El gobierno chino ha dicho que ya no sustrae órganos de prisioneros. Pero recientes revelaciones sobre dos investigadores líderes chinos indican que esto podría no ser cierto.

En 2005, China declaró públicamente lo que muchos ya creían: que su sistema de trasplante se cimentaba en la sustracción de órganos de criminales sentenciados a pena de muerte (o prisioneros ejecutados). Según declaraciones de funcionarios, esta práctica fue prohibida desde enero de 2015  y ahora la fuente de órganos son ciudadanos donantes voluntarios.

Luego de estas declaraciones de reforma, los doctores de trasplante chinos esperaban poder participar de conferencias internacionales y reuniones de alto nivel, publicar en revistas científicas en inglés y comenzar colaboraciones académicas.

Pero eventos recientes amenazan con destruir la aparente imagen rosa de la reforma en la donación y trasplante de órganos en China.

S.O.S por el fin de la sustracción forzada de órganos. (La Gran Época)

Relatos contradictorios

Primero, el Vaticano fue criticado ampliamente por invitar funcionarios de trasplante chinos a participar del congreso de tráfico de órganos y turismo de trasplante de la Pontificia Academia de Ciencias.

Las críticas fueron principalmente por haber involucrado a Huang Jiefu, el actual presidente del Comité Nacional de Donación y Trasplante de Órganos, ex vice ministro de salud, miembro de la Conferencia Consultiva Política del Partido Comunista Chino y subdirector del comité secreto del partido que cuida la salud de los altos cuadros.

Se dudaba que Huang presentara un cuadro completo o preciso de cómo se obtienen los órganos en China. Estuvo dando relatos contradictorios sobre la fuente de órganos en China durante muchos años.

La cobertura de los medios avergonzó al Vaticano y aparentemente provocó la cancelación de un discurso planeado del Papa a la conferencia. Luego de preguntarle con persistencia, Huang admitió que los trasplantes de órganos de prisioneros aún ocurren. Dijo que el vasto tamaño del país era un impedimento para la reforma.

Varios artículos llamaron la atención sobre el doble significado del término “prisionero ejecutado”. Investigadores independientes han identificado que éstos incluyen a los prisioneros de conciencia, que son ejecutados por sus órganos sin el debido proceso, como también prisioneros con sentencia de muerte cuyos órganos son extraídos luego de la ejecución judicial.

En 2005, Huang pidió dos hígados de más como respaldo para un procedimiento técnicamente difícil. Es difícil imaginar cómo se pudo lograr tal cosa en un sistema que utiliza sólo órganos de prisioneros sentenciados a pena de muerte. Según dicta la ley china, los prisioneros deben ser ejecutados en un plazo de siete días luego de ser sentenciados a pena de muerte y a menudo no están en condiciones de salud para ser donantes.

Pero la orden sí es consistente con un sistema en el que los órganos de los prisioneros son abundantes, de disposición inmediata y con análisis de compatibilidad sanguínea hechos por adelantado. Esto significa que los prisioneros esperan la muerte según la conveniencia de los cirujanos.

(La Gran Época)

Prolíficos trasplantes

Huang no es la única figura conocida en el sistema de trasplante chino bajo la lupa estos últimos días. El profesor Mario Mondelli- editor de la revista científica Liver International– anunció la retracción de una publicación de autores chinos porque no pudieron proveer evidencia de que los órganos usados en su investigación fueran de donantes voluntarios.

Los autores afirmaron que no se utilizaron órganos de prisioneros ejecutados, pero cuando tres académicos contendieron (incluyéndome como parte de mi trabajo con la Coalición international para detener el hurto de órganos en China) no pudieron proveer tal prueba.

El autor principal de la publicación es Zheng Shusen, uno de los cirujanos de trasplante más prominentes en China. Él es miembro de la Academia China de Ingeniería y presidente del Hospital Afiliado de la Universidad Médica de Zhejiang, donde es jefe cirujano especialista en trasplante de hígado.

Desde 2001, es director fundador del centro de trasplante multiórganos del hospital, afiliado al Ministerio de Salud chino. Además, Zheng es vicepresidente de la Asociación Médica China, editor en jefe de la Revista china de trasplante de órganos y ex presidente de la Sociedad China de Trasplantes.

Como arquitecto del sistema de trasplante de China, los logros de Zheng en los trasplantes de hígado son impresionantes. El 28 de enero de 2005, Zheng y su grupo de cirugía realizó cinco trasplantes de hígado en un solo día y un total de 11 esa semana.

Zheng también escribió una publicación donde afirma haber realizado 46 trasplantes de hígado de emergencia entre enero de 2000 y diciembre de 2004. En vez de esperar en la lista de espera, estos pacientes recibieron hígados de uno a tres días después de entrar al hospital. Esto también sugiere que hay una abundante fuente de órganos de rápida disponibilidad.

Las propias notas en el sitio web del hospital de Zheng dicen que fue el cirujano líder de 1.957 cirugías de trasplante de hígado.

(La Gran Época)

Daño a la reputación

La prolífica actividad de trasplantes de Zheng refleja un sistema con abundante disponibilidad de hígados. En contraste, los doctores de occidente tienen que luchar con la escasez de órganos donados.

Una pista de esta abundante fuente de hígados puede estar en uno de los roles de Zheng menos conocidos. Desde 2007, ha sido presidente de la Asociación Anticulto de Zhejiang.

La asociación es la rama provincial de la agencia nacional conocida como la Asociación Anti Culto de China (AACC). Fue establecida en 2000 por el Partido Comunista Chino para crear propaganda difamatoria contra Falun Gong, una práctica espiritual de la escuela buda. La AACC crea métodos de conversión ideológica forzada para practicantes de Falun Gong.

Como jefe de la Asociación Anticulto provincial, Zheng es responsable de agitar, incitar y crear propaganda contra Falun Gong en Zhejiang, una provincia con 54 millones de personas. Referencias en línea lo muestran encabezando sesiones de estudio político incitando al odio contra Falun Gong y entrenando a miembros del partido comunista en trabajo “anti culto”.

Estas actividades parecen ir de la mano con el éxito de Zheng en el campo de los trasplantes. Su publicación Criterios de Hangzhou de 2008, revisaba la elegibilidad de los pacientes para trasplante de hígado basado en el tamaño del carcinoma. El nuevo criterio expandía el número de potenciales receptores de hígado en China un 52 por ciento.

Esto se da en el contexto de una reciente reforma judicial que hizo que las sentencias a pena de muerte se desplomaran en el país y sugiere por tanto que hay otra abundante fuente de órganos disponibles que no proviene de los condenados.

Ahora, las reputaciones de dos de las figuras de China más renombradas en trasplante están bajo cuestionamiento: Zheng por su declaración falsa de que no se habían utilizado órganos de condenados a muerte y la revelación de este alter ego “anti secta”. Y Huang por mostrar otra vez que no hay un cambio genuino en la práctica de sustracción y trasplante de órganos en el país.

Las autoridades internacionales deberían pedir pruebas completas de las fuentes reales de órganos en China antes de creer en nuevos anuncios de reforma.

Wendy Roges es profesora en ética clínica en la Universidad Macquarie y está afiliado a la Coalición Internacional para Detener el Hurto de Órganos en China. Ella preside su Comité Consejero International.

Este artículo tiene coautoría de Matthew Robertson, un investigador independiente de China y traductor de Nueva York, ex periodista y editor de La Gran Época.

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el artículo original aquí.

Las opiniones expresadas en este artículo son las opiniones de los autores y no necesariamente reflejan las de Bles.com.

Mira esta interesante entrevista:

A través de La Gran Época.

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Categorías: China

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