hay un período de preparación antes de que se pongan en marcha medidas concretas. Después de que Trump le pidió a su gabinete que empezara a investigar, mantuvo un canal de comunicación con China, esperando evitar sanciones. Sin embargo, Beijing le dio una bofetada a Washington aprovechando la oportunidad de aumentar sus exportaciones a Estados Unidos continuando incrementando el déficit. Una vez que Trump autorice las sanciones comerciales, derribar las exportaciones de China a EE.UU. será imparable.

Estados Unidos comenzó a tomar la primera y segunda de las medidas mencionadas anteriormente. En cuanto a las políticas correspondientes al tercer y cuarto punto, estas redundancias son mutuamente excluyentes. Si se implementaran las medidas de la tercera categoría, las de la cuarta no serían necesarias, y viceversa. Aunque Trump habló más sobre el uso de medidas en la tercera categoría, en la aplicación real, en cambio la administración se está inclinando hacia las medidas de la cuarta categoría. De lo contrario, no habría puesto en marcha investigaciones comerciales que llevaron mucho tiempo y son muy costosas. Con los resultados de las investigaciones disponibles, la administración de Trump puede elaborar políticas flexibles y sólidas, y hacer los ajustes necesarios a sus medidas de sanciones basados en las circunstancias reales y las reacciones de China.

Desde una perspectiva personal, Trump necesita tomar medidas enérgicas para reducir drásticamente el déficit comercial con China. En sus relaciones con el Presidente estadounidense, Beijing ha tratado de mantener su superávit comercial con EE.UU. engañando o comprando a Trump. Esta estrategia podría haber sido muy eficaz a corto plazo en 2017. Pero a partir de 2018, en el mediano y largo plazo, China sólo será penalizada más estrictamente.

El Presidente estadounidense no es alguien que tome a la ligera el engaño o la humillación, y seguramente pagará en especie. La línea dura de los halcones de su gabinete demostró ser correcta y llevan la delantera, y el presidente confiará principalmente en ellos. Trump aprueba en gran medida la estrategia de seguridad nacional elaborada por su gabinete, que, desde un punto de vista estratégico, ve a China como un competidor, y se espera que las medidas que sancionen a China por sus prácticas comerciales pronto sean seguidas por otros países.

Desde la perspectiva de las luchas políticas internas, el partido del gran gobierno también estuvo presionando a Trump para que sea más firme en sus políticas con China. Desde que el presidente tomó posesión del cargo, los miembros demócratas del Congreso instaron enérgicamente al Presidente a ser más asertivo en el comercio con China. Por otro lado, a Trump le están haciendo pasar por un momento difícil buscando su destitución.

Después de que la investigación sobre los supuestos vínculos de Trump con Rusia pareciera no revelar nada, los demócratas cambiaron su enfoque hacia Jared Kushner e Ivanka Trump. Los principales medios de comunicación informaron que el FBI le advirtió a Kushner que su amiga, Wendi Deng, podría ser un espía que trabaja para China, y que Deng estaría facilitando la influencia de Beijing sobre Washington y perjudicando el interés de EE.UU. a través de sus vínculos con Kushner.

Esto demuestra que los demócratas no se han dado por vencidos en la búsqueda del talón de Aquiles de Trump. Ahora que su plan de implicar a Trump en una supuesta confabulación con Rusia ha fracasado, han cambiado su objetivo a la hija y el yerno de Trump. Y lo han hecho primero exponiendo quién es realmente Deng, sus vínculos con Ivanka Trump, y luego investigando el negocio de inversión de Kushner en China, para que pudieran encontrar pruebas de que Trump estaba vendiendo los intereses de EE.UU. para proteger los intereses de su hija y su yerno.

Trump debe actuar inmediatamente sobre China, lo cual también ayudaría a limpiar los nombres de Ivanka Trump y Kushner y no daría ninguna oportunidad a los demócratas de encontrar culpables.

Y lo que es más importante, desde una perspectiva macroeconómica, Trump debe detener inmediatamente la hemorragia debida al comercio exterior. Los EE.UU. tuvo una economía al rojo vivo en 2007, y su comercio exterior sufrió grandes hemorragias. Este fue uno de los factores clave que condujo a la crisis de las hipotecas subprime de 2008 en Estados Unidos.

En el 2017, el comercio exterior de Estados Unidos nuevamente estuvo sufriendo enormes pérdidas. A pesar del auge del mercado bursátil, la base económica de Estados Unidos sigue siendo frágil y podría fácilmente volver a colapsar por las pérdidas sufridas por el comercio exterior. Si eso ocurriera, todos los esfuerzos de Trump habrían sido en vano, y sería considerado irrelevante por el pueblo estadounidense. La administración Trump debe librar una ardua batalla con gran determinación para reducir drásticamente el déficit y restablecer el equilibrio de la balanza comercial con China.

El 16 de enero de 2018, Trump llamó a su contraparte en China y se quejó de la desproporcionada relación comercial entre Estados Unidos y China. A juzgar por la transcripción de la llamada telefónica, Trump aún abrigaba la esperanza de que pudiera lograr algún progreso en el asunto comercial a través de diálogos con el liderazgo chino. Sin embargo, Beijing sigue percibiendo esto como un signo de debilidad y no cambiará su curso. Tales comunicaciones ineficaces conducirán finalmente a un resultado inimaginable para todos.

Shang Yi es un analista e investigador económico independiente establecido en China. Este artículo es el penúltimo de una serie de análisis que realizó en los últimos meses sobre la relación económica entre Estados Unidos y China. La Gran Época ha traducido el artículo para proporcionar una visión de cómo un analista independiente chino ve las políticas comerciales con China del presidente Donald Trump.

Las opiniones expresadas en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de BLES.

A través de La Gran Época.

Qué necesita hacer Trump con la desequilibrada balanza comercial con China: Primera Parte
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Temas: Categorías: China

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