Mauricio Lillo es el nombre de un trabajador que vive en villa Capana de Calama y que ,a través de sus redes sociales, dio cuenta de la tierna costumbre que han desarrollado dos gatitos callejeros de aquel sector.

Todo comenzó cuando el hombre decidió dar alimento y agua a estos felinos que llegaban a su hogar, ya que -según dijo- los vio “flaquitos y solos”. Nada de tontos, ambos animales comenzaron a retornar al hogar de Mauricio en busca de aquel sustento.

Lo que no esperaba este generoso vecino es el agradecimiento de ambos gatos, quienes no volvieron con la manos vacías, sino que lo hicieron con un zapato, como queriendo pagar la buena acción de la que eran beneficiarios.

El gesto comenzó a volverse habitual, y los gatitos -un zapato o zapatilla a la vez- ya le tienen una pequeña colección de calzado a Mauricio.

Fotografía de Mauricio Lillo

“Ellos solo aparecen en la mañana y en el día no los veo más. Pero de la noche a la mañana empezaron a llegar con zapatos, qué no sé de dónde los sacan. Primero era uno, pero ahora tengo muchos y lo chistoso que traen solo uno, no el par”, dijo el trabajador al medio regional SoyCalama.

Lamentablemente, los pequeños animales también han llevado peluches y algunos juguetes a Mauricio, así a esta altura varios vecinos de villa Capana deben estar extrañando algunas de sus pertenencias.

Tal como habíamos explicado en notas anteriores, los gatos suelen realizar ofrendas en señal de cariño, de hecho, muchas veces lo hacen con animales muertos, como aves o roedores.

Fotografía de Mauricio Lillo

A través de:  Bío Bío Chile.

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Categorías: América Chile

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