En los antecedentes terroristas de Latinoamérica el tristemente célebre Partido Comunista del Perú, Sendero Luminoso, quedó registrado por sus crímenes.

Durante 12 años aterrorizó a la nación, con un saldo de 35.000 asesinatos, estimados por la Comisión de la Verdad y Reconciliación.

En ese período ocupó grandes áreas del país, entre las que figuran las ciudades de Tingo María, Juliaca y Jauja, y los distritos de Ayacucho, Apurímac y Huancavelica, en su plan de implantar su propio régimen en todo el territorio nacional.

Fundado en los años sesenta por Abimael Guzmán, años más tarde había controlado los concejos estudiantiles de varias universidades. En los años 80 conforma grupos de corte militar que impartían instrucción incluyendo manejo de armas.

Se popularizaron en las áreas rurales asesinando ladrones de ganado, capataces de las granjas colectivas del estado, y a comerciantes regionales.

Armas incautadas a Sendero Luminoso en 2015. Google

La débil respuesta del gobierno les permitió fortalecerse, y a partir de allí las olas de violencia aumentaron, con la posterior represión del ejército sobre los campesinos.

Sus operaciones militares pasaron a destruir la infraestructura eléctrica, y el uso de coches-bomba en lugares como los palacios de gobierno y de justicia, involucrándose a continuación con el narcotráfico.

En 1989 sumaron cerca de 2000 atentados y el Holocausto Asháninka con 6000 muertos, 5000 desaparecidos y 10000 desplazados.

Indígenas liberados, forzados a trabajar por Sendero Luminoso. Google

La popularidad inicial pronto se desvaneció por la violencia de los métodos y el desprecio de la cultura ancestral. La barbarie de los juicios populares que terminaban en ajusticiamientos con degollamientos, estrangulación, lapidación e incluso la hoguera para sus llamados enemigos.

El golpe de gracia al movimiento terrorista lo propinó la captura de Abimael en 1992, a la que siguió la de otros de los cabecillas de la organización. Finalmente se firmó un acuerdo de paz, quedando prácticamente anulada su acción.

Subsiste una pequeña célula dedicada a la explotación de la pasta de coca mediante la servidumbre de indígenas, un grupo de 54 de los cuales fueron rescatados en el año 2015, entre ellos 34 niños.

También ejecutan emboscadas, secuestros y otros delitos perpetrados por algunos de su seguidores, aún en este año de 2017.

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Categorías: América Perú

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