Los monjes kung fu del Templo Shaolín son famosos ascetas, conocidos en todo el mundo y retratados en incontables películas y programas de televisión.

Pero bajo el Partido Comunista Chino (PCCh), ya no queda más que la cáscara del histórico templo. Ya no es más un lugar para la meditación espiritual sino un imperio del comercio. Se han establecido varias compañías: una de cine y televisión, una academia de pintura, una casa editorial y un grupo de artistas, entre otros.

Shaolín alquila el espacio como lugar para realizar eventos, inclusive se hizo allí un concurso de belleza “bikini fashion” en el verano de 2009. Ese año, el templo también intentó cotizar en el mercado de valores. Ciertamente, no se podría ejemplificar mejor la idea de “venderse”.

Esta flagrante comercialización de la religión ha tenido el apoyo del régimen chino durante décadas. En la era de la Revolución Cultural, el líder del PCCh, Mao Zedong se cargó contra las “viejas ideas, cultura, costumbres y hábitos”, comandando la destrucción de incontables sitios históricos, templos, monasterios y lugares de relevancia cultural en todo el país. Pero con la apertura de la economía china, las autoridades locales han hecho dinero del lucrativo potencial que tiene el creciente interés de la gente en los templos budistas y monasterios taoístas. Para empujar a las economías locales, se reconstruyeron estructuras destruidas, transformándolas en sitios turísticos.

Pero ya no son lugares de adoración. Como muchos fenómenos en la cada vez más materialista sociedad china, la única motivación se ha vuelto hacer dinero. Desde ofrecer parques con vista escénica para atraer turistas hasta vender estatuas de dioses a gente que busca bendiciones para estar segura.

Recientemente, el PCCh ha incluso reconocido que esta explícita comercialización queda mal vista y les ha pedido a las organizaciones religiosas que atenúen estas acciones. El 23 de noviembre, 12 departamentos dentro de las autoridades centrales del partido, entre las que estaban el Departamento de Propaganda, el Frente Unido, la Administración de Ciberespacio y la Administración Nacional de Turismo, publicaron reglas que prohíben a las organizaciones budistas y taoístas operar como corporaciones. Se les prohíbe tener capital para hacer negocios, inversiones personales o contratos, como también la venta de costosas entradas para ingresar a las premisas del templo o realizar ventas como por ejemplo del primer palo de incienso que se coloca en el incensario (lo cual se cree que trae buena suerte).

Los monjes complotan con el partido

Décadas de deformar la religión han dejado sus huellas. El partido permitió la existencia de organizaciones budistas y taoístas para mantener la fachada de la libertad religiosa, cuando en realidad manejaba a los abades como títeres.

Shi Yongxin, abad del templo Shaolín, es el ejemplo más conocido. Él tuvo varios puestos administrativos, entre ellos el de vicepresidente de la Asociación Budista de China, el cuerpo liderado por el PCCh que supervisa las actividades del budismo; y presidente de la división de la provincia de Henan de esa misma asociación. Shaolín está ubicado en el condado Dengfeng, provincia de Henan. El ex líder del PCCh, Jiang Zemin, también lo puso como representante de la legislatura servil del partido, el Congreso Nacional del Pueblo.

Shi Yongxin (centro) en el concurso de TV Estrella de Kungfu Chino que tuvo lugar en el Templo Shaolín el 9 de septiembre de 2006. (China Photos/Getty Images)

Según un especial de agosto de 2015 de la publicación de negocios china, Caixin, Shi tenía estrecha relación con Jiang; con el jefe del partido en Henan, Li Changchun; y con el presidente de la Asociación Budista, Zhao Puchu. Fue bajo las instrucciones de Zhao que Shi convirtió al templo Shaolín en un imperio del negocio, dice el informe.

Desde que el PCCh tomó control sobre el Tíbet, los budistas lamas tibetanos necesitaban todos ser reconocidos y aprobados por las autoridades centrales. Para ser aprobados, algunos monasterios tibetanos recurrieron al soborno y a buscar el favor de los funcionarios del PCCh. El más alto entre ellos es Zhu Weiqun, quien era jefe del Departamento de Trabajo del Frente Unido, al que se le había dado la tarea de lidiar con los asuntos del Tíbet.

El turismo por sobre todo

Mientras tanto, templos famosos han sido apropiados por funcionarios locales para ser agresivamente remodelados y promovidos como destinos para visitar. Las cuatro montañas sagradas del budismo, Wutai, Emei, Jiuhua y Putuo, todas han recibido infraestructura y son ahora atracciones para el turismo, hechas por autoridades locales o compañías estatales.

El templo Xingjiao en la ciudad Xi’an, de la provincia de Shaanxi, es famoso por contener los restos del monje Xuanzang de la Dinastía Tang. Su viaje a India para buscar las escrituras budistas inspiró la famosa novela “Viaje al Oeste”. Cuando las autoridades locales buscaban que el templo sea reconocido por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, ellos propusieron que grandes partes del complejo sean demolidas y remplazadas con un edificio más nuevo, según un informe del South China Morning Post.

Vista aérea del templo Xingjiao en la provincia de Shaanxi el 13 de abril de 2013. (STR/AFP/Getty Images)

En algunos casos, los planes de turismo fallaron. En el templo Famen, de 1.700 años de antigüedad, también en Shaanxi, las autoridades construyeron un parque escénico cerca de él. Sin embargo, la gran deuda en la que incurrieron los forzó a contratar falsos monjes para que deambularan por el sitio y juntaran donaciones de los visitantes.

En el templo Panlong en Yunnan, los monjes estaban tan cansados de la oleada de turistas que cerraron las puertas, con este mensaje para los visitantes: “Debido a que el condado Jinning y el municipio de Jincheng quieren comercializar y hacer una corporación en el templo Panlong, perturbando el orden del templo, el templo ha decidido hoy cerrar temporalmente las puertas para generar un ambiente de meditación tranquilo”.

Algunos templos están completamente ocupados por las autoridades locales, de la Administración de Herencia Cultural, que se apropian de preciosos artefactos. Incluso el departamento de turismo y bosques tomó el control de las tierras circundantes.

El comentador de temas actuales, Li Linyi nota que muchos funcionarios locales están motivados a ganarse unos puntos políticos y obtener ascensos al contribuir con el objetivo del PIB (Producto Interno Bruto). El turismo es una forma fácil de alcanzar ese objetivo.

Plegarias por bendiciones

¿Por qué se han vuelto tan populares los lugares de adoración? Li nota que muchos chinos se han volcado a los seres superiores con la esperanza de ganar fortuna y bendiciones. En el templo Nainai en la provincia de Hebei, los patrocinadores pueden firmar contratos con el templo para construir una estatua y un altar representando al dios que quieran, ya sea un “dios auto”, “dios estudio” o un “dios funcionario del gobierno”.

El periódico de Hong Kong, Apple Daily, informa en una nota del 24 de noviembre que el ex líder del PCCh, Jiang Zemin, y sus subordinados, visitaban a menudo la montaña Jiuhua y el templo Shaolín para aliviar la culpa que sentían por su corrupción.

A través de La Gran Época.

Categorías: China

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