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La noche era tan sofocante que la policía tuvo que abrir las puertas del cuarto de interrogatorios para que entrara algo de aire.

Así fue que Zhang Hongyu pudo finalmente ver brevemente a su madre, Xiu Jinqiu, en el cuarto opuesto al de ella. La policía había estado interrogándolas implacablemente durante horas.

Zhang pudo ver que su madre estaba esposada a una silla de hierro con grilletes y esposas, y sus pies y sus piernas estaban hinchados.

Más tarde, un joven oficial pisoteó los pies de Xiu. Sus uñas se pusieron negras y azules.

Ya no sabía cuántas veces había repetido las mismas palabras, pero Xiu insistía en mirar al oficial a los ojos y decirle con una voz débil pero calma y firme:

“Falun Dafa es bueno”.

Zhang y Xiu estaban detenidas por practicar Falun Dafa, también conocido como Falun Gong, una disciplina espiritual tradicional de China que consiste en enseñanzas morales, meditación y ejercicios del estilo qigong. Quienes practican Falun Dafa se rigen bajo los principios de verdad, benevolencia y tolerancia, y buscan ser mejores personas en la sociedad. 

La práctica se hizo muy popular en China en los años 90, y para 1999 tenía entre 70 y 100 millones de seguidores, de acuerdo a estimaciones oficiales.

Pero a pesar de su naturaleza pacífica y sin aspiraciones políticas, Falun Dafa y su filosofía moral comenzaron a ser percibidos como una competencia ideológica para algunos líderes del régimen comunista chino. 

En julio de 1999, el entonces cabecilla del Partido Comunista Chino, Jiang Zemin, lanzó una campaña nacional para “erradicar” a Falun Dafa. Su orden fue arruinar su reputación, cortar sus ingresos financieros y destruirlos físicamente.

Desde entonces, cientos de miles de practicantes de Falun Dafa han sido arrestados, detenidos y torturados en prisiones, campos de trabajo forzado y centros de detención, de acuerdo con el Centro de Información de Falun Dafa, la oficina de prensa del grupo.

Una práctica enseñada por su abuelo 

La familia de Zhang comenzó a practicar Falun Dafa en 1998, cuando fueron testigos de los enormes beneficios para la salud que le brindó al abuelo, quien recuperó su salud a los tres meses de comenzar a practicar, después de sufrir un linfoma en estadio avanzado.

Los tiempos de paz y felicidad no duraron mucho para la familia. En el año 2000, el padre de Zhang fue arrestado y detenido por protestar por la persecución en la Plaza Tiananmen de Beijing.

En 2007, Xiu pasó un año en el nefasto campo de trabajo forzado de Masanjia, donde fue torturada y desarrolló diabetes, cetoacidosis y hemangiomas hepáticos.

El último arresto de Xiu, cuando la policía se la llevó a ella y a su hija, ocurrió en septiembre de 2013. La familia fue liberada debido a las graves condiciones de salud de Xiu.

Menos de tres meses después, el 28 de noviembre, su mamá murió. Tenía 51 años.

Zhang Hongyu y sus padres en una foto familiar en China. (Cortesía Zhang Hongyu)

“Ella solía saltar de un lado a otro todo el tiempo, como un pajarito. […] Me es difícil imaginar que una persona tan llena de vida y energía pudiera fallecer así, tan repentinamente”, dijo Zhang, que ahora tiene 31 años de edad.

“Pero esta es la realidad de la persecución [a Falun Dafa]”.

La policía siguió acosando a Zhang y a su padre, Zhang Ming, luego de la muerte de su madre. A pesar de sus sufrimientos, Zhang y su padre continuaron contando a los chinos la verdad sobre la persecución a Falun Dafa.

En 2014, Zhang salió de China y logró llegar a Estados Unidos, con la esperanza de poder exponer ante la comunidad internacional la persecución que ha sufrido su familia. Ella se dedica a generar conciencia para que algún día, los tormentos que millones de familias como la suya continúan sufriendo, lleguen a su fin.

Zhang Hongyu pide el fin de la persecución a Falun Dafa en China, en un acto en Flushing, Nueva York, el 22 de abril de 2018. (Larry Dye/La Gran Época)

Encarcelado nuevamente

Pero recientemente, Zhang recibió una fatídica llamada telefónica, que le dijo que su anciano padre corría peligro en China.

En la noche del 29 de junio de este año, en la ciudad de Dandong, provincia de Liaoning, varios oficiales de policía detuvieron el automóvil de Zhang Ming con la excusa de verificar si estaba conduciendo borracho. Lo arrestaron junto con otro practicante de Falun Dafa, Li Quanchen, al encontrar en el auto material con información sobre la persecución a Falun Dafa.

Lo que se sospecha es que la policía había estado siguiendo a Zhang Ming con la intención de arrestarlo.

Lo detuvieron en el Centro de Detención de Kuandian, un sitio tan remoto y escondido que si se busca su ubicación en Internet, no hay resultados. El abogado de Zhang Ming reveló que actualmente se encuentra en una condición crítica, con una presión sanguínea mayor a 200 y palpitaciones.

Con el vivo recuerdo de su madre sucumbiendo a la tortura hace cinco años, Zhang Hongyu está extremadamente preocupada por la seguridad de su padre.

“Él está constantemente en peligro de ser torturado o incluso de que sus órganos sean extirpados a la fuerza, al igual que los otros practicantes de Falun Dafa detenidos”, dijo Zhang en referencia a las revelaciones de investigadores independientes que hallaron que un enorme número de practicantes de Falun Gong habrían sido asesinados en el proceso de sustraer sus órganos, los que son vendidos por sumas exorbitantes en la industria del trasplante en China, gestionada por el Estado.

“Sus vidas están en peligro en todo momento”.

Ahora está haciendo todo lo posible para rescatar a su padre.

Zhang Hongyu en un acto en conmemoración del 19 aniversario del comienzo de la persecución a Falun Dafa en China, frente al consulado chino en Nueva York, el 16 de julio de 2018. (Larry Dye/La Gran Época)

Zhang insta con urgencia a los miembros del Congreso de EE. UU. a presionar a las autoridades chinas para que liberen a su padre y a los otros practicantes de Falun Dafa en China.

“Mientras el Partido Comunista Chino no haya liberado a mi padre, ni cese la persecución a Falun Dafa, yo no dejaré de exponer sus crímenes ante la comunidad internacional”, dio Zhang en una protesta pacífica realizada el 16 de julio frente al Consulado chino de Nueva York.

Para ella es muy difícil obtener información sobre el estado de su padre. Pero mantiene la esperanza recordando estas palabras que su padre le dijo antes de ser arrestado: “Aunque las cosas parecen difíciles, un día nos volveremos a encontrar”.

A través de La Gran Época

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Categorías: China

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