Por: José Raúl Rodríguez Rangel para BLes.

En su celda de castigo de la prisión La Josefa, Sabana Miguel, Cienfuegos, Cuba, Keilylli de la Mora Valle tomó varias sogas deshilachadas con las que se ataban las ollas en la cocina y comenzó a tejer como la mitológica Ariadna un hilo de salvación. Ariadna, hija de Minos y Pasífae tejió para salvar a Teseo, pero lo de ella era ahorcarse y escapar de la prisión, para ello trenzaba  en las madrugadas, entrelazando las viejas fibras que iban tornándose en nuevas hilachas hasta lograr completamente una hebra capaz de soportar su cuerpo.

Ariadna y ella eran naturalezas insulares, e hilaron en dos islas situadas en las antípodas, Creta y Cuba, tierras de laberintos, de muros y monstruos, por eso ella tejió y consagró su hilo a la muerte.

Cuando terminó de hilvanar las hebras conclusas, para evitar que otras reclusas obsesionadas con el suicidio las robaran, escondió el artefacto en la letrina detrás de la cocina del penal, la más insana de toda la ergástula, usada solo por los capos de guardia y los oficiales a cargo de la guarnición de vigilancia.

Luego, temiendo que enflaqueciera aún más por la falta de comida y harta de abusos, se ató la cinta al cuello y se ahorcó justamente la noche ciento sesenta y dos en la celda de castigo.

Sin embargo, el techo no aguantó y colapsó al instante, el tirón de sus magras carnes no hubiera surtido tal efecto de no ser por la deleznable estructura de la celda de castigo donde estaba confinada desde hacía meses, luego vino el silencio, y quedó ahí, sin conciencia, hasta que despertó en la enfermería rodeada de luces blancas hijas del sin sentido.

Certificada medicamente como: “Síndrome de Ahogamiento Incompleto”, y “Contusión” en la Columna Cervical, que le produjeron una pérdida de oxigeno importante, como rezó en su hoja clínica, siguió en prisión hasta extinguir su castigo.

De ese trauma, de esa liviandad y apego por el alma que se escapa, de ese final con alas, cuando los minutos sin vida parecen una eternidad y no acaba el corazón de reincorporarse, nació “Poema al pie de la horca, o la noche de mi casi muerte”, un grito de dolor y lágrimas, un intento por explicar su prisión y escapar de allí aunque sea en ataúd. 

“… Me he quedado petrificada, ahora vuelo y no estoy en la celda, comienzo a sentir que soy inmortal, las otras cosas, es decir, las otras reclusas y las guardias son ángeles a mi lado, yo estaba equivocada, la prisión es un lugar agradable”, escribió en reclusión.

Esto nos recuerda, salvando la diferencia abismal entre el dolor de una joven cubana y un comunista checo separados por décadas, los escritos en la cárcel de Julio Fucik, cuando en la prisión de Pankrac escribió “Reportaje al pie de la horca”.

Los manuales de literatura universal en Cuba presentan la recopilación de relatos de Julio Fucik como una salmodia de hechos heroicos, consustancial con la “heroicidad revolucionaria”, parodiada en las universidades cubanas por la nomenclatura comunista en el poder, necesitada de legitimación y de un relato que les conjures sus crímenes luego de la caída del Socialismo real y de la no menos trepidante desaparición del Socialismo del Siglo XXI.

Ese es el laberinto del mal, esa es la “Creta” cubana, ese es el hilo de Ariadna que une con  red invisible la maldad a pesar del tiempo. El  mal se ceba entre los seres de a pie,  la oscuridad relanza sus pseudo héroes, y luego justifica sus crímenes usando las caras visibles de los “camaradas” muertos para pretextar la venganza contra la persona humana.

¿Quién le pública a Keilylli de la Mora Valle su “Poema al pie de la horca”?, ¿Cuál medio estatal oficialista en Cuba hizo eco de esta muerte inconclusa de Keilylli de la Mora Valle?, ¿Qué manual de literatura, cuál círculo de escritores leyó este poema?

¿Dónde están los intelectuales de izquierda cuando se ahorcan en la Isla jóvenes cubanas porque han sido recluidas en prisiones bajo el capítulo penal de Estado de Peligrosidad Social Pre-Delictivo?

