Zhong Jinhua, un ex juez chino y exitoso abogado, se volvió de pronto enemigo del Estado.

“Si la prohibición a los partidos políticos y los límites a la prensa no se quitan en cinco años… la gente e intelectuales no lo tolerarán”, escribió en su microblog en Sina Weibo. “Seré el primero en anunciar mi renuncia al Partido Comunista Chino, y ¡organizar a partidos políticos democráticos para derrocar la dictadura!”

Los seguidores de Zhong en Weibo compartieron el comentario miles de veces en cuestión de horas y recibió una avalancha de elogios antes que fuera purgado.

Zhong Jinhua, ex juez y abogado en China, en Manhattan el 12 de abril de 2016. Antes de llegar a Estados Unidos en agosto de 2015, Zhong fue juez por una década y un abogado que tomaba casos civiles por muchos años, hasta que fue forzado al exilio. (Benjamin Chasteen/Epoch Times)

Los mecanismos de control y supresión del partido entraron en acción inmediatamente. Los agentes de seguridad comenzaron a llamar a su teléfono, se le ordenó volver a Shanghai y la cabeza de su firma legal comenzó a pensar en formas de despedirlo. Al final, pudo conservar su trabajo, pero el daño ya estaba hecho: Zhong era ahora un “elemento anti partido”.

Zhong Jinhua, un juez que se hizo abogado y luego activista, llegó relativamente tarde al “weiquan”, o movimiento de defensa de derechos en China, cuando comenzó su activismo mas intenso. Pero la historia de su trabajo legal en ambos lados del tribunal, y cómo el partido le pegó duro y lo forzó al exilio, nos brinda una mirada al frente de batalla que se libra entre los chinos que quieren sostener el gobierno de la ley y los esfuerzos del régimen por aplastarlos.

‘La justicia está en mis genes’

Si China hiciera negocios con el mundo, razonaba a principios de los 80 el ex patriarca del partido Deng Xiaoping, el régimen necesitaría un sistema legal que diera confianza a los inversores extranjeros. Las escuelas de derecho comenzaron a tomar jóvenes chinos dispuestos y produjeron miles de nuevos abogados y jueces por año.

En 1990, Zhong de 20 años comenzó su entrenamiento legal en la Universidad de Minzu de China en Beijing. Se graduó en 1994 y encontró un trabajo como empleado en la división de juicios criminales de la Corte Intermedia del Pueblo de Wenzhou, en la provincia costera de Zhejiang. Pronto fue nombrado magistrado superior, un puesto que mantuvo hasta julio de 2008.

Zhong Jinhua, ex juez en la ciudad de Wenzhou, en su túnica judicial. (Cortesía de Zhong Jinhua)

“La justicia está en mis genes”, dijo Zhong en una entrevista reciente con La Gran Época en Nueva York. Pero comenzó a serle cada vez más difícil ser un juez limpio —a menudo recibía regalos o cigarros o vinos caros, que regresaba de inmediato— y llevar a casa un sueldo adecuado para la familia.

“Prácticamente todos los funcionarios del gobierno recibirán coima en algún punto de su carrera”, dijo Zhong. “Los corruptos e irresponsables abusan de su posición”. Zhong dice que nunca lo hizo, explicando en cambio a las partes que sus decisiones eran basadas sólo en el mérito.

Luego de unirse a la rama de Shanghai de la firma legal Yingke, la segunda mas grande de China, sintió que finalmente podría expresarse libremente, especialmente sobre cuestiones de justicia.

La primera chispa llegó con el caso Beihai en Guangxi en el sur de China a fines de 2011, cuando los abogados que defendían cinco personas acusados de asesinato (sobre lo cual los abogados dijeron que había evidencia insuficiente) fueron ellos mismos procesados y detenidos por las autoridades. El caso resumió la esencia de la política y la ley en China. Zhong dice: “Los casos criminales se vuelven casos políticos cuando atraen mucha atención”.

