Por José Raúl Rodríguez Rangel (*) para BLes.

Cuba organizó este 24 de febrero del 2019, un amago de referendo constitucional deleznable.

Líderes políticos como Mike Pence, Mike Pompeo, Luis Almagro, Iván Duque, Marco Rubio, Guillermo “Coco Fariñas Hernández, José Daniel Ferrer, u organizaciones cubanas en el exilio como el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, la Fundación Nacional Cubana Americana, las Damas de Blanco dentro de la Isla, la prensa independiente y 2.482.108 (26.69% del padrón electoral) de ciudadanos dejaron bien claro que ese engendro de texto constitucional es una Carta Magna polisémica en relación con el mal, toda vez que permite la “irrevocabilidad” del comunismo cubano, la imposición de un sistema de partido único y garantiza el lavado de imagen de la camarilla guerrillera de cara a la comunidad internacional.

Cabe señalar que la “Constitución” de marras no dotará a la Nación de representación ciudadana y mucho menos de una representatividad con estándar mundial. Se ha secuestrado en Cuba la soberanía popular a manos del partido comunista.

El presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel.
El presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel.

La representación es muy díscola en una república cubana “mediatizada” donde los candidatos electorales no compiten políticamente, mucho menos promueven programas sociales de alguna índole básica en pro de sus coetáneos, solo los acompañan notas biográficas muy a la medida del contexto ideológico de las fuerzas políticas detrás del “telón de acero”, donde la exaltación de sus dotes guerreras en Angola, Etiopía, Guinea Ecuatorial, Argelia, Siria, etc., les aseguran un escaño en la Asamblea Nacional. Estos son los “audaces” paladines del comunismo más despóticos a nivel internacional en sintonía con “partidos hermanos” de China, Corea del Norte, o Vietnam.

Los “paladines” de la república comunista bananera, interesados por partida doble en evitar los cambios, aun cuando hablan de transformaciones quiméricas en la dirección que les interesa, gobiernan manus militaris a la sombra de los castros y del ejército chino, por lo que la representatividad del cubano se ha reducido al ‹‹Parlamento de la esquina››, foro clandestino donde se reúnen los socios del barrio y con un lenguaje a medias evitando los chivatos, la policía política, y los “factores”, como llama el régimen a sus brigadas paramilitares, convocan en soliloquios una Cuba imposible dentro del esquema de libertad, ley, e instituciones libres.

Un 49 % de cubanos entrevistados por Univisión Noticias y el Centro de Investigaciones Sociológicas de México, que contactaron con 1200 cubanos residentes en el país, afirmó en abril del 2015 que no estaba satisfecho con el sistema político que hoy existe en Cuba porque hay falta de libertad.

De ellos un 52 % de cubanos dijeron estar de acuerdo con que hubiera más partidos políticos. De igual manera y no sin ambages, la asombrosa cifra de 59% de compatriotas con intención de participar en unas elecciones plurales lo dijeron sin cortapisas.

Porque un 75% de estos cubanos que hablaron sin cuidarse, afirmó in situ que no pueden expresar libremente sus ideas ya que de alguna manera su libertad de expresión no existe, corrompiéndose así la libre convivencia ciudadana.

Sin embargo, el plato fuerte en abril del 2015 fueron el 53 % de los entrevistados, que decidieron que no estaban muy satisfechos (34%) o nada satisfecho (19%) con el sistema político imperante en Cuba. Colocando el listón de las decisiones personales del ciudadano más arriba del discurso oficial comunista, donde sus líderes se ufanan en dibujar una realidad vaciada de contenido.

Ello lo demuestra que el 55% de los connacionales entrevistados anunciaran sin cortapisas su intención de abandonar el país, unas cifras desalentadoras para cualquier sistema institucional en cualquier parte del mundo.

Entre las edades de 18-49 años de cubanos, el 76 % concluyeron que querían abrir en los próximos 5 años su propio negocio, pero ello choca con un 24 % de compatriotas que afirmaron que para que esto ocurriera el sistema político cubano debería ser más abierto, o debería tener una mejor economía (48%).

Ello concuerda con otras cifras provocativas en dirección de los cambios, que demuestran que los cubanos no somos diferentes a otros pueblos, y ponemos en duda el “socialismo próspero” que hablan nuestros líderes. En este sentido el 64 % de cubanos entrevistados en esa ocasión decía de viajar al extranjero, el 37 % de todos los entrevistados desearían contar con sus propios negocios, o abrir una cuenta de ahorro (36%), o comprarse un auto (34 %).

En una entrevista de agosto del 2018 a José Luis Rodríguez Cárdenas, presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el funcionario aseguró que los 41 años de trabajo del “poder popular” significaban que se produjeron no pocos errores, sin embargo, la justificación de la tiranía no impidió que el 24 de febrero del 2019 durante el referendo constitucional la suma de ciudadanos que entregaron en blanco las boletas, anularon su voto, o no asistieron a las urnas aumentó de 509.872 (6,13%) en 2017, a 1.869.937 (21,12%) en 2019.

Por si fuera poco, cuando el padrón electoral reflejaba cifras de 9.298.277, asistieron a las urnas 7.848.343 (84,4%). No asistieron 1.449.934 (15,60%), de los que asistieron, 6.816.169 votaron SÍ (86,84%); mientras 706.400, votaron No (9,00%). 198.674 depositaron la boleta en blanco (2,53%), y 127.100 la anularon (1,62%). Para una suma de los que no asistieron a las urnas, votaron No, depositaron las boletas en blanco, o las anularon, de 2.482.108 (26,69%), y esto supone una gran preocupación para el comunismo internacional liderado por China, cuando su baluarte en América Latina, desde donde se exportan las revoluciones silenciosas, desaparezca y no quede tribuna del mal consolidada en América.

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Después de este fiasco de referendo, los “paladines” del comunismo en Cuba asumen el reto del servicio público con grandes riesgos económicos y sociales tras la debacle del Socialismo del Siglo XXI en Venezuela, y los cubanos seguirán castigados por comer carne de res, camarones, langosta, por ser identificados como “enemigos del pueblo”, por comprar café fuera del sistema de racionamiento cubano, por salir del país, por “traición a la patria” cuando se manifiesten en contra del comunismo, por querer tener negocios privados, por importar mercancías, por poseer propiedades, por decidir hacer carreras profesionales fuera del país, por reunirse con ciudadanos extranjeros, por asociarse en partido políticos, hacer prensa ciudadana o construir sociedad civil, hasta que se esfume la ideología maoísta.

(*) El autor es el representante del Foro Antitotalitario Unido de Cuba (FANTU) en América del Sur.

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