Con el nombre de ‘Ladpac’, estudiantes de séptimo grado crearon un ingenioso combustible para el cual reutilizaron materiales que son desechados en su región, tales como aserrín, papel y harina.

Los alumnos del Instituto Provincial  de Educación Técnica 76 Gustavo Riemann de la población Villa Rumipal, provincia de Córdoba, ya han superado con su proyecto otras 415 propuestas presentadas en todo el país, y pretenden obtener en  Buenos Aires 12 mil dólares en dotaciones para su colegio, de acuerdo con el medio La Voz en su edición del 25 de octubre.

“Nuestro proyecto busca solucionar dos problemáticas: una socioeconómica y otra ambiental”, en palabra de Camila del Río, de 18 años, una de las integrantes del grupo de inventores escolares.

Los laboriosos estudiantes adelantan en el proceso del combustible.

El evento

El evento que convoca proyectos provenientes de colegios de toda la Argentina, es la quinta presentación de Soluciones para el Futuro 2018.

El efecto socioeconómico se da con la mayor economía que se deriva del menor costo de los materiales reutilizados para la elaboración del nuevo combustible, frente a los del gas, el querosén o petróleo, la leña o la electricidad utilizados normalmente.

Los elementos que forman parte del ‘Ladpac’ se adquieren gratuitamente en su región, dado que el aserrín es un desecho de los aserraderos y carpinterías, el papel es descartado de colegios, oficinas, lugares comerciales o casas comunes, y en cuanto a harina disponen de la que es desechada en las fábricas de pastas comestibles.

Por otro lado, la nueva presentación de combustible creada por los estudiantes es una alternativa para mitigar el impacto ambiental producido por la tala de árboles cuya madera es consumida para producir leña o carbón.

Igualmente, se disminuiría el consumo de los combustibles fósiles que generan un alto efecto contaminante en el medio.

Así se procesa el material

Son varias las actividades que componen el proceso de fabricación del ‘ladpac’.

Una de ellas es la selección de las partículas de mayor tamaño del aserrín, en otra el papel se convierte en pasta con la ayuda de agua caliente y una trituradora.

En una más de las fases la harina se mezcla con agua para formar un aglomerante; finalmente la masa se fracciona y se somete a la acción deshidratante de un secador solar. El proceso involucra periodos de uno o dos días, dependiendo del clima.

“Como la producción es artesanal, cualquier persona puede prepararlo en su hogar”, aseguran los chicos, según el mismo medio.

El producto final tiene mayor velocidad de encendido, alcanza una temperatura más alta que la leña, retiene por mayor tiempo el poder calórico y arroja menos cenizas que la leña, las cuales son características que lo convierten en un combustible de alta calidad.

“El proceso es muy fácil para que cualquier persona lo pueda hacer en su casa y no descartamos que el año que viene podamos brindar algún tipo de capacitación a los vecinos interesados”, puntualizó uno de los integrante del equipo de creadores.

José Ignacio Hermosa – BLes

Estudiantes argentinos crearon un biocombustible con aserrín, papel y harina
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