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Con bombos y platillos, un importante científico chino anunció a finales de noviembre la creación de los primeros bebés genéticamente modificados. Desde entonces, el científico ha desaparecido, un programa de televisión que celebró su hazaña fue despublicado y las instituciones que antes lo apoyaron ahora lo repudian.

El régimen chino parece haber descubierto de repente que lo que consideraba un gran éxito fue ampliamente rechazado por los científicos internacionales. Detrás de este malentendido yace una diferencia más fundamental: cómo ve el Partido Comunista Chino (PCCh) a la vida humana, en comparación con el resto del mundo.

El 25 de noviembre, dos días antes de la Segunda Cumbre Internacional sobre la Modificación del Genoma Humano en Hong Kong, el investigador en biofísica He Jiankui anunció su triunfo en varios videos producidos profesionalmente en YouTube. En estos videos, afirmó triunfalmente que “hace unas semanas, dos hermosas niñas chinas, Lulu y Nana, llegaron llorando a este mundo tan sanas como cualquier otro bebé”.

El Diario del Pueblo, la publicación oficial del PCCh, publicó el 26 de noviembre un artículo sobre Lulu y Nana, titulado “Los primeros bebés del mundo modificados genéticamente e inmunes al VIH-SIDA son creados en China”.

Con orgullo, el informe celebraba la creación de Lulu y Nana como “un avance histórico en la aplicación de China de la tecnología de modificación genética en el campo de la prevención de enfermedades”.

El paradero actual del científico es desconocido. Algunos medios de comunicación dicen que está desaparecido, mientras que su antiguo empleador publicó una declaración en la que negaba que hubiera sido detenido.

Una respuesta enfadada del mundo

Probablemente ni él científico ni los editores del Diario del Pueblo imaginaron que lo que les esperaba no eran declaraciones de felicitación, sino más bien una protesta global de las principales comunidades científicas y médicas. Incluso 122 investigadores biomédicos chinos publicaron en Internet una fuerte declaración en la que condenaban las palabras de He.

Los científicos condenaron el experimento de He como “ilegal”, “antiético”, “inaceptable” e “imprudente”.

El científico chino He Jiankui habla en la Segunda Cumbre Internacional sobre la Modificación del Genoma Humano en Hong Kong, el 28 de noviembre de 2018. (Song Bilong/La Gran Época)
El científico chino He Jiankui habla en la Segunda Cumbre Internacional sobre la Modificación del Genoma Humano en Hong Kong, el 28 de noviembre de 2018. (Song Bilong/La Gran Época)

Dejando de lado las objeciones morales a la manipulación de lo que es un ser humano, la tecnología está acusada éticamente porque los cambios en un embrión serían heredados por las generaciones futuras y podrían eventualmente afectar a todo el patrimonio genético.

La modificación genética de un pequeño embrión humano también conlleva riesgos significativos, como la introducción de mutaciones no deseadas o la producción de un bebé cuyo cuerpo está compuesto de algunas células modificadas y otras no modificadas.

Jennifer Doudna, coinventora de la herramienta de modificación genética CRISPR, que He utilizó para modificar los genes de los bebés, cuestionó los motivos del científico. “Creo que todavía tenemos que entender la motivación del estudio y cuál fue el proceso para el consentimiento informado”, dijo Doudna.

¿Lobo solitario o una empresa respaldada por el Partido?

La Universidad de Ciencia y Tecnología del Sur, para la que trabajaba He, cortó rápidamente las relaciones. La universidad indicó que He había estado de licencia sin goce de sueldo desde febrero de 2018; su investigación se llevó a cabo fuera de su campus; y la universidad y el departamento de He dijeron que desconocían el proyecto.

El Hospital de Mujeres y Niños Hemei de Shenzhen, donde nacieron los bebés modificados genéticamente, Lulu y Nana, también negó cualquier implicación con el experimento de He.

Sin embargo, algunos expertos chinos son muy escépticos sobre las repentinas negativas de las instituciones chinas sobre su desconocimiento del experimento o su no participación en el mismo.

Wen Zhao, un analista chino, dijo en su canal de YouTube que, de acuerdo con los materiales que He presentó en el registro de ensayos clínicos chino, la fecha en que el Comité Ético del Hospital de Mujeres y Niños Hemei de Shenzhen le concedió el permiso para llevar a cabo su experimento fue el 7 de marzo de 2017. En ese momento, He todavía trabajaba para la Universidad de Ciencia y Tecnología del Sur, aún si la afirmación de la universidad de que He había estado de licencia sin goce de sueldo desde febrero de 2018 fuera cierta.

