Una carta no revelada anteriormente, del abogado de Glenn Simpson, cofundador de Fusion GPS, se dio a conocer este martes, confirmando informes anónimos de que el FBI tenía un espía dentro de la campaña de Trump.

Las filtraciones a los medios de comunicación en las últimas semanas avivaron la especulación de que el FBI tenía un informante que colaboraba con la campaña de Trump, pero las fuentes permanecieron anónimas, y por ello los artículos sobre el tema quedaron relegados a las páginas de opinión.

La única persona que confirmó su existencia fue Simpson, quien le dijo al Comité Judicial del Senado en agosto del año pasado que el ex espía británico Christopher Steele le hizo saber sobre una conversación en la cual el FBI le habló de una fuente dentro de la campaña de Trump.

“Esencialmente, lo que [Christopher Steele] me dijo fue que tenían otra fuente sobre este asunto, una fuente interna en la campaña de Trump y que, según mi entendimiento, ellos pensaban que la información de Chris podría ser creíble porque tenían otra fuente que indicaba lo mismo, y que una de esas piezas de inteligencia era una fuente dentro de la organización de Trump”, dijo Simpson al comité.

Ese testimonio se hizo público el 9 de enero de este año. Simpson también confirmó la existencia del informante en una columna del New York Times, el 2 de enero. La revelación sobre el informante desató una tormenta mediática. Horas después, Fusion GPS lo corrigió, y más o menos retractó la declaración de Simpson.

La retractación llamó la atención del senador Chuck Grassley, uno de los miembros del comité que escuchó a Simpson testificar. Grassley envió una carta al abogado de Simpson preguntando por qué después de haber pasado 14 horas revisando las transcripciones, el abogado no se molestó en corregir la declaración de Simpson.

La carta de Grassley fue publicada en el sitio web del comité, pero la respuesta del abogado de Simpson nunca fue dada a conocer a pesar de que fue enviada por correo electrónico a Grassley el 18 de enero. El martes 15 de mayo, la carta salió a la luz en un artículo Andrew McCarthy en National Review.

“El Sr. Simpson mantiene su testimonio”, escribió Joshua Levy, abogado de Simpson.

La importancia del hallazgo de McCarthy fue advertida por el presidente Donald Trump que escribió un mensaje en Twitter el jueves, en que dice que la revelación es “más grande que el Watergate”.

El informante aún sin nombre fue potencialmente el punto de partida de la justificación oficial del FBI para iniciar la investigación sobre los vínculos entre los funcionarios de la campaña de Trump y Rusia.

Este argumento para el inicio de la investigación fue filtrado por funcionarios estadounidenses, anónimos, al periódico New York Times, para elaborar un artículo publicado el 30 de diciembre del año pasado. El periódico informó que los australianos habían pasado información de inteligencia al FBI en julio de 2016, acerca de una conversación en estado de ebriedad entre el asesor de campaña de Trump, George Papadopoulos, y el principal diplomático australiano en Gran Bretaña, Alexander Downer. El FBI dio inicio a la investigación ese mes, según fuentes del Times.

Ambas versiones de los hechos ahora son cuestionables porque ningún funcionario australiano o estadounidense ha confirmado el reporte del Times. Mientras tanto, el presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, Devin Nunes, encontró que el FBI no presentó ningún registro sobre la comunicación electrónica realizada entre las agencias de inteligencia australianas y sus contrapartes estadounidenses que justificaran la investigación.

Esto ha llevado a Nunes a excavar en busca de la razón última para el inicio de la investigación rusa. En una señal de que la información sobre la fuente podría ser condenatoria, el Departamento de Justicia detuvo los intentos de supervisión de Nunes, incluso bajo la amenaza de cargos por desacato y juicio político. El departamento finalmente cedió durante una reunión realizada la semana pasada, y acordó discutir el asunto en una fecha posterior.

Fuentes anónimas dijeron al Washington Post que la solicitud de Nunes tiene que ver con una fuente de inteligencia de alto secreto. Nunes niega haber usado ese lenguaje. El New York Times también citó fuentes anónimas en un artículo publicado este miércoles, que decía que Papadopoulos habló varias veces con “un informante del gobierno”.

Según consta en la petición de culpabilidad de Papadopoulos ante el Fiscal Especial Robert Mueller, Papadopoulos habló varias veces con un profesor en Gran Bretaña. El New York Times reveló que el profesor es el londinense Joseph Mifsud.

Mifsud le dijo a Papadopoulos que los rusos tienen “información” sobre Hillary Clinton. Semanas más tarde Papadopoulos le contó la historia a Downer. Todavía no está claro cómo llegó al FBI la información sobre esa conversación. Es probable que la verdad sea revelada en el informe de la Oficina del Inspector General del Departamento de Justicia, que se espera sea publicado este mes.

A través de La Gran Época.

Fundador de Fusion GPS apoya testimonio de que el FBI tenía un espía en la campaña de Trump
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Temas: Categorías: América EE.UU

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