Un número récord de solicitudes de asilo e ingresos ilegales por la frontera con México ha obligado a la Patrulla Fronteriza del sector de El Paso, Texas, Estados Unidos a cerrar, [el 23 de marzo], temporalmente sus puestos de control en las carreteras.

“Nos dijeron que siguiéramos adelante y cerráramos todos los puestos de control”, dijo un oficial de la Patrulla Fronteriza al Texas Monthly. Los agentes que normalmente trabajan en los puestos de control serán dedicados a transportar y procesar a los solicitantes de asilo por tiempo indefinido. “Está fuera de control. Eso es malo”, continuó comentando el funcionario.

Estos puntos de control se utilizan para inspeccionar la carga transfronteriza; los agentes trabajan para detener el flujo de drogas ilícitas como el fentanilo, la marihuana y la metanfetamina y evitar que lleguen al interior de Estados Unidos.

El aumento de solicitudes de asilo se produce cuando la frontera entre México y Estados Unidos está experimentando los niveles más altos de cruce de fronteras en más de una década. La Secretaria de Seguridad Nacional, Kirstjen Nielsen, anunció el lunes que su departamento espera detener a cerca de 100.000 inmigrantes para finales de marzo, lo que constituiría el mayor número de detenciones desde 2007.

“Quiero pasar por alto la política de hoy para decirles alto y claro: No hay ninguna crisis ‘fabricada’ en nuestra frontera sur. Hay una catástrofe humanitaria y de seguridad en la vida real“, dijo Nielsen el lunes en la Universidad George Washington.

El aumento de la inmigración ilegal proviene principalmente de ciudadanos guatemaltecos y hondureños, que han huido en masa de sus países de origen para escapar de la pobreza y de los delitos relacionados con las pandillas. El número de guatemaltecos y hondureños que han huido a los Estados Unidos, en comparación con la población de sus países, es sorprendente. Entre octubre y febrero, uno de cada 155 hondureños ha sido detenido mientras cruzaba la frontera sur de Estados Unidos. Para los guatemaltecos, esa proporción es de uno entre 211, según un análisis de Texas Monthly.

Los oficiales de aplicación de la ley de inmigración han detallado por qué los ingresos fronterizos que se ven actualmente constituyen una emergencia.

La avalancha de solicitudes de asilo obliga a cerrar el puesto fronterizo en Estados Unidos
Migrantes, parte de una caravana de miles de centroamericanos que tratan de llegar a Estados Unidos, regresan a México después de ser afectados por el gas lacrimógeno rociado por el Servicio de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, el 25 de noviembre de 2018. REUTERS/Adrees Latif

A diferencia de la década de 1990 y principios de la década del 2000, cuando los inmigrantes ilegales que intentaban cruzar la frontera anualmente superaban el millón, los ilegales de hoy en día no son principalmente mexicanos o canadienses, y muchos de ellos son niños. La demografía hace que sea difícil para el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) deportarlos rápidamente, llenando lo centros de detención hasta el borde.

Los centros de detención del ICE se han visto tan abrumados con extranjeros ilegales, que un portavoz de la agencia reveló el jueves que su entidad se vió obligada a liberar a más de 100.000 miembros de familias migrantes en los últimos tres meses solamente.

Los funcionarios del ICE, al igual que los empleados de la Patrulla Fronteriza de El Paso, se han visto forzados a renunciar a sus deberes típicos en respuesta a la afluencia de inmigrantes ilegales provenientes de la frontera sur.

Jason Hopkins a través de Daily Caller

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