¿Dónde están las voces del feminismo internacional cuando jóvenes cubanas han sido castigadas en prisión porque se les considera “enemigos del pueblo”, son acusadas de prostitución, peyorativamente llamadas “jineteras” por los manuales castrenses, que las sitúan muy lejos de los “parámetros” del “hombre nuevo” dictados por el comandante “Che” Guevara?

Keilylli de la Mora Valle fue a prisión el 22 de enero del 2013 bajo la categoría de  Ley de Peligrosidad Social por estar enamorada de un joven  Italiano (Oliver Tiziano) con quién iba a celebrar nupcias.  Y el “multilateralismo” internacional no movió un dedo, sin embargo,  ella forma parte de las miles de jóvenes en la Isla que han ido a prisión, o son acosadas por el aparato comunista que hace su razia entre las chicas del pueblo.

Foto de Keilylli de la Mora Valle tras ser golpeada por la policía del régimen cubano. (Cortesía de José Raúl Rodríguez Rangel)
Foto de Keilylli de la Mora Valle tras ser golpeada por la policía del régimen cubano. (Cortesía de José Raúl Rodríguez Rangel)
Foto de Keilylli de la Mora Valle tras ser golpeada por la policía del régimen cubano. (Cortesía de José Raúl Rodríguez Rangel)
Foto de Keilylli de la Mora Valle tras ser golpeada por la policía del régimen cubano. (Cortesía de José Raúl Rodríguez Rangel)
Foto de Keilylli de la Mora Valle tras ser golpeada por la policía del régimen cubano. (Cortesía de José Raúl Rodríguez Rangel)
Foto de Keilylli de la Mora Valle tras ser golpeada por la policía del régimen cubano. (Cortesía de José Raúl Rodríguez Rangel)
Foto de Keilylli de la Mora Valle tras ser golpeada por la policía del régimen cubano. (Cortesía de José Raúl Rodríguez Rangel)
Foto de Keilylli de la Mora Valle tras ser golpeada por la policía del régimen cubano. (Cortesía de José Raúl Rodríguez Rangel)
Foto de Keilylli de la Mora Valle tras ser golpeada por la policía del régimen cubano. (Cortesía de José Raúl Rodríguez Rangel)
Foto de Keilylli de la Mora Valle tras ser golpeada por la policía del régimen cubano. (Cortesía de José Raúl Rodríguez Rangel)

A esta mujer, qué luego se incorporó en la sociedad civil opositora para develar las injusticias de régimen y su carácter malvado, la golpeó salvajemente la policía política, quisieron neutralizarla, quisieron callarla, pero ella habló:

Poema al píe de la horca, o la noche de mi casi muerte”.

Cuando el miedo se te mete en la piel, o, mejor dicho, el miedo sale por la piel en forma de picazón, te araña, te envuelve, sientes una comezón significativa y de pronto, todas las cosas del mundo no tienen gusto.

Me he quedado petrificada, ahora vuelo y no estoy en la celda, comienzo a sentir que soy inmortal, las otras cosas, es decir, las otras reclusas y las guardias son ángeles a mi lado, yo estaba equivocada, la prisión es un lugar agradable.

Diseñado para vivir en paz, para que no tuviéramos preocupaciones a la hora de recibir nuestro castigo, la prisión es el paraíso, por eso me ahorqué, yo estaba errada. Ahora se me dio permiso para volar y ver luces blancas al final del túnel.

Vuelvo en sí luego de una hora, la soga casi me ahorca, no lo conseguí porque el techo de la prisión es una mierda y no aguantó mi peso cuando se estiró la soga, se desprendió parte de la celda de castigo y caí sin conocimiento, estoy aún con vida dentro de esa enfermería lúgubre que es también una celda.

Continuo enterrada viva por un crimen que no cometí, soy una presa que sufre castigo por un delito de peligrosidad social, es decir, los jueces pensaron que yo iba a cometer un delito al enamorarme de un extranjero. Así es nuestra vida en Cuba, otra prisión oscura.

Escucha el poema de Keilylli de la Mora Valle en su propia voz:

Mira la entrevista de José Raúl Rodríguez Rangel a Keilylli de la Mora Valle:

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Este artículo forma parte de la sección ‘Crónicas del dolor en Cuba‘ de BLes.

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