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Mientras el gobierno de Nicolás Maduro se prepara con miles de militares y misiles para defender a Venezuela de una eventual intervención extranjera, desde la oposición se organiza un ejército distinto, en el que médicos, enfermeras, abogados, estudiantes y hasta amas de casa están dispuestos a pelear por su país.

Las tropas de civiles, que se estiman en decenas de miles, se aprestan a realizar en los próximos días uno de los retos más ambiciosos de la oposición: lograr el ingreso de toneladas de alimentos y medicinas en abierto reto a Maduro, quien ha descartado la entrada la ayuda humanitaria internacional alegando que es un pretexto para encabezar una intervención militar.

Para impedir el ingreso de la ayuda, las autoridades bloquearon hace dos semanas uno de los puentes fronterizos que comunican Venezuela con la ciudad colombiana de Cúcuta, y esta semana se cerraron las fronteras aérea y marítima con las islas caribeñas de Aruba, Curazao y Bonaire, que están frente a las costas venezolanas.

La posibilidad de que la oposición pueda lograr la entrada de la ayuda internacional y superar los controles que mantienen los militares en las fronteras y principales vías del país hoy pareciera remota, pero eso no desalienta a los voluntarios ni a los organizadores de la iniciativa.

En esta foto del 19 de febrero de 2019, la gente llena formatos para unirse al grupo de voluntarios que ayudará a introducir ayuda humanitaria a Venezuela en una plaza de Caracas, Venezuela. (AP Foto/Fernando Llano)
En esta foto del 19 de febrero de 2019, la gente llena formatos para unirse al grupo de voluntarios que ayudará a introducir ayuda humanitaria a Venezuela en una plaza de Caracas, Venezuela. (AP Foto/Fernando Llano)

El dirigente opositor Roberto Patiño, organizador del movimiento de voluntarios, dijo a The Associated Press que el 23 de febrero, fecha que se fijó para el inicio de la entrada del apoyo, sólo representa un “punto de partida”, y sostuvo que la oposición seguirá insistiendo en los días siguientes hasta que se abra el canal humanitario.

El escenario adverso tampoco amilana a Danny Golindano, un médico hematólogo que se incorporó al movimiento de voluntarios que, según los organizadores, ya alcanza a más de 800.000 inscritos en la página web voluntariosxvenezuela.com, cifra que no se ha podido comprobar de manera independiente.

Entre los voluntarios figuran médicos, enfermeras, camilleros, abogados, ingenieros, psicólogos, bioanalistas, paramédicos, estudiantes universitarios, jubilados, y amas de casa, entre otros.

En esta foto del 19 de febrero de 2019, Alesia Santacroce muestra su credencial de voluntaria para ayudar a ingresar ayuda humanitaria al país durante una reunión de reclutamiento en una plaza de Caracas, Venezuela. (AP Foto/Fernando Llano)
En esta foto del 19 de febrero de 2019, Alesia Santacroce muestra su credencial de voluntaria para ayudar a ingresar ayuda humanitaria al país durante una reunión de reclutamiento en una plaza de Caracas, Venezuela. (AP Foto/Fernando Llano)

Desde una rudimentaria plaza del norte de Caracas, con jardines de piso de tierra e inmensos arboles tropicales golpeados por la sequía, Golindano da a decenas de voluntarios, en su mayoría ancianos, las últimas instrucciones sobre la ayuda humanitaria.

Luego de ser expulsado de un hospital público capitalino donde trabajó por años tras denunciar la muerte de ocho pacientes oncológicos por contaminación debido a la falta de agua en el centro de salud, el médico de 32 años asegura que asumió como misión de vida evitar que mueran más venezolanos por carencia de medicinas e insumos.

Por eso Golindano, coordinador nacional de la ONG Médicos por la Salud, se incorporó como voluntario a la iniciativa opositora para organizar el apoyo médico del movimiento que tendrá entre sus tareas recibir la ayuda humanitaria que ingresarán al país diferentes ONG y la Iglesia, y distribuirla entre los hospitales y comunidades más vulnerables.

