Redacción BLes – El sábado 23 de febrero es la fecha elegida por el presidente interino de Venezuela, Juan Guiadó para que comience la entrada de ayuda humanitaria al país.

Él mismo lidera una caravana, acompañado de 77 diputados de la Asamblea Nacional y unos 250.000 voluntarios, que tiene previsto partir el jueves de Caracas hacia el estado de Táchira, fronterizo con Colombia. 

Guaidó, apoyado por Washington y naciones de América Latina y de Europa, ha prometido que la ayuda entrará el próximo sábado por aire, tierra y Mar.

Igual determinación, pero para no dejarla pasar, tiene Maduro, quien ha reforzado la frontera. El miércoles su gobierno reiteró que el acceso marítimo a las islas holandesas Aruba, Curazao y Bonaire seguirá cerrado por tiempo indefinido.

Hoy ya se han producido altercados cuando la Guardia Nacional ha tratado de impedir el paso de la caravana bloqueando el túnel de Cabrera en Aragua. 

“La Guardia Nacional de Venezuela bloquea el túnel en la carretera que conduce a la frontera con Colombia para evitar que los voluntarios lleguen a los cruces de ayuda”, escribió el senador Marcos Rubio en Twitter.

“Pero enfrentarán desafíos más grandes y crecientes en las próximas horas. El tiempo se acaba para que ciertos líderes hagan su elección. Pronto será demasiado tarde”, añade.

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¿Permitirá el ejército pasar la caravana? 

Los militares reiteraron su lealtad a Maduro esta misma semana, sin embargo, ante la determinación de los voluntarios y diputados, ¿serán capaces de utilizar la violencia? 

Eso justificaría una intervención militar por parte de Estados Unidos que la Casa Blanca no parece dispuesta a comenzar de momento. 

Un coronel activo del ejército venezolano, Rubén Alberto Paz Jiménez declaró en un vídeo publicado en El Nuevo Herald su apoyo al presidente Guaidó, asegurando además que el 90% de los militares están descontentos con Maduro. 

Sin embargo, hasta el momento, las fuerzas de seguridad no han dado muestras de que haya disidencia entre sus filas. 

Podría ser que, una vez enfrentados con los miles de voluntarios finalmente les dejen pasar hasta la frontera. 

O también podrían dejar pasar, pero solo hasta el puente de Cúcuta y colocar una barricada que detenga a los más de 50.000 vehículos. 

Las probabilidades de confrontación entre un ejército que tendrá que decidir entre su lealtad a Maduro o su propio pueblo, cada vez con menos miedo, son bastante altas.

En estos días, con el apoyo internacional y sobre todo de Estados Unidos, el pueblo venezolano parece haber atravesado un punto de inflexión entre su vida bajo el régimen bolivariano en la miseria, o una promesa de libertad y algo de prosperidad.

Es difícil prever qué puede pasar, lo único cierto es que, en un país en quiebra absoluta, a los venezolanos que se enfrenten a Maduro ya no les queda nada más que perder y quizás sí mucho que ganar si se logran liberar del yugo del dictador.

Esta combinación elimina el miedo y cuando uno no teme a nada, es muy difícil que nadie te detenga.   

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