Casi una semana después del fatal accidente entre dos naves industriales en el litoral peruano, sigue el rescate de los cadáveres de seis pescadores de la lancha María Esperanza II que se hundió el miércoles pasado, a cinco millas de la costa de Chimbote (Áncash).

La embarcación industrial de fierro Malena, de la compañía Austral Group, colisionó contra la lancha de madera María Esperanza II la madrugada del 11 de abril.

El Comercio llegó hasta la zona del siniestro, situada a 25 minutos del terminal portuario de Chimbote, donde se encuentra el equipo de rescate trabajando en el remolcador de salvamento auxiliar Morales de la Marina de Guerra del Perú. Debajo de esta nave se realizan las operaciones de búsqueda desde las 6:00 a.m. hasta las 9:00 p.m., casi todos los días.

La Marina de Guerra del Perú realiza denodados esfuerzos para ubicarlos desde el miércoles pasado. Son 39 buzos, 25 de la Marina y 14 particulares, quienes deben descender de manera intercalada 40 metros de profundidad para perforar los ambientes de la nave y rescatarlos usando el tacto porque la visibilidad es nula.

“La labor de los buzos es de riesgo, tienen que cumplir ciertas normas para salvar su integridad, no pueden estar más de 30 minutos en el mar. Una vez que salen de bucear entran a una cámara hiperbárica para recibir un tratamiento”, declaró el jefe de la Capitanía de Chimbote, Carlos Díaz Honores.

El comandante Carlos Díaz comentó que las malas condiciones climatológicas, la profundidad del mar y el almacenamiento de fango en la embarcación han complicado las labores de rescate desde que se inició el plan de búsqueda. Sin embargo, continuarán con el objetivo.

“Estamos en el esfuerzo para continuar con la búsqueda. No es fácil hacer trabajos a 40 metros de profundidad. Los buzos tienen aire constante, un sistema de comunicación y tienen un video para grabar en el fondo del mar, a fin de los que están en la superficie puedan observar y ayudar en la búsqueda”, declaró Díaz Honores a El Comercio.

El oficial de la Marina lamentó que desde el sábado no hayan podido encontrar a los otros seis tripulantes de la nave María Esperanza II identificados Óscar Quicio Castro (el patrón de la lancha), Walter Wilson Ipanaqué Sánchez, Elizban Zeña Urcia, Carlos Esqueche Carrasco, Wilmer Effio Effio, Santiago Díaz Huamanchumo, Dan Kalet Quicio Zeña, procedentes de Santa Rosa, Lambayeque, y el ciudadano venezolano Jesús Salvador Villegas Abreu.

“Entendemos el dolor de los familiares. Nos gustaría haber encontrado a los pescadores y darles paz y tranquilidad; lamentamente los resultados que esperábamos no se han dado, pero seguimos en el esfuerzo de tratar de localizarlos. La Marina de Guerra del Perú está disponiendo todos los medios necesarios para lograr el objetivo, pero vamos a continuar hasta agotar las últimas posibilidades”, sostuvo Díaz.

Este Diario pudo observar que la zona también se encuentra una patrullera de la Capitanía de Puerto, así como un remolcador contratado por la empresa Austral, una bolichera y dos barcazas. Además, un representante de los familiares de las víctimas subió hoy al remolcador para observar las tareas de rescate.

En tanto, los parientes de los hombres de mar han pedido celeridad en las labores de ubicación y rescate. Ellos han cuestionado que recién al tercer día del siniestro recién los buzos de la Marina hayan ingresado al mar.

Además, han pedido que las empresas Austral Group y Segjona S.A. se hagan responsables y costeen todos los gastos que demanden el sepelio.

“Nosotros estamos desesperados porque no hay noticias. Estamos aquí porque queremos llevar a nuestros familiares a Santa Rosa, nos están esperando allá, quieren ver sus cuerpos”, expresó Kelly Bancayán, cuñada de Santiago Díaz Huamanchumo, uno de los desaparecidos.

Laura Urbina

Fuente: EL COMERCIO

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Categorías: América Perú

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