Apenas unas horas después de que el presidente Donald Trump anunciara que retiraba a Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán, legisladores iraníes respondieron quemando imágenes de banderas estadounidenses en el Parlamento y gritando “muerte a Estados Unidos”.

En su anuncio, Trump declaró: “No permitiremos que un régimen que canta ‘Muerte a América’ tenga acceso a las armas más mortíferas de la Tierra”.

Con sus acciones, Irán demostró que Trump tenía razón.

La intención del régimen de destruir a Estados Unidos, así como a Israel, por cualquier medio, es precisamente la razón por la que nunca debe tener armas nucleares.

Según el Plan de Acción Global Conjunto alcanzado en 2015 por la administración Obama y otras potencias mundiales, Irán tendría garantizado el acceso a las armas nucleares para 2026.

Desde ese momento, se levantarían las principales restricciones a su programa nuclear, lo que permitiría a Irán instalar miles de centrifugadoras avanzadas para enriquecer uranio. Los expertos creen que Irán solo necesitaría seis meses para enriquecer suficiente uranio para una ojiva nuclear.

Irán también habría perfeccionado su tecnología de misiles balísticos en ese punto, proporcionando un vehículo para el despliegue de la bomba nuclear. Dado que el desarrollo de tecnología avanzada de misiles por parte del Irán no estaba incluido en el acuerdo nuclear, no hubo repercusiones en el desarrollo continuo de esa tecnología.

“El ejército iraní continúa su marcha hacia la tecnología de misiles para lanzar una ojiva nuclear. Y el mundo se convertirá en un lugar más peligroso”, afirmó la embajadora de Estados Unidos ante la ONU Nikki Haley en septiembre del año pasado.

Las cláusulas de extinción y el continuo desarrollo de misiles de Irán fueron las principales razones por las cuales el presidente Donald Trump exigió una renegociación del acuerdo nuclear con Irán.

Sin embargo, seis meses después del anuncio de Trump que descertificara el acuerdo con Irán, el país medio oriental no estaba dispuesto a renegociar esas partes del tratado.

En este contexto el presidente Trump no tuvo otra opción que la de abandonar el acuerdo.

Como parte de la retirada de Estados Unidos del tratado, se volverán a imponer fuertes sanciones económicas al régimen.

La mayoría de las sanciones tendrán un retraso de 90 a 180 días en su aplicación, lo que dejará a Irán una ventana de oportunidad para recapacitar y llegar a un acuerdo que realmente ayude a garantizar la seguridad mundial.

Los puntos de vista expresados en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de Bles.com.

A través de La Gran Época.

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Temas: Categorías: América EE.UU

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