En 2010, el gobierno de Obama aprobó a la agencia atómica rusa Rosatom, la adquisición de una participación mayoritaria en Uranium One. El acuerdo fue controvertido porque la compañía minera canadiense en aquel tiempo controlaba el 20% de toda la capacidad productiva de uranio en Estados Unidos.

Dadas las implicaciones de seguridad nacional, el acuerdo requería la aprobación del Comité de Inversiones Extranjeras en Estados Undos (CFIUS en su sigla en inglés), el que incluía al Secretario de Estado, en ese entonces encabezado por Hillary Clinton.

Rusia había anunciado con claridad sus planes de acaparar el mercado global de uranio como una forma de ejercer control sobre otros países. Ya en 2006 anunció que podría destinar 10 mil millones para aumentar la capacidad de la producción mundial de uranio en su país, en un 600%.

El uranio es el componente clave para las armas nucleares y la energía nuclear. En julio de 2011, un reporte de la Oficina de Información Energética estadounidense reveló que las plantas nacionales de energía nuclear dependían de las importaciones en un 92% del suministro de uranio, pero 23% del uranio había sido importado por Rusia.

Entonces ¿por qué el ex presidente Barack Obama y el Departamento de Estado encabezadfo por Hillary Clinton aprobaron el trato que debilitaba la seguridad del país y la independencia energética de EE.UU.?

The Epoch Times usó recursos públicos, incluyendo el libro “Clinton Cash”, de Peter Sweitzer, para diagramar los eventos de las conexiones y los eventos relacionados a la adquisición de Uranium One, por parte de Rusia.

Con ello se demuestra que mientras el Departamento de Estado, bajo la guía de Hillary Clinton, estaba considerado aceptar el acuerdo, como parte del proceso de aprobación CFIUS, Rusia y sus asociados claves, pagaron millones a la Fundación Clinton.

El mismo Bill Clinton viajó a Moscú justo el mes antes de que el acuerdo fuera aprobado, para reunirse con Vladimir Putin.

A Clinton también le pagaron USD 500.000 por un discurso que el dio en Moscú para Renaissance Capital, una firma de inversiones con intereses en el acuerdo de Uranio One, y con vínculos con Putin.

Foto: Infografía Uranium One (The Epoch Times-La Gran Época)

El FBI en ese tiempo fue informado que las autoridades rusas habían montado una operación a gran escala para chantajear y extorsionar a las compañías estadounidenses relacionadas a la producción y transporte de uranio.

La agencia también tenía una buena fuente que trabajaba en la industria de uranio, la cual proporcionó una extensa evidencia de sobornos y corrupción.

Sin embargo la investigación fue cerrada en 2015 por el Director del FBI James Comey, y al informante clave se le dio una orden de silencio y se le impidió hablar en el Congreso, por la abogada general de Obama, Loretta Lynch.

La orden de silencio fue levantada por el abogado general Jeff Sessions el año pasado y tres comités de Congreso interrogaron al informante del FBI William Campbell, el 7 de febrero.

A través de La Gran Época.

Share
Categorías: América EE.UU

Video Destacados

Ad will display in 10 seconds