En esta foto del 19 de febrero de 2019, el médico voluntario Danny Golindano, izquierda, habla con Juan Requesens, padre de un legislador encarcelado del mismo nombre, durante una reunión de reclutamiento de voluntarios en una plaza de Caracas, Venezuela. (AP Foto/Fernando Llano)
En esta foto del 19 de febrero de 2019, el médico voluntario Danny Golindano, izquierda, habla con Juan Requesens, padre de un legislador encarcelado del mismo nombre, durante una reunión de reclutamiento de voluntarios en una plaza de Caracas, Venezuela. (AP Foto/Fernando Llano)

En una primera fase se espera enviar los insumos internacionales a cuatro grandes hospitales que funcionarán como centros de acopio y que se encargarán de distribuir los recursos al resto de los centros de salud de país.

Desde uno de los rincones de plaza, sentada sobre uno de los muros de ladrillo de los jardines, Alesia Santacroce, una abogada y profesora universitaria de 30 años escucha atenta a los organizadores del voluntariado mientras ve caer la tarde en la capital venezolana.

Santacroce reconoce con emoción que decidió incorporarse al movimiento de voluntarios movida por una “gran esperanza”, que asegura que ha embriagado a muchos venezolanos en las últimas semanas luego que el congresista Juan Guaidó, de 35 años, asumiera la dirección de la Asamblea Nacional –controlada por la oposición– y se declarara presidente interino de Venezuela el pasado 23 de enero.

En cuanto al papel que cumplirá en el movimiento la abogada, que junto a su madre mantiene un comedor popular en el este de la ciudad que da alimentos gratis a 500 personas pobres cada fin de semana, dijo que no tiene claro cuál será su función, pero afirmó que de ser necesario “iré a la frontera, o iré a donde tenga que ir para poder ayudar a que ingrese la ayuda humanitaria”.

Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela
Juan Guaidó, presidente interino de Venezuela

Hasta la fecha la oposición no ha informado con detalles las acciones que seguirá para superar las restricciones del gobierno y lograr la entrada de la ayuda por las fronteras. Al respecto, Patiño sólo reveló que algunas de las llamadas “brigadas humanitarias”, integradas por mujeres, familiares de pacientes y religiosos, ya partieron hacia la frontera.

El dirigente descartó que las brigadas vayan a recurrir a la fuerza para forzar la entrada de la ayuda, y dijo que “se trata de apelar a la conciencia de las fuerzas armadas y los funcionarios que están en la frontera”.

“Estamos haciendo todo lo posible para minimizar las posibilidades de represión”, agregó.

En la población colombiana de Cúcuta, en el estado brasileño de Roraima, en la isla caribeña de Curazao, y en la ciudad de Miami, Florida, fueron establecidos centros de acopio con el apoyo de Estados Unidos, Colombia, Brasil y otros países.

En medio de la pugna por la ayuda humanitaria, se organizó para el 22 de febrero un concierto en Cúcuta en apoyo a la iniciativa opositora, mientras que el gobierno replicó la idea convocando para el 22, 23 y 24 de febrero a conciertos en un puente venezolano cercano a la frontera con Colombia en respaldo a Maduro, acrecentando la incertidumbre en torno al proceso.

En esta foto del 19 de febrero de 2019, voluntarios aplauden durante una reunión de reclutamiento en una plaza de Caracas, Venezuela. (AP Foto/Fernando Llano)
En esta foto del 19 de febrero de 2019, voluntarios aplauden durante una reunión de reclutamiento en una plaza de Caracas, Venezuela. (AP Foto/Fernando Llano)

Fuente de información AP

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Las tropas civiles que retan a Maduro para ingresar la ayuda humanitaria a Venezuela
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