Zhong Xinhua (atrás, centro), un ex juez y abogado en China con otros abogados de derechos humanos que apoyaron el caso Beihai a fines de 2011. Los abogados defendieron a cinco personas acusadas de asesinato en la ciudad costera de Beihai. Fueron procesados y detenidos por las autoridades chinas. (Cortesía de Zhong Jinhua)

Zhong siguió con gusto casos de derechos humanos desde 2009 y se desilusionó cada vez más con las injusticias perpetradas bajo el gobierno comunista, frustrado con la imposibilidad del partido de reformarse a sí mismo. Reflexionando sobre el caso Beihai y otras injusticias, Zhong sintió surgir infelicidad y enojo. En un momento de inflexión, anunció su deseo de renunciar al partido en la víspera del año 2012.

Controlando un ‘elemento anti partido’

Cuando Zhong escribió aquella publicación en Weibo, ahí comenzó realmente su educación en las sensibilidades políticas del partido comunista.

En ese momento, estaba en Mongolia Interior, y en cuestión de horas comenzó a recibir llamadas desesperadas del departamento de seguridad nacional en Shanghai, el buró de justicia de Shanghai y de su propia firma legal. Se le dijo que regresara inmediatamente. Temiendo que lo detuvieran, se metió en un avión a su natal Wenzhou, donde sostuvo bajo perfil por una semana, alquilando cuartos de hotel usando identificación prestada por sus amigos. Sólo regresó a Shanghai cuando estuvo seguro que no sería arrestado.

El primer invitado que tuvo que atender en el salón de conferencias de la firma fue el secretario del partido del Buró de Justicia del distrito Zhabei de Shanghai, quien llevó un séquito de matones del partido. “Abogado Zhong, hoy represento el Buró de Justicia de Zhabei Shanghai de la Organización del partido”, anunció el hombre en una voz lenta y fuerte, recuerda Zhong. “Actuaban serios y formales, entonces para romper la tensión, hacía chistes y los hacia relajarse”.

El intento de Zhong por hacer las cosas más relajadas no cambió la seriedad del asunto. Se le dijo que a menos que firmara una confesión y disculpa, sería visto como un “elemento anti partido” y enfrentaría “graves consecuencias”. Se le bombardeó con preguntas sobre quién lo “había instigado para escribir la anota y si había alguna “fuerza exterior” detrás de escena.

En una sesión de interrogación más tarde, la cúpula parecía particularmente interesada sobre que, en cuestión de horas, su exabrupto en Weibo había sido informado por la Televisión New Tang Dinasty, una televisora de Nueva York en idioma chino. NTD es parte del mismo grupo de medios que este periódico.

Zhong escapó del encuentro sin hacer concesiones, pero estaba ahora bajo estricta vigilancia. A su amigo en la firma, el vice de su unidad del partido, lo convirtieron en su guardaespaldas, responsable de vigilar sus reuniones y actividades en internet, y recordarle constantemente cada vez que publicaba en Weibo o WeChat.

Durante meses se le pidió insistentemente que abandonara la firma debido a los problemas que estaba atrayendo. Incluso muchos de sus colegas que habían evitado antes su inminente despido ahora lo exhortaban que se fuera. “Vuélvete a Wenzhou”, recuerda Zhong que le decían. “Ya no hay lugar para ti en Shanghai”.

Zhong no se fue del pueblo, pero sí renunció, un buen arreglo luego de una extorsión negociada con la firma, que planeaba efectivamente inhabilitar su práctica. Se le permitió conservar su licencia de abogado siempre y cuando se fuera.

Ese tiempo se caracterizó por una vigilancia estricta, rutinarios ataques informáticos, monitoreo explícito de guardias de seguridad en su propio edificio de departamentos, visitas invasoras de inspectores de “residencia de hogares”, y encuentros fortuitos con mujeres oficiales en el Comité Vecinal, los cuidadores de la cuadra de China.

Tres mujeres que dicen ser del Comité Vecinal del área donde Zhong Xinhua visita su casa para una inspección de la casa no pautada en Shanghai, diciembre de 2015. (Cortesía de Zhong Jinhua)

En los dos años siguientes, Zhong trabajó bajo estresante vigilancia y la carga psicológica de no poder realizar trabajo de derechos humanos. Su nueva firma de abogados, Jingheng,tenía una prohibición instruida directamente por funcionarios de la justicia tomar casos “delicados”.

