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BOGOTÁ — Después de salir de su país, Reymar Perdomo se convirtió en el signo de esperanza para muchos que, como ella, salieron en busca de mejores oportunidades. Sin imaginarlo, su canción ‘Me fui’ -que podría decirse que es ahora el himno de los migrantes venezolanos- la corean millones de sus compatriotas alrededor del mundo, a tal punto de que la cantante callejera abrió el histórico concierto Venezuela Aid Live, realizado en Cúcuta el pasado 23 de febrero.

‘Me fui’ no solo es una canción viral que ha sacado lágrimas, sonrisas, aplausos o una que otra crítica; es la canción que se corea en las calles, en los buses, que ha permitido reuniones entre migrantes o es el motivo de ayuda en algunas plazas de Latinoamérica, especialmente en Lima.

A sus 30 años, Reymar dice que nunca se imaginó que migrar de su país le permitiera vivir todo esto. Salió de su natal San Juan de los Morros, estado llanero de Guaricó, después de dos años de que la idea de migrar trastabillara en su cabeza.

Reymar Perdomo tiene 30 años y próximamente se radicará en Bogotá, donde continuará sus proyectos como cantante.
Reymar Perdomo tiene 30 años y próximamente se radicará en Bogotá, donde continuará sus proyectos como cantante.

“Yo veía que mi vida venía hacia abajo, sintiéndome muy frustrada de muchas cosas que venían pasando”. Dictaba clases a niños de preescolar, luego en básica y rural, en las zonas más pobres y marginales de Venezuela. “Niños que tienen extrema necesidad y, en un momento, andando con eso, me empecé a dar cuenta de que estaban muy mal y nadie hacía nada. Los niños se desmayaban a las 7 de la mañana por hambre en la escuela y nadie podía hacer nada”, le contó Reymar a la Voz de América.

Cuando se dio a conocer su viral canción, dentro de Venezuela se generó cierta información de estar vinculada al oficialismo. Trabajar en una escuela pública, cuenta la cantante, es de los temas más controversiales de su vida pues, según ella, tuvo que inscribirse en el partido del gobierno, montarse en las tarimas oficialista a cantar, tanto por su trabajo como por la universidad en la que estudiaba.

“Los tentáculos del gobierno de mi país llegan a todos lados y los que tenemos más necesidad nos vemos más afectados. Actualmente, es algo que me ha perseguido porque hay mucha gente que tergiversó las cosas manipuladas por el gobierno, donde me tildan de ser chavista. Pero en conclusión fue estar allí muchas veces por mi trabajo, obligada, por cuidar mi sueldo y mi trabajo”, señala.

Hizo parte de Generación S, un reality de canto, en Caracas, donde estuvo seis meses y llegó a ocupar el cuarto lugar. “La motivación fue mi música y mis sueños y mis estudiantes”, le contó a la VOA; sin embargo, para ella no fue suficiente y decidió salir de su país el 2 de diciembre de 2017, con 200 dólares en el bolsillo, que reunió junto a su familia.

La salida

En una entrevista con VOA Noticias, Reymar dijo que salió sola “con Dios y la Virgen, y todos mis recuerdos. Fue un momento muy duro, cruzar una frontera… Yo nací para estar en mi patria y eso estaba en mi cabeza. Evidentemente la crisis me llevó a esta situación. Mi madre fue la que más me insistió. Al principio, me fui más por ella que por mí”.

“Ella me dijo que no me iba por la plata, sino a luchar por mis sueños y porque muchas personas en algún momento me iban a escuchar. En el momento, pensé que se estaba volviendo loca y era por la emoción de despedirme. Ahora, son millones de personas que corean esta canción, que es la parte más sincera y más sensata de mi vida”, agregó.

Reymar Perdomo
Reymar Perdomo

Confiesa que salió de Venezuela sin planes, sin rumbo fijo. Solo quería cumplir el sueño de ser cantante y ayudar a su familia. Antes de llegar al puente fronterizo con Colombia, Simón Bolívar, robaron sus maletas, medio pasaje y “a partir de ahí, entró en pánico, un miedo terrible porque no tengo nada, no me puedo devolver porque no era una opción (…) Gracias a Dios, me quedé con mi guitarra, en los buses donde viajaba, les contaba mi historia a través de canciones, y me daban plata, comida y agua y así hice aproximadamente 5 o 7 escalas, para poder llegar a Lima, Perú, el 7 de diciembre, desorientada, llena de rabia, de ira y escribiendo un montón de insultos a todo aquel que yo creía era responsable de lo que estaba pasando. Con el tiempo, eso se convirtió en ‘Me fui’”.