La imagen del “Formulario de solicitud de revisión ética” de He, visible en varios sitios web chinos, muestra un sello oficial del Hospital de Mujeres y Niños Hemei de Shenzhen y las firmas de siete miembros del Comité de Ética. La revisión concluye: “El experimento cumple con los estándares éticos y se otorga el permiso de este comité”.

Según la documentación que He presentó en el registro chino de ensayos clínicos, su proyecto fue financiado por el Consejo Municipal de Ciencia e Innovación Tecnológica de Shenzhen, que desde entonces negó la declaración de He.

Wen es muy escéptico sobre la negativa del Consejo Municipal de Ciencia e Innovación Tecnológica de Shenzhen, diciendo que a menos que He pudiera imprimir dinero en su casa, no había forma de que pudiera llevar a cabo un proyecto tan grande sin fondos que provinieran de alguna parte.

Según un comentarista que utiliza el alias Cao Ji en Twitter –y que se identifica como exprofesor de ciencias en una universidad de Shanghai que ahora enseña en una universidad de Taiwán– el proyecto de los bebés modificados genéticamente fue dirigido por líderes de alto nivel del PCCh, confiado a la Universidad de Ciencia y Tecnología del Sur, y ejecutado por el equipo de He.

Cao argumenta que el proyecto de He involucraba cientos de millones de yuan. Una cantidad tan grande de dinero no puede ser otorgada a un profesor adjunto, y el proyecto debe contar con el respaldo de departamentos gubernamentales de alto nivel.

Cao también observa que He es un biólogo de élite que fue reclutado desde Estados Unidos para la Universidad de Ciencia y Tecnología del Sur a través del “Plan de los Mil Talentos”, el cual usualmente involucra salarios y niveles de financiamiento mucho más altos para la investigación que los de sus pares formados localmente. Por lo tanto, es imposible que He pudiera obtener una licencia sin goce de sueldo y de larga duración en la universidad para llevar a cabo su proyecto de modificación genética sin el apoyo de las autoridades de alto nivel.

Además, su experimento involucró a docenas de candidatos seleccionados entre más de 200 personas, dijo Cao. Cada pareja que finalmente participó en el experimento podría ganar 280.000 yuan (40.630 dólares) como compensación de la Universidad de Ciencia y Tecnología del Sur.

Hay seis empresas a nombre de He, y posee acciones en otras dos, según Cao, y cada una recibió inversiones de la Universidad de Ciencia y Tecnología del Sur. Una de sus empresas, Direct Genomics, logró recaudar 218 millones de yuan (31,6 millones de dólares) a través de su financiación Serie A y está en camino a convertirse en una empresa que cotiza en bolsa.

Según Cao, con todo lo descrito anteriormente es imposible en una sociedad totalmente controlada como la china hacer dicho experimento sin contar con un apoyo estatal de alto nivel.

Una estrella de la televisión central de China

He fue presentado como “un gran sol en ascenso en la investigación genética global” en un programa especial producido por la Televisión Central de China (CCTV) para “Celebrar felizmente el 19º Congreso Nacional del Partido Comunista de China”, el 23 de septiembre pasado. Durante este programa, He se jactó de los avances que había logrado con su secuenciador de ADN de tercera generación.

La cámara lo siguió a muchos sitios diferentes, incluyendo su laboratorio, su compañía, un hospital e incluso el campo de fútbol, retratándolo como una increíble, prometedora y muy querida estrella de la ciencia. Pero después de la indignación “inesperada” del mundo en respuesta al experimento de He, el programa fue retirado del sitio web de la CCTV, aunque una copia archivada estaba disponible en YouTube en un canal llamado “Walled Video”.

La visión comunista de la vida humana

La expectativa de He sobre la respuesta de los científicos internacionales a su “avance histórico” resultó ser muy diferente de la realidad, de lo contrario no habría publicado sus vídeos en YouTube. ¿Cómo es posible un malentendido así?