Por dos años, Zhong trabajó con asuntos criminales y comerciales simples. En una ocasión defendió con éxito a una joven mujer acusada falsamente de transportar drogas. La vigilancia disminuyó de a poco.

“Pero no lo pude soportar” dice. “Sentía que necesitaba preocuparme e involucrarme en resolver casos de injusticia en la sociedad”.

Agregó que su reacción era simplemente actuar contra la injusticia. “Cuando a la gente se la trata injustamente, es natural querer ayudar. Es así de simple”.

Zhong estaba por comenzar su propia firma en 2014 para volver a ganar autonomía en el tipo de casos legales que podía hacer, cuando recibió una oportuna oferta para ser socio de la Oficina de Leyes Ganus en Shanghai.

“No hicieron una búsqueda de prontuario exhaustiva”, dijo Zhong con una sonrisa. “Así que me dejaron tomar casos sobre derechos humanos”.

‘Defendiendo derechos’

Zhong Jinhua llegó tarde a la escena de derechos humanos, por eso se perdió de algunos de los eventos claves mientras rechazaba sobornos.

Entre estos están el escándalo nacional que causó el abuso y muerte del obrero Sun Zhigang en 2003. Tres intelectuales del derecho, Teng Biao, Xu Zhiyong, y Yu Jiang, escribieron una petición legal a la falsa legislatura para cambiar el sistema de custodia y repatriación (un medio de detención arbitraria usada por la policía) y aunque no recibieron respuesta oficial a su pedido, el sistema abusivo fue abolido.

Zhong también se perdió el gran revuelo que Gao Zhisheng, un abogado de derechos, creó en 2005 y 2006, cuando rompió el tabú del partido al brindar ayuda legal a practicantes de Falun Gong, una disciplina espiritual perseguida. En tres cartas abiertas a los líderes del partido, Gao pidió al régimen acabar con la supresión a Falun Gong, y más tarde anunció públicamente su renuncia al Partido Comunista. Fue secuestrado en 2006, gravemente torturado en al menos tres ocasiones y ha estado la mayor parte de la última década en alguna clase de detención.

Gao Zhixheng. Foto de archivo. (VERNA YU/AFP/Getty Images)

Pero cuando Weibo, la versión china de Twitter, llegó en 2009, Zhong Jinhua encontró una forma de enterarse de los abusos al derecho por todo el país y conectarse con los defensores de la justicia, en todo momento.

Zhong dijo que poder conectarse con la comunidad weiquan (la defensa de los derechos) fue la “influencia mas importante” que luego lo convertiría en un abogado de derechos humanos. “Todos estaban haciendo cosas rectas, así que decidí unírmeles”.

“Las redes sociales tienen un gran efecto en los abogados de derechos y en la posibilidad de conectarse unos con otros. Todos los abogados mas activos se conocen y estaban conectados con WeChat”, dice Teng Biao, un abogado de derechos humanos ahora en el exilio, también un invitado visitante en el Instituto de Leyes EE. UU-Asia en la Universidad de Nueva York (NYU).

Teng Biao, un abogado chino de derechos humanos y cofundador de la iniciativa Constitución Abierta en una audiencia en la Comisión Congresional-Ejecutiva sobre China en Capitol Hill en Washington, D.C., el 18 de septiembre de 2015. (Nicholas Kamm/AFP/Getty Images)

En una conversación telefónica con La Gran Época, Teng agregó: “Weibo, una plataforma mayor, fue una forma para que otros abogados con el mismo pensar supieran lo que estamos haciendo y expresen su apoyo. Realmente nos permitió tener una audiencia”.

Según una entrevista que Teng le dio a New York Review of Books en 2014, había de 20 a 30 abogados del movimiento weiquan cuando éste comenzó en 2003. En 2014, había 200 abogados de derechos humanos muy activos y entre 600 y 700 que defenderían casos de derechos humanos.

El concepto principal del activismo en la defensa de los derechos es establecer un gobierno de la ley en China. El partido no se sujeta a la constitución china y frecuentemente opera fuera de la ley.

