En Venezuela, la nación que alguna vez fue la más rica y próspera de Latinoamérica, los apagones colapsaron el sistema hospitalario y las madres que dan a luz y sus bebés son los más afectados.

La desproporción de mujeres embarazadas salta a la vista en la Cúcuta, la ciudad de Colombia fronteriza con Venezuela, a donde huyen las más afortunadas para evitar ser atendidas en los hospitales de su país.

El deteriorado estado de los hospitales

En este sentido resultó dramático el conmovedor video en el que se mostró el recurso al que acudieron algunos médicos para suministrar ventilación a los recién nacidos, mediante una botella plástica a la que bombeaban manualmente en medio de los débiles rayos de luz de una linterna.

En el colapsado territorio venezolano muchos de los hospitales carecen de agua corriente, electricidad y medicinas, por lo que resulta imposible esterilizar el instrumental y atender los procesos de saneamiento.

A los pacientes que van en busca de atención médica se les entrega una lista de los insumos hospitalarios que se requieren para su tratamiento, y deben traerlos porque el hospital no los tiene.

Por otro lado, a pesar de que los hospitales tratan de superar la falta de suministro eléctrico con plantas generadoras de energía la mitad de estas se encuentran defectuosas, de acuerdo con el informe de Médicos por la Salud.

De hecho, las que más sufren son las madres y sus bebés nacidos prematuramente porque requieren de infraestructura accionada por electricidad para preservar sus vidas.

La peligrosa travesía hacia Colombia

Aunque las mujeres embarazadas, los ancianos y los niños en edad escolar pueden pasar la frontera esta se encuentra bajo el poder de bandas violentas y grupos paramilitares, que convierten en comunes las violaciones y otros actos de violencia contra las mujeres.

Adicionalmente, cuando crecen los ríos aumenta el peligro de morir ahogados; además se dan otros riesgos propios de las largas caminatas en medio de áreas selváticas por medio de trochas rudimentarias.

Una historia que se repite

Rocío Ureina, una venezolana embarazada, de nueve meses, que cruzó la frontera ilegalmente lamentó que una de sus amigas no lo logró.

“Estaba embarazada y necesitaba cirugía, pero no podía cruzar y murió”, dijo Ureina. “Ella había estado en el hospital [en Venezuela] pero nadie hizo nada por ella y no tenía dinero para ir a otro hospital. El bebé murió dentro de ella y luego ella murió”, relató Ureina según The Independent del 27 de marzo.

Incluso antes de los apagones, las muertes maternas habían aumentado en un 65% entre 2015 y 2016, de acuerdo con Live Action.

En Cúcuta no termina la pesadilla

Una vez las mujeres llegan a la ciudad colombiana igual necesitan el dinero del que siguen careciendo, por ello es común la escena de la venta de sus cabelleras, que se utilizan para fabricar pelucas, según informa Live Action.

La incertidumbre las acompaña y mientras no aparezca una solución definitiva para ellas y su bebés sus dificultades subsistirán.

José Ignacio Hermosa – BLes

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