El próximo gobierno federal, sin importar el candidato que resulte ganador en las elecciones presidenciales, enfrentará una desaceleración de la economía e incluso una posible recesión mundial, la cual tendría que enfrentar con una reingeniería del gasto.

Esto debido a que es muy probable que la expansión económica global que se experimenta actualmente se revierta en 2020, aseguró Raúl Feliz, investigador del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE) en conferencia de prensa para dar a conocer sus Perspectivas Económicas de 2018.

“Este año y el que viene en la base del pronóstico del FMI (Fondo Monetario Internacional) van a ser años de crecimiento por arriba de la tasa potencial de la economía que naturalmente no son sostenibles, eventualmente vendrá una desaceleración hacia la tasa de crecimiento potencial de 3.2, ojalá que fuera un aterrizaje suave”, afirmó el académico.

En ese sentido, el académico pronosticó que el segundo año del próximo sexenio es muy probable que se experimente una recesión.

El crecimiento de 3.9% mundial, de acuerdo con el FMI, está impulsado por la expansión de Estados Unidos (pronosticada para este año de 3%), la de China (6.5%) e India (7.4%), la economía de gran tamaño de mayor crecimiento.

Aclaró que América Latina no creció de la misma forma, toda vez que creció en promedio 1.9% por debajo de su tasa potencial, gran medida por “al mediocre crecimiento de México” y la recuperación de la economía brasileña.

El CIDE pronosticó que para 2018 el crecimiento del PIB en México será de 2.3% y 2.8% para 2019; en tanto que la inflación alcanzará una tasa de 4.7% del 6.8% en el que actualmente se sitúa y 3.8% para 2019.

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En tanto que el tipo de cambio es probable que finalice en 18.60 pesos por dólar este año y el siguiente en 18.70.

En materia de empleo pronosticó un incremento del orden de 4.3% de incorporación de empleos formales en este año; sin embargo, apuntó que la mayoría de las personas que se integran a puestos de trabajo ganan de uno hasta dos salarios mínimos y que la productividad laboral sigue sin mostrar avance.

Dos temas pendientes de la presente administración son los requerimientos financieros del sector público y superávit primario.

El año pasado México generó un superávit de 1.4%, el primero que crea desde el 2007, debido a que se obtuvo con recursos no recurrentes por un pago de dividendo que hizo el Banco de México.

“Si quitamos ese ingreso extraordinario hemos tenido un superávit de cero, la meta del gobierno de este año es 0.8 y el año que sigue será de 0.9. Hacia adelante para estabilizar la deuda como proporción del PIB se requiere de 1.6% del PIB”, de acuerdo con el reporte del CIDE.

En ese sentido, el especialista del Centro afirmó que el nuevo gobierno tendrá que conseguir recursos para generar un mayor superávit primario e impedir el aumento de la deuda como proporción del PIB, sin tomar en cuenta que debería de reducirse el Impuesto Sobre la Renta.

María Fernanda Navarro

Fuente: FORBES

Próximo gobierno podría enfrentar una recesión global: CIDE
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Categorías: América México

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