Para forzar al partido a rendir cuentas bajo sus propias leyes, los abogados y activistas de defensa de derechos usan la carta de la ley china para defender los derechos de los ciudadanos chinos. En un país regido por la ley, esta es la base del trabajo legal. Sin embargo en China, intentar aplicar la ley en áreas que han sido declaradas políticas (principalmente las que involucran los derechos humanos) se considera altamente subversivo, porque socava el monopolio del poder del régimen.

Desde el incidente con Sun Zhigang en 2003, los abogados weiquan han desafiado al régimen en varios frentes. Entre otros asuntos, tomaron casos con activistas por la democracia, la persecución política, la persecución religiosa, la política de hijo único, la libertad de expresión, desalojos forzados, seguridad alimenticia, brutalidad policial, reeducación por el sistema de trabajo y condenas equivocadas.

Involucrándose

En Ganus, su tercera firma legal, Zhong finalmente tuvo la oportunidad de poner manos a la obra.

“Cuando los abogados son arrestados sin una buena razón, me pongo muy furioso”, dijo. Así que cuando Zhang Keke fue arrastrada fuera de la corte en el medio de su declaración en diciembre de 2014, Zhong entró en acción. Zhong y el abogado de Shandong, Feng Yanqiang le hicieron frente a la nieve en la provincia de Jilin en el noreste de China donde sucedió el incidente y elevaron quejas formales contra el buró de seguridad pública, la corte local y la asociación de abogados.

(der-izq) Zhong Jinhua, ex juez y abogado en China con el abogado Zhang Keke fuera del centro de detención en la ciudad Liaoyuan, provincia de Jilin, en diciembre de 2014. Zhang fue arrastrado fuera de la corte mientras defendía un practicante de Falun Gong que había sido abusado en ese centro de detención. (Cortesía de Zhong Jinhua)

El caso era muy delicado en China porque Zhang estaba defendiendo a los practicantes de Falun Gong. Mientras Zhang estaba haciendo la defensa en la corte, el juez dio la señal a miembros del buró de seguridad nacional que se presentaran y que arrastraran al abogado fuera de la corte.

El departamento de prosecución local aceptó la queja pero la desestimó sobre la base de que Zhong y Feng no tenían suficiente evidencia para demandar. “Son todos una banda” dijo Zhong.

Desde la nevada noreste, Zhong viajó a Shenzhen en la provincia subtropical de Guangdong para ayudar a los abogados de derechos Fan Biaowen. Fan representó a abogados laborales, activistas de la Plaza de Tiananmen y cristianos perseguidos. Las autoridades de Shenzhen estaban presionando a la firma legal de Fan para que le cancelaran el contrato, y parecía haber una conspiración para asegurarse que no trabajara nunca más en el derecho en Shenzhen.

Fan Biaowen (centro, traje azul) sostien un cartel que dice “Quiero un trabajo” en Shenzhen, China, en diciembre de 2014. Zhong Jinhua (6to derecha) y una docena de otros abogados que se encontraron con Fan para mostrar apoyo luego que autoridades locales presionaron a su firma para que lo despida. (Cortesía de Zhong Jinhua)

Una semana de entrevistas le dejaron claro a Zhong que las autoridades locales del partido estaban detrás, usando medios extralegales para impedir que el abogado representara clientes que habían sido designados, también mediante procesos extralegales, políticamente delicados.

Las autoridades judiciales de Shanghai estaban furiosas de que Zhong había vuelto a los casos “delicados”. Les advirtieron que “prestara atención al impacto de sus acciones” o que habría “graves consecuencias”. El director y socios de Ganus fueron acosados también.

Perseguido y una nueva casa

Zhong ignoró las amenazas hasta que el régimen chino lanzó una persecución masiva sobre los abogados de derechos por todo el país en julio de 2015.

Los abogados de defensa de los derechos son como el Hombre Tanque pero con un diploma de abogado. Se ponen directamente frente al camino del supresión del régimen, armados solo con su coraje y sus principios.

Abogados prominentes de derecho como Li Heping, Teng Biao, Tang Jitian, y el abogado ciego, autodidacta Chen Guangcheng se alzaron por aquellos proscritos por el partido, y también fueron arrollados sin piedad por el aparato de seguridad del partido.