Su guitarra se rompió por una escena homofóbica; compró un ukelele -instrumento musical similar a una guitarra, pero de menor tamaño- y, con este, entendió que eso que la canción había escrito era muy auténtica.

“‘Me fui’ se conectó con el dolor, la ira y la rabia, pero a la vez, la parte final fue construida, fue pensada (…) Es la realidad de muchísimos migrantes que no nos vamos porque queremos irnos sino por una situación que nos lleva a irnos. Más en Venezuela que es un país que ha estado acostumbrado a recibir personas y no a soltar a sus hijos”, le dijo Reymar a la VOA.

Confiesa que, al escuchar la primera versión, pensó que era muy desgarradora y hasta “suicida”, así que la arregló con un final esperanzador y de unión en Latinoamérica.

Después de ser maestra y estar en un reality, montarse a los buses tampoco fue fácil, pero al final dejó a un lado estos pensamientos y “cambié un público por pasajeros; cambié escenarios por pasillos y empecé a ganarme a la gente desde cero”.

El giro

La vida de Reymar dio un giro inesperado después de que un audio con su canción se escuchara en todo Perú y que un video grabado en una plaza se diera a conocer en varios rincones del mundo.

Su fama comenzó cuando grabó la canción en un audio que envió, sin pretensiones, a su familia. Uno de sus primos, que vivía en Perú, “la regó por todo el país”, cuenta Perdomo. Le preguntaban en los buses por su canción, razón por la que Reymar se molestó y le llamó la atención a su primo: “Le dije: si me la llegan a robar, es tu culpa. Me dijo, tranquila, te vas a hacer famosa con esa canción porque todo el mundo quiere mentarle la madre a Maduro”.

Dos semanas después, dijo la cantante, su primo murió y se encargó de toda la travesía que significa enterrar a un migrante indocumentado en otro país, pero a él le atribuye muchos de sus logros actuales.

Así mismo, en un parque, un bailarín la grabó porque le insistió: “Tu mensaje lo tiene que escuchar el mundo; te voy a grabar”. Así fue y hoy cuenta con un video oficial que es viral y ya tiene más de dos millones de visitas en Youtube.

A la semana, su teléfono no paró para solicitarle entrevistas, llegó la “popularidad, que no es lo mismo que dinero, pero en el proceso maduré muchas cosas”, contó Reymar a la Voz de América.

Ahora, recuerda muchos momentos inolvidables: cuando el comediante venezolano George Harris la invitó a participar en su programa, vía Skype desde Miami. O la inesperada sorpresa del periodista, columnista y youtuber colombiano Daniel Samper Ospina, quien le tendió una trampa, la invitó a participar de un trabajo de sensibilización con venezolanos en buses y plazas de Colombia y, precisamente, en un bus, comenzó a cantar ‘Me fui’, cuando dentro de los pasajeros estaban camuflados sus tres artistas colombianos favoritos: Andrés Cepeda, Carlos Vives y Santiago Cruz, quienes la acompañaron en su canto. Incluso, cuenta Reymar, Vives la invitó a su restaurante en Bogotá, su oficina y le reiteró su apoyo.

Y muchas entrevistas más. Sin duda, otro momento que marcó su vida fue haber grabado un audio y que, alrededor de este, se reuniera la gente de su pueblo, en el marco de una marcha pacífica que adelantaban.

Tal vez, el punto que ha evidenciado su éxito ha sido tener la oportunidad de abrir el concierto Venezuela Aid Live en Colombia. La invitación la recibió, a través de la organización del concierto: “Me contactan para hacer parte del concierto como creadora del himno de los migrantes venezolanos. ¿Imagínate? Una gran responsabilidad, fue muy lindo ver tanta gente allí; fue la experiencia más importante que he tenido en mi vida, musicalmente hablando”.

Reymar radicará en Bogotá para buscar mejores oportunidades, a través de las personas que ha conocido en estos últimos dos años.

Actualmente, viaja por tierra desde Lima hasta Bogotá, llevando un mensaje de sensibilización en las plazas, a través de su música: “Me reúno con los venezolanos que están allí. Ellos lloran conmigo, escuchan mi canción, me cuentan sus historias, les cuento las mías, a través de mis canciones y les digo que, cuando la noche está más oscura, pronto llegará el amanecer y eso es lo que está pasando en mi país”, reiteró a VOA Noticias.

A través de Voz de América        

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La conmovedora historia de Reymar, la creadora del ‘himno’ de los migrantes venezolanos
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