Wang Zhiyuan, exmédico jefe de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación, exinvestigador de histología de la Facultad de Medicina de Harvard y presidente de la Organización Mundial para la Investigación de la Persecución de Falun Dafa, dijo que no le sorprendió la perspectiva “única” que tenía He sobre su experimento.

En la China comunista, la dignidad de la vida humana no se respeta, agregó Wang, mientras que la ética médica es pisoteada sin piedad.

El Dr. Wang Zhiyuan, presidente de la Organización Mundial para la Investigación de la Persecución de Falun Dafa, habla en un foro en el Capitolio en Washington, el 26 de mayo de 2016. (Gary Feuerberg/ La Gran Época)
El Dr. Wang Zhiyuan, presidente de la Organización Mundial para la Investigación de la Persecución de Falun Dafa, habla en un foro en el Capitolio en Washington, el 26 de mayo de 2016. (Gary Feuerberg/ La Gran Época)

“Por ejemplo, Wang Lijun, exjefe del Buró de Seguridad Pública de la ciudad de Jinzhou, provincia de Liaoning, y vicealcalde de la ciudad de Jinzhou, fundó el Centro de Investigación Psicológica in situ del Buró de Seguridad Pública de la ciudad de Jinzhou, y llevó a cabo experimentos con miles de seres humanos vivos, posiblemente practicantes de Falun Dafa, para estudiar el proceso psicológico durante sus muertes”, dijo Wang.

“Wang Lijun y su Centro de Investigación Psicológica in situ habían recibido una subvención de investigación de 2 millones de yuan (300.000 dólares) para llevar a cabo su ‘Investigación sobre trasplante de órganos de donantes que fueron sometidos a la inyección de drogas’. La ‘droga’ aquí en realidad significa ejecución por inyección letal”.

Wang Lijun también inventó un producto patentado de alta tecnología llamado “Aparato de impacto de lesión cerebral primaria”, que ha sido utilizado para “establecer una simulación de una lesión cerebral traumática causada por un impacto repentino”.

En el documental coreano “Matar para vivir: El lado oscuro del turismo de trasplantes en China”, esta máquina fue llamada una “siniestra (…) máquina de muerte cerebral”. La película informa que el dispositivo todavía estaba siendo utilizado en un hospital militar.

La “máquina de la muerte cerebral”, según el documental, se utilizó para causar la muerte cerebral sin afectar a otros órganos, lo que constituye una condición óptima para el trasplante de órganos.

Wang Lijun, inventor de la máquina de muerte cerebral, en marzo de 2011. (Feng Li/Getty Images)
Wang Lijun, inventor de la máquina de muerte cerebral, en marzo de 2011. (Feng Li/Getty Images)

La solicitud de patente de Wang Lijun dice que los sujetos de los experimentos eran todos varones, de 26 a 38 años de edad, y que los experimentos se realizaron en las cabezas de 12 cadáveres.

“Uno no puede evitar preguntarse: ¿cómo pueden probar si la máquina funciona o no si los experimentos se realizaron en cabezas de cadáveres? Dudo seriamente que no se haya realizado en seres humanos vivos, tal como sus miles de otros experimentos”, dijo Wang Zhiyuan. “Y lo más importante, ¿por qué necesitarían una máquina así?”.

Un artículo del New York Times de junio de 2016 informó que el Dr. Ren Xiaoping de la Universidad Médica de Harbin estaba planeando un trasplante de cuerpo completo.

El informe decía: “El Dr. Ren experimentó con trasplantes de cabeza en ratones, pero vivieron solo un día. Dijo que también había empezado a practicar con cadáveres humanos, pero se negó a dar detalles”.

Wang Zhiyuan dijo que también sospecha seriamente que se han utilizado seres humanos vivos para hacer estos experimentos, de lo contrario, ¿cómo podrían saber si el cerebro humano trabajaría con el cuerpo de otra persona?

Radio Free Asia informó que el equipo de He Jiankui les dijo a los padres durante el experimento que si algo salía mal en el proceso, ellos “se encargarían” de los bebés “defectuosos”.

“¿Si estoy sorprendido por la acción loca de He? En absoluto, ya que la naturaleza del Partido Comunista Chino es exactamente así. No hay nada que no estén dispuestos a hacer”, dijo Wang Zhiyuan.

Según un artículo en Mingjing News de Cheng Huiyong, un sitio web de noticias participativas de China continental, más del 20 por ciento de los internautas chinos que participaron en las discusiones en línea sobre los bebés modificados genéticamente por He, dijeron que la investigación tenía un gran valor y que no debía ser criticada ni condenada.

