Enfermos, a pesar de la crisis. Los hay de menos a más, en cuanto a nivel de padecimiento y necesidad de medicamentos u operaciones.

Desde hace varias semanas en Venezuela, no hay luz al final del túnel. Tampoco en las casas, calles y hospitales con los apagones. Los centros de atención sanitaria son los sitios donde se constituye la gravedad de esta nueva crisis en medio del caos nacional.

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Los rostros visibles de este suplicio llegan a través de las redes sociales. Edeninson Gonzáles es un joven venezolano, internado desde noviembre de 2017 en el hospital de Vargas. Un año y cuatro meses esperando ser operado de una fibrosis pulmonar. Porta una mascarilla y al hablar, muestra no solo el cansancio por su enfermedad, sino por un colapsado sistema que vuelve crónico aún más ese padecimiento. La falta de electricidad alarga la espera.

“No me han podido operar porque no hay nada para operarme”, dice desesperanzado. Como él, otros de sus compatriotas en las camas del hospital que se ha vuelto una especie de habitación de hotel obligada, pese a que no hay nada para quedarse.

En otro punto crítico, en el hospital Pedro García Clara, estado de Zulia, los médicos operan pero sin electricidad. Es una labor titánica, literalmente a ciegas, confiando únicamente en el tacto y conocimientos adquiridos en una profesión que no puede darse el lujo de parar. Se hace por los enfermos, por el venezolano promedio que requiere de atención médica en medio de escasez de alimentos, agua, luz y otros.

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@albertonews
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Sin agua, electricidad o luz al final del túnel

La situación es apremiante. Los dos principales servicios básicos en una vivienda, son precisamente con los que no cuentan los venezolanos.

En Cuaricuao, una de las 22 parroquias del municipio de Caracas, las personas no tienen agua desde hace semanas y tampoco hay camiones cisternas que los asistan. Los videos publicados en redes sociales, muestran a las personas buscando el líquido en mantos acuíferos. De no ser por la naturaleza, la sed sería proporcional al sufrimiento que se vive sin electricidad en una nación en crisis.

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Periódicos como El Universal aseguran que en Venezuela el 73% de la población no tiene acceso a agua potable. Es una realidad que se alejó por mucho de la que primaba en 2001 en el gobierno de Hugo Chávez. El 92% de la población venezolana tenía acceso al líquido.

¿Por qué con cada apagón colapsa Venezuela?

La agencia de noticias France-Presse, consultó recientemente a un especialista en el tema.

José Aguilar, es consultor venezolano radicado en Estados Unidos. La radiografía de los apagones tiene actos pasados, con consecuencias actuales y futuras, según explicó.

El mismo Nicolás Maduro reveló que el 80% del consumo de energía depende de la hidroeléctrica Guri (estado Bolívar, sur), la segunda más grande de Latinoamérica después de Itaipú (Brasil-Paraguay).

Sin embargo, desde que el chavismo llegó al poder, se suponía que el 60% de la energía fuera generada por las hidroeléctricas como Guri. El otro 40% vendría de las termoeléctricas venezolanas.

Hidroelectrica Guri / Vicepresidencia venezolana
Hidroelectrica Guri / Vicepresidencia venezolana

Sin embargo, el sistema de termoeléctricas que debía apoyar la generación de energía (y que opera con combustible) está prácticamente abandonado, según Aguilar.

El experto sostiene que, de una capacidad instalada de 19.000 megavatios, las termoeléctricas solo se cuenta con 2.000, pese a que en dos décadas de gobiernos chavistas se invirtieron 100.000 millones de dólares. “Lo que pasa es que hemos visto una inmensa corrupción”, asegura el especialista.

De ahí, las consecuencias de los apagones que desde el pasado 7 de marzo tienen a los venezolanos en penumbras.

Las hidroeléctricas, en tanto, tienen una capacidad instalada de 17.000 megavatios (10.000 en Guri), pero funcionan por debajo de ese potencial.

En Guri se produjeron las fallas que desataron los masivos apagones. Se entiende técnicamente, ya que siendo la única generando la electricidad, es decir el 80%, ha colapsado lógica e inevitablemente.

“Es como un carro destartalado, no lo puedes llevar a 200 kilómetros por hora porque va a haber un momento que va a hacer ‘plum’ y no va a funcionar más”. Fue el ejemplo de Miguel Lara, gerente de operaciones del sistema eléctrico venezolano hasta 2004.

“¿Qué sucede en un país normal cuando hay un apagón? Los sistemas de respaldo arrancan y sostienen circuitos de emergencia: agua, hospitales, telecomunicaciones”, agregó José María de Viana, expresidente de la compañía de agua Hidrocapital y la telefónica Movilnet.

Y si no hay electricidad, tampoco agua

60% de la población venezolana, estimada en 30 millones de habitantes, reciben suministro de agua por medio de sistemas de bombeo que “requieren enormes cantidades de electricidad para el arranque y luego para mantenerlos en funcionamiento”, confirma el contratista Aguilar.

De ahí que los venezolanos paguen las consecuencias sin agua, sin electricidad, es decir, sin luz al final de este túnel interminable de crisis.

A través de Bío Bío Chile

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