CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Cuatro policías municipales fueron arrestados el sábado en conexión con la desaparición de tres italianos que fueron vistos por última vez hace más de tres semanas en el occidente de México, y las autoridades indicaron que al parecer los agentes entregaron a los hombres a un grupo delictivo.

El titular de la Fiscalía General del Estado de Jalisco, Raúl Sánchez, dijo que los sospechosos, tres hombres y una mujer, todos policías en activo en la localidad de Tecalitlán, “confiesan” haber entregado a los desaparecidos a miembros de un grupo criminal que opera en la zona.

“Les pidieron que los entregaran”, afirmó Sánchez en conferencia de prensa, y añadió que las autoridades continúan investigando los motivos.

Sánchez no identificó a la organización delictiva, pero el cártel Jalisco Nueva Generación es el grupo criminal que domina la región.

Los tres italianos han sido identificados en carteles sobre su desaparición como Raffaele Russo, de 60 años, su hijo Antonio Russo, de 25, y su sobrino Vincenzo Cimmino, de 29 años. Todos son originarios del área de Nápoles.

Desaparecieron en Tecalitlán mientras viajaban en dirección norte en dos camionetas deportivas blancas que tampoco han sido localizadas.

Previamente, las autoridades señalaron que los hombres aparentemente vendían imitaciones de aparatos eléctricos y los investigadores intentaban determinar si eso los había metido en problemas con alguien en la zona.

De acuerdo con los reportes, antes de desaparecer se comunicaron con un familiar para informarle que habían sido detenidos por una patrulla policiaca.

Los policías detenidos son sospechosos de desaparición forzada, un crimen que se castiga con una sentencia de entre 40 y 60 años de prisión, subrayó Sánchez.

La noticia de los arrestos generó evocaciones desagradables en México, donde las policías de gran parte del país —en particular las fuerzas locales como la de Tecalitlán— a menudo son corruptas y están relacionadas con los cárteles del narcotráfico.

En septiembre de 2014, agentes de policía de la ciudad de Iguala, en el estado de Guerrero, interceptaron a 43 estudiantes normalistas y supuestamente los entregaron a un grupo local del narcotráfico para ser asesinados.

El destino de los estudiantes nunca se ha esclarecido con precisión y el caso sigue siendo una herida abierta para sus familiares, activistas por los derechos humanos y otros mexicanos consternados con las desapariciones.

A principios de la semana, los fiscales estatales ordenaron que se confinara a los 33 elementos municipales de Tecalitlán a una academia policiaca para evitar cualquier interferencia en la investigación de la desaparición de los italianos, una medida que suele tomarse cuando se sospecha de corrupción o irregularidades.

Las autoridades investigan si es que hay otros agentes del área de Tecalitlán que estén relacionados al crimen organizado, indicó Sánchez el sábado.

“Esto no concluyó”, declaró el fiscal. “Y seguimos buscando a los italianos”.

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Categorías: América México

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