Algunos incluso afirmaron que la tecnología genética debería utilizarse en China para crear seres humanos más inteligentes, más sanos, más longevos, más poderosos y más bellos, y para lograr un desarrollo hiperrápido en economía, ciencia y tecnología, de modo que China pueda superar a todos los demás pueblos del mundo en todos los campos.

Algunos también creían, reportó Mingjing, que si los seres humanos nacidos naturalmente son reemplazados por seres humanos mejores, modificados genéticamente, eso sería un progreso hecho por los humanos, y que no habría nada malo en ello.

La ciudad de Shenzhen, ¿una coincidencia?

En octubre, La Gran Época informó sobre el contenido de un documento interno filtrado del gobierno chino, una propuesta de 12 páginas titulada “Una guerra no declarada: El cambio del paisaje del mundo será más rápido y dramático de lo que esperábamos”.

Una captura de pantalla del documento interno filtrado, firmado personalmente por Wu Sikang, director del Centro de Desarrollo e Investigación de la ciudad de Shenzhen, y dirigido a Wang Weizhong, secretario del Partido Comunista de la ciudad de Shenzhen, con los comentarios e instrucciones de Wang Weizhong pidiendo a otros líderes de la ciudad que lean este archivo. (Captura de pantalla/Oficina de Investigación de Políticas del Gobierno Popular de Shenzhen)
Una captura de pantalla del documento interno filtrado, firmado personalmente por Wu Sikang, director del Centro de Desarrollo e Investigación de la ciudad de Shenzhen, y dirigido a Wang Weizhong, secretario del Partido Comunista de la ciudad de Shenzhen, con los comentarios e instrucciones de Wang Weizhong pidiendo a otros líderes de la ciudad que lean este archivo. (Captura de pantalla/Oficina de Investigación de Políticas del Gobierno Popular de Shenzhen)

El documento fue redactado por Wu Sikang, director del Centro de Desarrollo e Investigación de la ciudad de Shenzhen, el 29 de septiembre, e insta al gobierno provincial a comprender que la administración Trump aumentaría rápidamente la capacidad de Estados Unidos para prevenir el robo de tecnología estadounidense, cambiando la base del crecimiento económico de China. Wu intentó dar consejo sobre cómo tratar con esta nueva situación.

La quinta de las muchas recomendaciones del documento es “aprovechar las oportunidades que ofrecen las diferencias entre los sistemas jurídicos e institucionales de China y Estados Unidos y acelerar el desarrollo de nuevos tipos de industrias y empresas”.

“El desarrollo de nuevas tecnologías, en áreas como la biomédica, está estrechamente relacionado con la reglamentación y las normas. Podemos designar zonas especiales como áreas experimentales, y adoptar políticas especiales en estas áreas para apoyar, servir y regular estas industrias a fin de acelerar el desarrollo de nuevas tecnologías y nuevos tipos de negocios”, dice el documento.

Al comentar el documento filtrado, el analista económico Qin Peng le dijo a La Gran Época en octubre que aunque la posición del régimen comunista chino en el archivo filtrado no difiere de su política de larga data de robar y ganar por todos los medios posibles, se sintió particularmente impresionado por la quinta recomendación.

Qin dijo que la mención de las diferencias entre los sistemas legales e institucionales de Estados Unidos y China, en relación con los productos biomédicos, podría significar que el régimen comunista está listo para utilizar al pueblo chino para pruebas médicas que no están permitidas por las leyes y regulaciones de Estados Unidos.

Cuando se anunciaron las noticias sobre los bebés modificados genéticamente por He, Qin se dio cuenta inmediatamente de que He y su equipo tienen su sede en la ciudad de Shenzhen, donde se redactó el documento filtrado y quizás donde se adoptaron sus recomendaciones.

Y sin duda alguna, dijo Qin, aunque el experimento de He habría estado prohibido en Estados Unidos y en gran parte de Europa, podría tener rienda suelta en una ciudad donde las autoridades consideran que “las diferencias entre los sistemas legales e institucionales de China y Estados Unidos” son su ventaja competitiva.

A través de La Gran Época.

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Bebés modificados genéticamente en China revelan la actitud del régimen hacia la vida
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Categorías: China

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