Redacción BLes – En los tiempos actuales, donde todo parece ir a la velocidad de un ‘clic’, la sociedad en general no parece valorar el matrimonio de la misma manera que las generaciones anteriores.

Sin embargo, hay personas que conservan esos valores tradicionales. Una de ellas es el actor Hugo Arana, quien estuvo casado durante 44 años, hasta que su esposa falleció en 2011.

¿Cuál es la clave para mantener una relación por tantos años? ¿Por qué las generaciones actuales no lo ven de la misma manera? Estas y otras preguntas son contestadas por el reconocido artista argentino en una profunda conversación con BLes.

La cultura de la hamburguesa

Hugo Arana.
Hugo Arana.

Una de las principales críticas que hace Hugo a lo que sucede en la actualidad es sobre el apresuramiento en obtener las cosas rápido y no profundizar en la esencia de las personas y las relaciones.

“La cultura de la hamburguesa le llamo yo: en 5 minutos tenés un platito”, ejemplifica con humor pero con seriedad a la vez.

“Bueno, alimentate de hamburguesa todos los días, a ver qué te pasa en el hígado, en el colesterol”, añade este actor argentino que cuenta con 54 años de carrera y actualmente conforma el elenco de la obra “La Ratonera” en el Multitabaris Comafi de la Ciudad de Buenos Aires.

¿Esa ansiedad es también la que hace que las parejas no perduren en el tiempo?

“Me lo he preguntado. Me ha pasado. Con gente joven, de 30 años, con uno o dos hijos, ya separados. Y decirles: ‘Pero, ¿qué pasó?’. ‘Y se acabo el amor’. Y yo doy el ejemplo, como si el amor fuera un rayo que cae del cielo y carga una batería… ‘y se me agotó la batería. ¿Qué querés que haga?'”, comenta.

“Me da la sensación, que la vida se ha convertido en un ‘ticky-ticky-ticky’ (imita a personas hablando y moviéndose rápido)”, expone.

Hugo Arana. (Foto de archivo)
Hugo Arana. (Foto de archivo)

Hugo pone como ejemplo el uso de celulares, que es “un invento extraordinario”, pero “genera adicción”.

“Y ya cuando un hábito es adicción, que anula la posibilidad de nuevo encuentro, me parece riesgoso”, apunta con preocupación.

“Ver en un bar a cuatro personas en la misma mesa, cada una con el celular, yo no lo entiendo”, dice con franqueza y exclama: “¡Carajo! Tocame, mirame, oleme”.

“Creo que hay algo de eso en lo que llamamos el amor, en las relaciones. Hay una cosa ‘facilonga’, ‘hamburguesa’, ‘ticki-ticki-‘”, agrega.

Hugo Arana
Hugo Arana

La esencia no tiene palabras

La esposa de Hugo, la actriz, cantante y escritora, Marzenka Novak, fue un gran pilar, tanto de su vida personal como profesional.

Se conocieron cuando Marzenka entró a la escuela de teatro donde él ya estaba trabajando.

“Después nos fuimos confesando que a ella le encantaba verme en el escenario y yo la veía en el escenario y me enamoraba”, recuerda Hugo con emoción.

“Siempre bromeábamos que éramos dos cholulos”, dice entre risas afirmando que si bien tenían humores muy distintos, se divertían mucho.

De hecho, a pesar de venir de mundos totalmente diferentes -Marzenka era polaca, con un padre militar que resistió al nazismo y huyó del comunismo ruso-, se llevaban “piel a piel, maravillosamente bien”.

Hugo Arana. (Captura de video / BLes.com)
Hugo Arana. (Captura de video / BLes.com)

¿Qué es lo que más valoraba (y valora) de ella? Suspira y dice que es “muy difícil” ponerlo en palabras.

“No hables de tu amor, porque se escapa con tu aliento”, cita recordando una vieja frase.

“Hay un lugar, probablemente el más esencial, que no tiene mucha traducción verbal, es muy difícil de explicar”, comenta.

Una huerta

El 15 de junio de 2011 Marzenka, quien era diabética, fue operada del corazón en la Fundación Favaloro, y a la semana sufrió un infarto cerebral masivo. Murió el 1° de julio de 2011.

El 15 de junio de 2013, exactamente dos años después, Hugo estaba internado en la misma clínica para ser operado del corazón, por el mismo cirujano, que lo operó el 17 de junio.

“Mi operación está muy unida a la operación del corazón de mi esposa”, señala el artista al recordar aquella situación, sin encontrarle del todo sentido a la “coincidencia”.

“En algún lugar se unió todo”, reflexiona.

Hugo Arana
Hugo Arana

“Y yo creo que el amor, la pareja, es laburo”, cuenta.

“Es como hacer una huerta: uno compra la semilla, el otro la siembra, el otro riega, el otro saca los yuyos; y si no llueve, hay que regar…”, detalla.

“¿Queremos tener una huerta juntos? ¡Bueno, hay que laburar! No creo que sea otra cosa”, comenta acerca de cómo entiende que es la relación entre un hombre y una mujer que deciden acompañarse por el resto de sus vidas.

La vida es un juego

“Creo que la vida es un juego y debe ser tomada como tal”, explica Hugo.

“Es una ilusión, son creencias”, agrega y lo ejemplifica con la diferencia entre mirar una mesa con los ojos y con un microscopio. En este último caso, “¡desapareció la mesa!”, exclama.

“Pero hay algo ahí, que me habita, que me modifica, que me hace transpirar o me río (se ríe)”, dice volviéndose más pensativo y lo cierra con una frase: “Se logra la adultez, cuando se logra la seriedad del niño cuando juega”.

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