Según observadores de China, a pesar de que ha emergido una nueva generación de talentosos periodistas y de la radical transformación de la era digital, los medios de comunicación masivos están todavía controlados y censurados firmemente por el régimen chino. El periodismo de investigación, el tipo de informe que a menudo se considera la sangre de una democracia sana y de una sociedad abierta, aún es una tarea de extremo riesgo en China, una tarea que se necesita con desesperación pero que es practicada por pocos.

“La verdad que la política dominante sobre la prensa en China desde la era de Mao ha permanecido constante”, dijo Maria Repnikova, una profesora asistente de comunicación global en la Universidad del Estado de Georgia. “La idea de que los medios de comunicación deben servir a los intereses del partido, realmente no ha cambiado”.

En un evento en el Centro para Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS) el 29 de enero, Repnikova comenzó diciendo que su presentación desilusionaría seguramente a quien esperase oír sobre cambios positivos o sobre una apertura de la prensa china. El régimen del Partido Comunista Chino se ha adaptado constantemente y ha ajustado sus mecanismos de persuasión y propaganda para mantenerse al ritmo de los últimos avances en tecnología y el mercado, dice Repnikova.

De forma similar a otros países del mundo, los tradicionales medios impresos en China han sido testigos de un fuerte declive en años recientes debido a la digitalización. Los lectores se han mudado a las plataformas de internet y las redes sociales. Sin embargo, según Repnikova, el régimen actuó con rapidez y subsidió y estableció el control sobre la nueva plataforma y las aplicaciones (apps) de medios de comunicación.

Como resultado, la transformación radical de los medios en la era de la Internet ha contribuido poco o nada a una apertura o “liberación” de la prensa en China. Mediante su dominante control sobre los medios digitales, el régimen chino continúa intensificando y centralizando la censura, diseminando propaganda e infundiendo coerción de la ideología del partido en las mentes del pueblo chino.

Otros observadores del ambiente de los medios de comunicación de China han registrado una imagen igualmente pesimista. Sarah Cook, analista en Freedom House, escribió recientemente en China Media Bulletin que las directivas de censura filtradas en el año 2017 ilustran cómo los censores del régimen intentan expandir su control más allá de los medios tradicionales, sitios webs y portales de noticias, alcanzando aplicaciones de noticias para móviles y otros medios de diseminación.

Según la investigación de Sarah Cook, incluso la circulación de la prensa estatal se bloquea a veces cuando el régimen chino quiere reducir la visibilidad al público de ciertos temas.

Periodistas chinos trabajan durante la tercera sesión del 12 Congreso Nacional del Pueblo fuera del Gran Salón del Pueblo en Beijing, el 9 de marzo de 2015. (Fred Dufour R/AFP/Getty Images)

China está en el puesto 76 de 180 países en el “Índice Mundial de Libertad de Prensa” 2017, publicado por Reporteros sin Fronteras. Grupos de control han documentado numerosos casos de periodistas chinos, bloggers y personalidades de las redes sociales que han sido censurados rutinariamente, bloqueados e incluso arrestados por las autoridades cada vez que cruzan la línea que traza la política del régimen chino.

Repnikova también señala que el periodismo de investigación, una práctica que es valorada en la prensa occidental y que se suele considerar la columna vertebral de la profesión, solo existe en reductos selectos en China, aunque no está “muerta por completo”.

Los periodistas en China, según Repnikova, generalmente son forzados a una “colaboración fluida” con el partido y solo investigan funcionarios que ya están bajo investigación y están por caer del poder. “Así que en vez de que [los periodistas chinos] sean los primeros en obtener la historia, el dato, son los que ayudan a expandir el dato”.

En respuesta a una pregunta formulada por un ex periodista en China, Rapnikova dijo que en lo profundo de sus corazones hay de hecho un número de periodistas chinos que quieren hacer periodismo para servir al interés del público y que no quieren compartir la visión del régimen de “ayudar al Estado”, pero aún así cuando “empujan los límites” terminan quedándose dentro de los límites impuesto por los censuradores.

“[Hacen eso] no porque necesariamente crean o apoyen por completo la colaboración [con el gobierno]”, dice Repnikova, “sino porque es una decisión pragmática que hacen para sobrevivir en el sistema”.

La censura del régimen chino no se limita a los periodistas chinos y la prensa. Los periodistas extranjeros en China también han sido testigos de las condiciones de trabajo cada vez más deterioradas, ya que muchos han reportado golpizas, detenciones y acosos el año pasado, según indica un informe del Club de Corresponsales Extranjero de China (FCCC).

A través de La Gran Época.

La nueva generación de periodistas en China enfrenta la misma censura, a pesar de las nuevas tecnologías
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Categorías: China

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