Por defender a los cristianos, Li Heping fue secuestrado, desnudado, golpeado y electrocutado con bastones eléctricos en un centro de detención en 2007. En 2011, funcionarios de seguridad del estado también encapucharon a Teng Biao, lo golpearon, y lo esposaron por 24 horas al día por 36 días durante una detención que duró 70 días.

A Li Heping le cubrieron la cabeza con una bolsa negra, lo desnudaron, lo golpearon y le aplicaron descargas eléctricas mientras estuvo detenido en 2007, por defender a cristianos. En 2011, oficiales de la seguridad estatal también encapucharon a Teng Biao, lo golpearon y lo hicieron usar esposas las 24 horas durante 36 de los 70 días que estuvo detenido.

Tang Titian y otros tres abogados estaban investigando un centro de detención extralegal usado para encarcelar y torturar a practicantes de Falun Gong en la región noreste de Jiansanjiang en 2014 cuando fueron ellos mismos arrestados y sujetos a tortura cuasi medieval. La policía ató a Tang una vez a una silla de hierro y lo golpeó en la cabeza con una botella de plástico hasta que casi perdió la conciencia. En otra ocasión, lo encapucharon y esposaron sus brazos detrás de la espalda, lo suspendieron por las muñecas y lo golpearon a puñetazos.

Abogado de derechos humanos chino Tang Jitian en Beijing el 29 de abril de 2010. (OLLI GEIBEL/AFP/Getty Images)

Ni siquiera los discapacitados están a salvo. En 2011, unos 80 hombres forzaron su entrada en la casa de Chen Guangcheng, un defensor de los derechos de las mujeres y víctimas de la campaña del régimen de único hijo. Asaltaron y torturaron al abogado ciego y a su esposa por dos horas.

(der-izq) Zhong Jinhua con el activista ciego de derechos humanos Chen Guangcheng en un foro sobre China en Washington D.C. el 5 de noviembre de 2015. (Cortesía de Zhong Jinhua)

Sin embargo, la represión de 2015 fue la acción mejor planeada de las fuerzas de seguridad del partido para eliminar la creciente cantidad de defensores de los derechos. Cientos de arrestos coordinados por la noche por todo el país.

Unos 250 abogados y activistas por los derechos fueron blanco de la represión hasta la fecha, y 17 fueron formalmente arrestados, según Amnistía Internacional.

Activistas de Hong Kong piden la liberación de los abogados encarcelados en China continental fuera de la Oficina de Liason en Hong Kong el 9 de octubre de 2015. (Philippe Lopez/AFP/Getty Images)

Temiendo que él también fuera detenido, Zhong, desesperado, anunció en WeChat que respondería con fuerza a cualquier intento de irrupción a su hogar. Al final solo se le llamó y se le dijo que se quedara callado.

Temiendo por su familia, su esposa y dos jóvenes niños, Zhong hizo planes para viajar a EE.UU. En el aeropuerto de Shanghai, mientras estaban por partir para Dallas, lo retuvieron una docena de agentes de seguridad pública por casi tres horas y le permitieron abordar el avión justo cuando estaba por partir.

Zhong ahora vive en New Jersey con su esposa, una hija de 9 años y un hijo de 2 años. Se le ofreció un puesto por un año como visitante en la Universidad de Nueva York, NYU, facilitado por Jerome A. Cohen, el director del Instituto de Leyes Asia-EE. UU. y profesor de leyes en esa universidad.

La familia Zhong. (Cortesía de Zhong Jinhua)

“Queremos traer una mezcla de gente de diferentes orígenes”, dijo Cohen luego de un almuerzo en NYU. “Zhong Jinhua es un abogado inteligente”.

Al presente, el movimiento weiquan en China esta “muy mal herido” por el arresto y cuestionamiento de cientos de abogados de derechos, dijo Cohen.

Jerome A. Cohen, profesor en la Escuela de Leyes de la Universidad de Nueva York en una conferencia de prensa en Taipei el 24 de junio de 2013. (Mandy Cheng/AFP/Getty Images)

“Es muy malo para la reputación de China en el mundo, y es muy malo para los abogados de derechos humanos en China y sus clientes”, agregó. “No son tiempos felices”.

A través de La Gran Época.

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Categorías:China

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