Un juez federal de Estados Unidos descartó una demanda que alegaba que la campaña del entonces candidato presidencial Donald Trump, coludió con el gobierno de Rusia para revelar correos electrónicos robados del servidor del Comité Nacional Demócrata (DNC), antes de las elecciones de 2016.

La jueza del tribunal de distrito Ellen Huvelle no se pronunció sobre el mérito del caso porque la demanda no cumplía con uno de los requisitos previos: que el tribunal de Washington tuviera jurisdicción sobre el caso.

Descartando que la demanda sea “un modelo de claridad”, Huvelle declaró que en su opinión los “demandantes piden a la Corte deducir que ciertas interacciones deberían estar relacionadas con los alegatos de conspiración, cuando los agentes de la Campaña presidencial se comunicaron con extranjeros a través de Rusia o se comunicaron con el representante o agente del gobierno ruso, incluidos el embajador ruso”.

Pero ella afirmó que los demandantes no mostraron evidencia de que las conversaciones y comunicaciones estuvieran de alguna manera relacionadas con la supuesta conspiración para divulgar los correos electrónicos del Comité del Partido Demócrata.

La jueza concluyó que la demanda falló en mostrar cualquier “interrogación relacionada de la conducta de los acusados, en apoyo de las conspiraciones, en D. C.”, por consiguiente la descartó.

La demanda fue impulsada por dos donantes del Comité Nacional Demócrata (DNC), Roy Cockrum y Eric Schoenberg así como de Scott Comer, quien trabajó como jefe de personal de la Oficina de Finanzas del DNC desde abril 2015 a octubre 2016, y como director de finanzas del grupo Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (LGBT) de la DNC, de junio el año 2016 a octubre 2016.

En el documento, esta demanda dice que la filtración del Comité Nacional Demócrata, publicada por Wikileaks a partir del 22 de julio de 2016, expuso la información personal de los donantes, incluidos los números de la Seguridad Social, lo que llevó a que sus identidades sean robadas por un banco de estafadores.

Los correos electrónicos de trabajo de Comer “incluyeron conversaciones francas y privadas sobre otras personas” que “tensaron las relaciones con compañeros de trabajo, familiares y amigos”.

La demanda dirigió su objetivo a la Campaña de Trump y también a la campaña asociada a Roger Stone, buscando más de USD 75.000 en daños y perjuicios.

“La teoría de ‘los demandantes’ es que la campaña presidencial de Trump se dio cuenta en algún momento de la primavera de 2016, que los agentes rusos habían hackeado los servidores del Comité Nacional Demócrata y obtenido información que sería perjudicial para Hillary Clinton y el Partido Demócrata”, dijo la juez. “En cuanto a Stone, los demandantes no tienen acusaciones que sugieran que incluso llegó a estar informado antes del 22 de de julio de 2016, y mucho menos que se unió a conspiraciones cuyo objetivo era difundir mensajes de correo electrónico del Comité Nacional Demócrata”.

Roger Stone durante el Politicon en el Centro de Convenciones de Pasadena en Pasadena, California, el 29 de julio de 2017. (Joshua Blanchard / Getty Images para Politicon)

La demanda, declaró la jueza, se basó en acusaciones “amorfas”,sobre que la campaña Trump conspiró con agentes de Rusia y que WikiLeaks “por tener información robada del Comité Nacional Demócrata, aduciendo que la difundió públicamente con una estrategia que beneficiaría a la campaña para elegir al Sr. Trump como Presidente”.

Pero el juez designado por Clinton, señaló que la denuncia de “los demandantes no identifica quiénes son estos agentes rusos”.

Al menos tres personas contactaron a los empleados y voluntarios de la campaña de Trump para discutir u ofrecer información comprometedora sobre Clinton vinculada a Rusia. Sin embargo, no hay evidencia de la fuga del Comite Nacional Demócrata (DNC). Además, todas esas personas estaban conectadas con círculos de inteligencia occidentales de alto nivel, como el FBI o el propio DNC.

Uno de ellos fue Joseph Mifsud, un académico maltés, estrechamente relacionado con la escuela de espionaje, frecuentada por oficiales de escuelas occidentales como Estados Unidos, el Reino Unido e Italia.

Alrededor del 26 de abril de 2016, Mifsud dijo al asesor voluntario para la campaña Trump George Papadopoulos que “los rusos” tenían algo “sucio” de la candidata presidencial rival Hillary Clinton y “miles” de sus mensajes de correo electrónico, de acuerdo con documentos de la corte. No hay indicación de que el reclamo de Mifsud estuviera relacionado con la fuga del Comité Nacional Demócrata.

El segundo fue Henry Greenberg, que, a finales de mayo de 2016, contactó un miembro del personal de la campaña de Trump, Michael Caputo, y se ofreció a proporcionar información perjudicial no especificada de Clinton, pero fue rechazado después de exigir USD 2 millones, declaró Stone al Washington Post.

Posteriormente Caputo contrató un investigador privado, que reveló extensos antecedentes penales de Greenberg en Estados Unidos y Rusia, y sus vínculos con el FBI.

“Cooperé con el FBI durante 17 años, a menudo puse mi vida en peligro”, dijo Greenberg en una declaración judicial bajo juramento el 18 de agosto de 2015.

Los documentos de la corte mostraron que un agente del FBI promovió en varias ocasiones la entrada de Greenberg a Estados Unidos con una visa especial para personas que ayudan a las fuerzas del orden público.

Greenberg dijo que canceló su trabajo con el FBI en 2013, pero el investigador privado señaló que era “una forzada credibilidad” que a Greenberg se le permitiera permanecer en el país sin estar protegido por un acuerdo con el gobierno.

La tercera fue Natalia Veselnitskaya, una abogada rusa que se reunió con Donald Trump Jr. el 9 de junio de 2016, en la Torre Trump, con la promesa de información incriminatoria sobre Clinton. testificó el propio Trump Jr. ante el Congreso. Veselnitskaya aprovechó el encuentro para presionar contra la Ley Magnics, según la cual, varios rusos prominentes fueron sancionados por abusos contra los Derechos Humanos.

Veselnitskaya fue ayudada en su misión contra la Ley Magnicsky por Fusion GPS. Ella se encontró con el fundador de la firma, Glenn Simpson, horas antes de su reunión en la Torre Trump, testificó Simpson ante el Congreso. Además dijo que no sabía nada de su reunión en la Torre Trump hasta que los medios informaron de ello.

Fusion GPS fue utilizado por la campaña presidencial Clinton y el Comité Nacional Demócrata para armar el difamatorio expediente sobre supuestas relaciones entre Trump y Rusia, que el entonces director del FBI James Comey caracterizó como “salaz y no verificado”.

A través de La Gran Época.

Juez federal descarta demanda que alega colusión entre Trump y Rusia
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Temas: Categorías: América EE.UU

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